Cómo son los Geyseres del Tatio, donde
cayó un turista español

Un espectáculo casi único en el mundo, pero potencialmente peligroso,
son estos chorros de agua saliendo a 85 grados celsius.


Son pocos los países del mundo en que se puede ver geyseres en todo su esplendor. Nueva Zelandia, Estados Unidos (en el Parque Yellowstone) y Chile se encuentran entre ellos.

Por eso, los turistas lo eligen entre sus primeras prioridades al visitar nuestro país. Fue el caso del médico español Paulo Fernández-Raigosa Castaño, quien llegó a Chile el viernes pasado y de inmediato se dirigió al norte. El Sábado estuvo en el Valle de la Luna y la madrugada del domingo subió a los Geyseres del Tatio. Es la hora en que los geyseres se muestran en todo su esplendor.

A las 7.30 de la mañana cayó a uno de los pozos, a 86 grados Celsius de temperatura. Al parecer, según dijo a "La Tercera" un ejecutivo de ventas de la empresa Atacama Explorer, con la que llegó a ese lugar, se le empañaron los lentes de contacto y perdió el equilibrio.

Fue auxiliado por otros dos turistas y trasladado a San Pedro. En el camino se cruzaron con una ambulancia, donde le dieron los primeros auxilios. Ahora está en el Hospital de la Mutual de Seguridad, con el 92 % del cuerpo quemado.


Los geyseres del Tatio

Aunque se ubican a sólo 86 kilómetros de San Pedro de Atacama, en la Segunda Región, llegar a los Geyseres del Tatio no es tarea fácil. El camino tiene muchas curvas y el trayecto toma unas dos horas.

A 4.320 metros sobre el nivel del mar, y muy cerca de la frontera con Bolivia, afloran estos increíbles y violentos chorros de agua, a temperaturas sobre los 85 grados Celsius.

La palabra "geyser" proviene del islandés y significa "estallar con violencia". Son manantiales termales intermitentemente activos, que expulsan agua subterránea calentada al punto de ebullición por el contacto con el magma.

El campo geotérmico que permite la existencia de los geyseres está originado por la cercanía del volcán Tatio y de allí su nombre. Los indígenas lo conocían desde siempre y habían bautizado Tatio que, en nuestro idioma, se traduciría en algo así como "el tata".

La fuerza de estos chorros de vapor es tal, que llega hasta nueve metros de alto. Es ideal observarlos de madrugada, cuando toda la fuerza geotérmica está concentrada. Pero hay que estar muy atentos, evitar acercarse pues el agua en ebullición salpica y cuidar por donde se camina.


Foto: TurismoChile