







San
Alberto Hurtado,
el
mejor de los chilenos
Una tarde del 18 de Agosto de 1952, el padre Alberto Hurtado murió en el Hospital de la UC. Cincuenta y tres años después, su figura sigue más viva que nunca en el corazón de los chilenos. Este domingo será canonizado en Roma, en la Plaza de San Pedro, por el Papa Benedicto XVI. Será el segundo santo que tendremos los chilenos.
"Contento, señor, contento", "Dar hasta que duela" son dos frases que todos los chilenos saben con quién identificar: las dijo el Padre Alberto Hurtado, el sacerdote jesuíta que durante sus 52 años de vida se dedicó a abrir los ojos y el corazón de los chilenos a las necesidades de los más pobres.
Desde el día de su muerte, hace 53 años, su mensaje y su ejemplo han calado profundamente en las nuevas generaciones de chilenos. Además de las obras más visibles -el Hogar de Cristo, y la revista "Mensaje"- cientos de iniciativas para ayudar a los más desamparados, centros de reflexión, el Santuario, seminarios y la reedición de sus obras, han ayudado a difundir su mensaje de amor y solidaridad hacia los más pobres.
Cuando el Padre Hurtado murió, fueron muchos los que sintieron que habían convivido con un hombre santo. Y lo dijo sin dudar su mejor amigo, el obispo Manuel Larraín, durante la homilía de su funeral: la vida de Alberto Hurtado, expresó, había sido "una visita de Dios a nuestra patria".
Este sentimiento común fue el que llevó a un visionario grupo de sacerdotes jesuítas a guardar y atesorar cada una de las pertenencias del Padre Hurtado. Laicos y religiosos se unieron en una causa común: hacer de Alberto Hurtado un Santo para Chile.
El 16 de octubre de 1994 se cumplió el primer paso, cuando fue beatificado en Roma por Juan Pablo II. Esto, luego de años de investigación, en los cuales se examinaron todos sus escritos, se entrevistó a quienes lo conocieron y, finalmente, se confirmó que la chilena María Alicia Cabezas Urrutia había sido objeto de un milagro del Padre Hurtado.
El
proceso continuó rumbo a la canonización y abogados, médicos
y sacerdotes en Roma investigaron las distintas evidencias para comprobar y
corroborar que Alberto Hurtado había realizado un segundo milagro.
Hasta que el pasado mes de
abril de 2004, la Congregación para la Causa de los Santos lo aprobó.
Según
su propio testimonio, Viviane Marcela Galleguillos Fuentes se recuperó
inexplicablemente tras sufrir un accidente automovilístico el año
1996 en la Quinta Región, que la dejó desahuciada. Sus padres
pidieron por ella al Padre Hurtado.
El 19 de abril de 2004 el Papa Juan
Pablo II firmó y emitió el decreto de ratificación del
milagro. Posteriormente, el 24 de febrero de este año, se citó
al Consistorio Ordinario Público, reunión que convoca a todos
los cardenales para determinar solemnemente la canonización de los beatos
que se presentan.
Ahí se estableció que la ceremonia de canonización del Padre Hurtado será el domingo 23 de octubre. El recién investido Papa Benedicto XVI será quien lleve "a los altares en Roma al segundo santo chileno, el fundador del Hogar de Cristo, el Padre Alberto Hurtado.
Se espera que lleguen unas 40 mil personas al Santuario del Padre Hurtado el 22 de octubre, un día antes de que sea canonizado en Roma el sacerdote jesuita. Las puertas del Santuario se abrirán para los fieles a partir de las 17:00 horas, con diferentes actividades que se extenderán hasta la madrugada, entre ellas, el desarrollo de una vigilia, una fiesta urbana y la peregrinación a la tumba del futuro santo.
A las 5:00 de la mañana del
23 de octubre comenzarán las transmisiones desde la Plaza de San Pedro
de la canonización del Padre Hurtado, momento en que los fieles comenzarán
a dibujar con sus velas y como símbolo una cruz en la tierra. En el Santuario,
las actividades para celebrar este gran acontecimiento se extenderán
hasta las 10:00 de la mañana con la Primera Misa del Padre Hurtado
Santo.
La vida de un Santo
"Nuestra
sonrisa franca, acogedora,
será también de un inmenso valor para los demás.
¿Sabes el valor de una sonrisa?
Enriquece al que la recibe,
sin empobrecer al que la da."
Alberto Hurtado Cruchaga nació
en Chile, en la ciudad de Viña del Mar, el 22 de Enero de 1901, en el
seno de una familia muy cristiana. Cuando sólo tenía 4 años
murió su padre, quedando su madre, Anita, a cargo de su cuidado y del
de su hermano Miguel, pero sin dinero.
Viviendo en casas de tíos, en 1909 entró becado al Colegio San Ignacio, donde se distinguió por ser buen compañero, alegre, comunicativo y muy generoso. Ocupaba su tiempo libre en visitar y ayudar a los más necesitados.
Al terminar el colegio ya sabía que quería ser sacerdote, pero entró a estudiar Leyes a la Universidad Católica, pensando en cómo mantener a su madre. Mientras estudiaba en la mañana, trabajaba en la tarde y continuaba viviendo en casas de sus tíos.
A punto de recibirse de abogado,
pidió a Dios una solución para sus problemas económicos,
para poder ingresar al Seminario. Dios se la dió: su madre recibió
un dinero que le adeudaban y con el cual podría vivir tranquila el resto
de su vida.