Allí, en un recinto cerrado en la bahía Klettesvik, en la zona de Vestmannaeyjar, los entrenadores le enseñaron a cazar peces, y salía a encontrarse con grupos de orcas que transitan por ese lugar. Se invirtieron millones de dólares para preparar al animal, y hasta 20 personas trabajaron con ella en su rehabilitación, sin embargo, fue un fracaso rotundo.

A las seis semanas de ser liberada, Keiko nadó 1.400 kilómetros hacia las costas de Noruega - lugar donde se permite la pesca de cetáceos de forma comercial -, al parecer en busca de compañía humana. Ahí fue avistada por bañistas cuando nadaba cerca de unos islotes.

Y es que la famosa orca nunca pudo cortar lazos con los hombres, siguió dependiendo de ellos para alimentarse y le resultó imposible volver a convivir con sus congéneres.

Eso sí, esto fue advertido. Sí, porque cuando Keiko fue liberada, algunos veterinarios insistieron en que el intentar que animales completamente acostumbrados al hombre vuelvan a ser salvajes, roza la tortura. A lo que se sumó que Keiko nunca dejó de recibir caricias o de nadar con gente a su lado.

En la Bahía de Taknes, permaneció desde el invierno, supervisada y alimentada por entrenadores. Además, se prohibió que por ese lugar pasaran embarcaciones.

Luego de 15 meses de aparecer en aguas noruegas, Keiko falleció y se llevó todas las esperanzas de los activistas de que el mamífero retornara a una vida normal en el mar.

Keiko fue la segunda orca macho en vivir más años en cautiverio. La edad media que alcanzan estos mamíferos es de 35 años.



Fuentes: La Tercera - Mi Punto - Yahoo Noticias - CNN en español - El Universal - Azcentral - Clarín
Fecha: 15712/03
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