





Luis Pasteur, el científico insigne de Francia
De capacidad intuitiva y mentalidad práctica; impulsivo, imaginativo, humilde, noble y patriota. Así era el científico francés que hace casi 121 años - en 1884 - descubrió la vacuna contra la rabia, la cual desde entonces ha salvado la vida de miles de personas.
A los 23 años realizó su primer descubrimiento. Fue profesor, decano y director de estudios. Entre sus investigaciones se encuentran importantes teorías. Fue nombrado hijo ilustre de su país y reconocido por la Academia de Ciencias. Un importante instituto francés lleva su nombre.
"...En consecuencia, a las ocho de la tarde del 6 de julio, sesenta horas después de las mordeduras del día 4, y en presencia de los doctores Vulpian y Grancher, se inoculó al pequeño Joseph Meister, en un pliegue de la piel del hipocondrio derecho, media jeringa de Pravaz con médula espinal de un conejo que había muerto de rabia el 21 de junio. Desde entonces, es decir, desde quince días antes, había estado conservada en un frasco con aire seco. Durante los días siguientes se practicaron nuevas inoculaciones, hasta un total de trece, durante el tratamiento de diez días...
...Como después advertiré hubiera bastado un número menor de inoculaciones. Pero resulta comprensible que la primera vez actuásemos con la máxima prudencia En los últimos días inoculé a Joseph Meister el virus rábico más intenso, es decir, el procedente de un perro y reforzado por un gran número de pases de conejo a conejo; produce la rabia en estos animales a los siete días de incubación y en los perros a los diez días Por consiguiente, Joseph Meister ha escapado no solamente de la rabia que le hubieran causado las mordeduras que había recibido, sino de la que yo le inoculé para comprobar la inmunidad producida por el tratamiento, mucho más virulenta que la rabia canina de la calle".
Los apuntes anteriores corresponden a las observaciones de Luis Pasteur, cuando atendía al niño Joseph Meister, que había sido mordido por un perro con rabia. Hace casi 121 años, exactamente el 26 de octubre de 1884, el científico francés descubrió la vacuna contra este mal. Ese año, Pasteur le salvó la vida al joven Joseph. Desde entonces, miles de personas se han librado de la rabia gracias a sus descubrimientos.
Las investigaciones realizadas por Pasteur con relación a la vacuna antirrábica, aplicada por primera vez a Joseph Meister, despertaron mucho interés tanto en el ambiente científico. Este interés ayudó a que la noticia se propagara muy rápido, dando como resultado la colaboración económica, a nivel mundial, para dotar a Pasteur de su propio instituto de investigaciones, en el cual trabajó durante siete años. Aquel instituto perdura hasta el día hoy, y en él se han llevado a cabo importantes investigaciones acerca de un mal más actual: el virus VIH, causante del SIDA.
Con la asistencia del presidente francés, el Instituto Luis Pasteur fue inaugurado el 14 de noviembre de 1888, en una emotiva ceremonia, donde Pasteur, emocionado hasta las lágrimas, no pudo pronunciar ninguna palabra, cediéndole la lectura del discurso a su hijo.
De
capacidad intuitiva, de mentalidad práctica; impulsivo, imaginativo,
humilde, noble y patriota, el afamado científico fue declarado el hijo
más insigne de Francia en una celebración - con carácter
de fiesta nacional - cuando cumplió 70 años.
A los 23 años hizo su primer descubrimiento. Fue profesor de química, Decano de Ciencias de la Universidad de Lille y Director de Estudios Científicos de la l' École Normale de París. "La casualidad favorece sólo a las mentes preparadas", decía siempre Pasteur.
En su lápida se leen hoy sus palabras: "Feliz aquel que lleva consigo un ideal, un Dios interno, sea el ideal de la patria, el ideal de la ciencia o simplemente las virtudes del Evangelio".
Entre bacterias y moléculas
Louis Pasteur nació el 27 de diciembre de 1822 en Do'le, Borgoña, Francia, en el seno de una modesta familia. Era hijo de un curtidor y ex sargento de Napoleón.
Poco se sabe de su infancia. Al parecer, no se distinguió por ser un buen estudiante, pero sí por sus aptitudes para el dibujo, ganándose el sobrenombre de "el artista del lugar". Cuando tenía 17 años, renunció a la pintura y se fue a París, aconsejado por sus maestros, y se inscribió en la Normal Superior de esa ciudad.
Pero en París Pasteur no logró adaptarse y regresó a Arbois, donde estaba radicada su familia. El 1842 decidió retornar a la Ciudad Luz. En este nuevo intento consiguió graduarse como bachiller en letras y ciencias matemáticas, conjugando sus estudios con el ejercicio de la docencia.
El mismo Pasteur aseguraba que debía su vocación por la química a la influencia de sus maestros Jean Baptiste Dumas, Antonio Jerónimo Balard y Laurent. A ellos también debe la adquisición de la disciplina para la investigación así como la obtención del concepto materialista de la estructura química, conocimientos que fueron la base de sus primeros trabajos.
Cerca de los 23 años hizo su primer descubrimiento: la actividad óptica de isómeros espaciales (Isómeros: compuestos químicos que, poseyendo la misma fórmula molecular - el mismo número de cada tipo de átomos -, tienen éstos distribuidos de distinta manera en la estructura de sus respectivas moléculas). Descubrió que existían dos isómeros del ácido tartárico (un ácido carboxílico); que uno giraba el plano de polarización a la derecha, y el otro, a la izquierda, y que el ácido racémico, ópticamente inactivo, era una mezcla de ambos isómeros. Nació con ello la esteroisomería.
A raíz de lo anterior quedó en su mente la idea de que las moléculas asimétricas son productos de células vivas. Y cuando al estudiar la fermentación alcohólica encontró una substancia ópticamente activa (alcohol amílico) no dudó del origen microbiano de ese proceso.
En 1849 contrajo matrimonio con Marie Laurent. De los cinco hijos que procrearon, tres murieron. En 1854 Pasteur fue nombrado profesor de química y Decano de Ciencias en la Universidad de Lille. Ahí tuvo la ocasión de seguir estudiando la fermentación tras la consulta de los vinicultores de la región de por qué se les descomponía y acidificaba el vino. En pocas semanas descubrió que la substancia que lo alteraba era el ácido láctico, producto de la fermentación láctica desencadenada también por microorganismos. Demostró, además, el poder bactericida del calor a temperatura de 50 a 60º C; la pasteurización (tratamiento que consigue la destrucción de microorganismos sensibles al calor).
Así, en un buque que se adentraba al mar, se cargaron dos barriles con vino: uno de ellos pasteurizado. Al regreso del buque, después de 10 meses, el primero estaba inalterado, el otro - que no estaba pasteurizado - se había fermentado. En Lille, también descubrió la fermentación butírica, pero en este caso el agente, el vibrión butírico, era un anaerobio (organismo que puede vivir sin oxígeno). Así llegó a la conclusión de que la putrefacción se producía por anaerobios que actuaban sobre las proteínas.