





Deshielo récord en el Artico
La reducción de la capa ha sido este año la mayor del último siglo. Perdió el 20% de su hielo y podría desaparecer en cien años. Los científicos alertan de que el deshielo se acerca a un punto sin retorno, ya que llegado a un determinado estado, el calentamiento del planeta sería irreversible y el nivel de los mares se elevaría peligrosamente.
Un nuevo récord debido al calentamiento global: el Ártico perdió el 20 % de su hielo (lo que equivale a un área del tamaño del estado de Texas, en Estados Unidos; 262.000 millas cuadradas ), y podría desaparecer en ¡cien años!. Eso no es todo. La reducción de la capa ha sido este año la mayor del último siglo, luego de haberse derretido por cuarto año consecutivo a causa del aumento de las temperaturas, que parecen estar relacionadas con la acumulación de gases de efecto invernadero.
Si las cosas no cambian, la capa de hielo del océano glacial Ártico - el más pequeño de todos pero que rodea al Polo Norte abarcando Europa, Asia y América - puede desaparecer en cuestión de décadas. Esa es la conclusión de un estudio entregado por la NASA e investigadores del Centro Nacional de Datos sobre Hielo y Nieve, a partir de observaciones realizadas con ayuda de múltiples satélites.
Los científicos alertaron que el deshielo se acerca a un punto sin retorno, ya que llegado a un determinado estado, el calentamiento del planeta sería irreversible y el nivel de los mares se elevaría peligrosamente.
Lo
anterior, ya que la temperatura global media podría subir 4,1 grados
centígrados hacia el 2100, fundiendo el mar con el hielo del Ártico:
el nivel del mar podría elevarse 30 cm. Y esto no es menor, ya que habría
una mayor posibilidad de que se produzcan fenómenos naturales como los
huracanes.
Desde 1979 al 2001, la tasa de retroceso de hielo en el Ártico durante septiembre se ha situado en torno al 6,5 por ciento por década. Tendencia que se habría acelerado en el 2002, con un 7,3 por ciento de retroceso y cálculos de un 8 por ciento en la actualidad.
Normalmente, las bajas temperaturas invernales permiten que el hielo del Ártico se recupere, antes de deshacerse en verano. Pero, con la excepción de mayo del 2005, todos los meses desde diciembre del 2004 se han venido dando con recuperaciones mínimas de hielo, algo que tampoco tiene precedentes.
Desde hace tres años, observaciones con satélites han comprobado también un inicio anticipado del deshielo de primavera en las zonas norte de Alaska y Siberia: un adelanto de hasta 17 días con respecto a lo habitual.
Al mismo tiempo, en comparación con los últimos cincuenta años, las temperaturas medias del aire en la zona ártica entre enero y agosto del 2005 se han visto incrementadas tres grados centígrados.
Para llegar a todas estas conclusiones se han utilizado imágenes facilitadas por satélites de la NASA, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica y el Departamento de Defensa, además de datos adicionales facilitados por Canadá.
Y para explicar la situación se avanza en la hipótesis de que el océano Ártico se encuentra atrapado en una especie de círculo vicioso causado por el calentamiento global. Conforme se derrite la capa de hielo, existe menos superficie para reflejar la radiación solar hacia el espacio, lo que a su vez afectó a las temperaturas y al hielo.
Osos polares se ahogan
Debido a este derretimiento, los osos polares ya no serán capaces de pasar de un bloque de hielo a otro en el Ártico. El año pasado los cazadores encontraron media docena de osos polares que se habían ahogado a unas 200 millas (320 kilómetros) al norte de Barrow, en la costa norte de Alaska, en un intento desesperado por llegar a la orilla.
Y es que estos ositos - especie en peligro de extinción - se ahogan tras nadar cientos de kilómetros en busca de alguna capa de hielo flotante a la que agarrarse.
Además,
el adelgazamiento de las capas de hielo y la prolongación del verano
ártico obliga a estos osos a acudir en busca de comida a los lugares
poblados por el hombre, que dispara contra ellos. El oso polar, hasta hace poco
rey de las llanuras árticas, está cada vez más amenazado
por la destrucción de su hábitat natural.
Pero ellos no son los únicos animales que sufren con el cambio climático. También el año pasado, la revista científica Nature alertó que hasta un 37 por ciento de todas las especies terrestres podrían desaparecer antes del año 2050.
Según un informe del Ministerio Británico de Agricultura y Medio Ambiente, cuatro de cada cinco aves migratorias que figuran en la lista de la ONU se ven amenazadas por problemas como la sequía o la desertificación.
El calentamiento del planeta puede tener también graves consecuencias para las especies de otras latitudes, y así un tercio de los lugares donde anidan las diversas tortugas del Caribe se verán inundados, si el nivel de los mares aumenta medio metro.
Pueden desaparecer también las aguas poco profundas en las que vive la foca monje del Mediterráneo, los delfines, manatíes y otros mamíferos marinos.
Las ballenas, el salmón, el bacalao, los pingüinos y otras especies se están viendo ya afectados por los cambios experimentados en la distribución y la abundancia de krill y del plancton, que entran en su cadena de alimentación.
La construcción de pantanos como respuesta a la escasez de agua en muchos lugares tiene también un impacto negativo en los flujos migratorios de los delfines de río de América del Sur.
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