





Agujero
de la capa de ozono en el Polo Sur,
¡equivale a la superficie de Europa!
Informaciones obtenidas a través del satélite Envisat del Agencia Espacial Europea (ESA), indican que el tamaño del agujero de ozono sobre la Antártida podría ser este año uno de los más grandes registrados hasta la fecha, con un área de unos ¡10 millones de kilómetros cuadrados!, y la posibilidad de expandirse aún más en las próximas semanas.
El espacio
es mucho mayor que hace cinco años. Los expertos estiman que pasará
medio siglo antes de que su nivel se reduzca lo suficiente para que el ozono
se recupere por completo.
Monitorear cómo evoluciona el "manto protector" del planeta - conocido como Capa de Ozono - es fundamental. Esto debido a que actúa como un poderoso filtro solar, que permite la existencia de vida en todo el planeta. Sin embargo, cada vez que se entregan los resultados de los monitoreos nos encontramos con malas noticias.
La última: según la Agencia Espacial Europea (ESA), el agujero de la capa de ozono sobre la Antártica ha crecido este invierno hasta alcanzar una superficie de ¡diez millones de kilómetros cuadrados!, una extensión similar a la de Europa y la mayor desde hace cinco años.
Es más, el agujero en la capa de ozono ocupa en la actualidad la mayor superficie registrada en todo el año, sólo superada en 1996 y 2000, cuando alcanzó las mayores extensiones.
De acuerdo a lo que explicó la agencia espacial, determinadas variaciones meteorológicas en diversas regiones del hemisferio Sur pueden alterar los niveles de ozono sobre la Antártica, donde prevalecen los vientos polares.
Además,
las bajas temperaturas durante el invierno y la oscuridad permanente contribuyen
a la formación de nubes que contienen cloro, uno de los compuestos de
la naturaleza, junto al nitrógeno y el hidrógeno, capaces de destruir
el gas de ozono.
A estos malos datos se suma otro peor: los investigadores aseguran que el agujero crecerá aún más a partir de las próximas semanas, cuando la primavera llegue al Polo Sur y la combinación de los nuevos rayos del Sol con las nubes polares en la estratósfera provoque la descomposición del ozono.
Estos datos fueron mostrados en tiempo real por los satélites de la ESA. Se trata específicamente de observaciones del satélite de medio ambiente europeo Envisat. El espectómetro Sciamachy del Envisat, conocido por medir la abundancia de algunos componentes atmosféricos en la tropósfera y la estratósfera, permite el seguimiento regular de los niveles de ozono a escala planetaria, y elabora una base de datos que se acumula desde mediados de los años 90.
Este instrumento estudia el agujero de la capa de ozono en los criterios de tamaño y duración, con el objetivo de sentar las bases de un sistema de previsión, en el contexto de un protocolo de vigilancia conocido como Promote, que agrupa a 30 asociados de 11 países.
El servicio Promote estipula que los resultados obtenidos por el satélite se combinan con los datos meteorológicos y simulaciones de vientos, y son utilizados por la Organización Mundial de Meteorología para actualizar su boletín Ozono de la Antártida.
¿Cuál es la importancia del ozono?
La estratósfera se extiende desde 9 a 48 kilómetros sobre la superficie terrestre y contiene altas concentraciones de ozono. Éste es la que protege el planeta y permite la vida. Sin embargo, desde la década del '70, los científicos han observado un agujero temporal abierto sobre la Antártida durante varios meses en el invierno y la primavera en el hemisferio sur.
A principios de los 90 este agujero fue descubierto también sobre el Polo Norte.
¿Qué
es el ozono?. Es un compuesto inestable de tres átomos de oxígeno
- en vez de los dos del oxígeno común - y se encuentra en la estratósfera.
Su importancia radica en que protege
la vida terrestre del peligro de los rayos ultravioletas, lo que permite la
existencia de vida en todo el planeta. Hasta donde se sabe, es exclusivo de
nuestro planeta. Si desapareciera, la luz ultravioleta del sol esterilizaría
la superficie del globo y aniquilaría toda la vida terrestre.
De acuerdo a las investigaciones de los científicos, la capa de ozono está amenazada por la presencia de algunas sustancias químicas en la atmósfera, como el cloro, y los contaminantes resultantes de la actividad humana, como los clorofluorocarbonos, compuestos que contienen carbono, flúor y cloro, también llamados CFC.
Rechazados por el protocolo de Montreal en 1987, los CFC eran muy utilizados anteriormente en los aerosoles y los refrigeradores. Son productos inertes, pero los rayos ultravioletas en altitud de la atmósfera los descomponen.
Luego de que los investigadores corroboraron la existencia de este agujero a finales de los años 70, a mediados de los 80 los países ya habían suscrito la Convención de Viena para la protección de la Capa de Ozono, y en 1987 se propuso a todas las naciones suscribir el Protocolo de Montreal.
Este protocolo impulsa la reducción en las emisiones de los gases clorofluorocarbonos, que provocan reacciones dañinas para la capa de ozono. Esos gases están presentes en la vida diaria. Sirven, por ejemplo, para bajar las temperaturas en los refrigeradores o para fabricar aerosoles.