Era cierto, no estábamos solos:
teníamos hermanos diminutos

Lo más seguro es que ahora sí se deban reescribir los libros y textos de antropología. Y es que durante más de un siglo no se había producido ningún hallazgo de alguna especie humana que hubiera coexistido con la nuestra.

Para sorpresa de muchos, durante diez mil años compartimos el planeta con otros "humanos", bastante diferentes a nosotros: medían un metro y su cerebro apenas 380 centímetros cúbicos.

 

 

Los neandertales se extinguieron hace 28.000 años. En ese momento se pensó que los Homo Sapiens nos habíamos quedado solos en este mundo. De hecho, durante más de un siglo no se produjo ningún tipo de hallazgo que nos diera alguna señal de otra especie humana que hubiera coexistido con la nuestra.

Y es que nunca nadie se imaginó que durante 10.000 mil años compartimos el planeta con otros "humanos", que vivieron en la isla de Flores en Indonesia, a 600 kilómetros al este de Bali. Esto lo supimos en septiembre del año pasado, cuando científicos descubrieron al llamado "Homo Floresiensis" (así lo bautizaron), un homínido enano que coexistió con los humanos modernos hace "solamente" unos 18 mil años.

Estos primeros restos encontrados - que pertenecían a una mujer adulta - fueron desenterrados en la cueva de Liang Bua, en Flores. Consistían en un cráneo, un fémur, una tibia, costillas y parte de una pelvis. Medía apenas un metro de estatura, era capaz de andar de pie y tenía un cerebro del tamaño de un chimpancé.

- No se conocía ningún hallazgo comparable a éste en el sureste asiático, desde que Eugene Dubois descubrió los primeros especímenes del Homo erectus en Java, a finales del siglo XIX.

- Se creía que los homínidos de tan baja estatura y cerebro tan pequeño caminaron por última vez en África hace 3 o 4 millones de años, y que el H. Floresiensis se extinguió con el arcaico elefante Stegodon, tras una erupción volcánica hace 12 mil años.

En ese entonces se dijo que se trataba de la especie humana más baja y con menor cerebro, incluso que el de los australopitecinos africanos de hace más de tres millones de años. Eran hombres de un metro de altura, y su capacidad craneal era de apenas 380 centímetros cúbicos... ¡como un pomelo!. Tenían útiles de piedra y es muy posible que cazaran en grupo.

Más tarde, los mismos científicos sacaron a la luz huesos correspondientes a cinco o seis individuos más, así como también herramientas de piedra y restos óseos de animales.

Sin embargo, los científicos quedaron con algunas dudas, y el escepticismo y los argumentos en contra fueron muchos, atribuyendo a deformidades o a un "enanismo epidémico" el tamaño y las características de aquel ejemplar encontrado. Hubo científicos que pensaron que no se trataba de una nueva especie humana, sino que simplemente de un pigmeo o un ser humano afectado de microcefalia, cuyos síntomas son un cerebro inusualmente pequeño y a menudo, enanismo.

Se dijo que pudo haber derivado del "Homo Erectus" y sufrir un proceso de enanismo al vivir en una isla, totalmente "aislado" del resto de los Homo erectus, o debido a que se tuvo que adaptar a una restringida disponibilidad de comida, o, incluso, por la necesidad de escapar de sus predadores.

Faltaban pruebas irrefutables para poder decir definitivamente que en realidad se trataba de una nueva especie humana... pruebas ¡que fueron encontradas recientemente!. Claro, porque Mike Morwood, profesor e investigador de paleoantropología de la Universidad de Nueva Inglaterra, en Armidale, Australia, encontró - en nuevas excavaciones - restos de al menos nueve distintos individuos, otra vez en la cueva de Liang Bua, en la Isla de Flores, en Indonesia: una mandíbula, húmeros, radios y otros huesos.

Todos ellos, según publicó la revista Nature, son similares a los encontrados el año pasado, lo que permite a los científicos no sólo asegurar que se trata de más ejemplares de Homo floresiensis, sino constatar que su extremadamente baja estatura no era por un problema físico del individuo, sino porque la especie era muy pequeña.

Así fue el Homo Floresiensis

Los huesos que rodeaban su nariz y los de la pelvis eran especialmente robustos, casi tan primitivos como los de los australopitecos.

La forma de sus dientes, así como también el grosor y las proporciones del cráneo, es del género Homo.

Tenían la cabeza pequeña y sin barbilla, los brazos muy largos en relación al cuerpo, la pelvis en forma de campana y extremidades robustas, parecidas a las de los chimpancés.

Vivían en un mundo poblado por ratas del tamaño de perros, enormes lagartos y elefantes pigmeos; de estos últimos, llamados “Stegodon”, se han encontrado restos en una de las cuevas, con marcas de cuchillo.

Sin embargo, los investigadores descartan que pertenezca al género Homo sapiens pigmeo, ya que la formología de su cráneo es muy diferente a la de éste. Es más, se encuentra más cerca de la del Homo erectus y otras especies asociadas, como son el Homo ergaster u Homo antecessor, que vivió hace un millón de años en Atapuerca (Burgos).

Además, se encontraron evidencias de que el "Homo floresiensis" sabía utilizar el fuego y cazaba en manadas de Stegodon, por lo cual surgen nuevas interrogantes, al quedar al descubierto que las capacidades intelectuales no estarían directamente relacionadas con el tamaño del cerebro en la historia de la evolución humana, sino más bien con una complejidad neuronal.

Junto a estos también habían restos de extraños elefantes igualmente pequeños, ratas gigantes, herramientas y utensilios de hueso y evidencias de uso de fuego. Esto último sugiere además que esta especie tenía capacidad intelectual.

Este nuevo hallazgo reforzó la hipótesis de que los seres que habitaron Flores pertenecían a una especie hasta ahora desconocida de ser humano, con rasgos comunes que difícilmente pueden atribuirse a una enfermedad.

El Hobbit perdido

Luego del hallazgo del año pasado, los científicos inmediatamente bautizaron a esta supuesta nueva especie como "hobbits", como los enanos de la película El Señor de los Anillos.

De acuerdo a los expertos, este hallazgo fue uno de los descubrimientos más excepcionales de la paleontología en medio siglo, y nos demostró que hace 50 mil años había en nuestro planeta tres especies de humanos...como mínimo.

El linaje de los homínidos se separó del del chimpancé en África hace unos 7 millones de años. Los primeros eran parecidos a chimpancés bípedos.

Nuestra especie, "Homo sapiens", apareció en Etiopía hace unos 160 mil años, de padres africanos; y los neandertales evolucionaron en Europa hace más de 150 mil, a partir de poblaciones africanas que habían emigrado hace más de un millón de años.

A estas dos humanidades hay que sumar ahora la de "Homo floresiensis", una variación insular y de reducido tamaño, que podría venir del Homo erectus o de una especie emparentada con éste. Sucede que esta nueva especie de ser humano al parecer vivió en un tiempo en que poblaciones residuales de Homo erectus pudieron haber vivido aún en las cercanías de Java, y en la que la región entera fue colonizada por el Homo sapiens.

La nueva especie encaja justo con la extraña fauna extinta de Flores, que fue el hogar de un amplio rango de arcaicas criaturas, extintas en otros lugares, a menudo metamorfoseadas en formas enanas o gigantes: entre ellos se incluye una forma enana del primitivo elefante Stegodon, además de dragones de Komodo y aún especies más grandes del lagarto gigante.

De todas formas la incógnita continúa, ya que siendo más cercanos que los Neanderthales en el tiempo, constituyen un enigma en la historia de los homínidos, ya que no encajan con la línea evolutiva asumida con los fósiles encontrados hasta ahora.

Lo sorprendente también es que, pese a que es habitual que los grandes mamíferos reduzcan su tamaño en entornos insulares, NUNCA se había visto esto en un pariente humano.

La ausencia de depredadores se considera una de las causas del enanismo en condiciones de aislamiento insular, que en Flores posibilitó la existencia de elefantes enanos o Stegodon y del reptil más grande de los que pueblan la Tierra, el dragón de Komodo.

 

Fuentes: La Tercera - La Razón Digital - Diario Sur Digital - ABC - El Economista -
La Nación de Argentina
- El Universo - La Crónica de Hoyl
Fotos: Wikipedia
Fecha: 12/10/05