Sólo las matemáticas pueden salvar a la Roja

Como ha sucedido en cada uno de los partidos de las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006, Chile vuelve a salir a la cancha con posibilidades matemáticas para optar, en el mejor de los casos, al quinto puesto. Esto le permitiría disputar el repechaje.

Esta vez deberá medirse con la temible selección de Brasil, en el estadio Mané Garrincha de Brasilia, el próximo domingo 4 de septiembre.

 

 

Ya estamos aquí nuevamente. Calculadora en mano y con el corazón apretado, para enfrentar al temible equipo de Brasil. La "Roja de todos" ya está lista para entrar a la cancha el próximo domingo 4 de septiembre, a las 16:00 horas, en el estadio Mané Garrincha de Brasilia. En la decimosexta jornada de las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006, Chile puede optar, en el mejor de los casos, al quinto lugar.

Hay que entrar con todo a la cancha. Brasil suma 27 puntos y está segundo en las eliminatorias, detrás del líder y clasificado Argentina, que tiene 31. Chile ocupa el sexto lugar con 20 unidades, los mismos puntos de Colombia, y lucha por lograr el quinto puesto y disputar el repechaje. Con un solo punto, Brasil clasifica al Mundial.

Los cuatro primeros equipos clasifican directamente a la Copa del Mundo, mientras que el quinto disputará una serie ante el ganador de la zona de Oceanía. Una derrota el domingo puede dejarnos fuera de carrera en la ruta hacia la Copa del Mundo de Alemania.

El técnico de la selección chilena de fútbol, Nelson Acosta, dijo el viernes que su equipo debe ser "compacto" al defender y manejar el balón, para contrarrestar el poderío de Brasil.


Para lograr el objetivo de sumar puntos, Acosta buscará jugar con dos mediocampistas de creación, aunque el entrenador dijo que la posibilidad de usar ese sistema dependerá de la manera en que se maneje el equipo en los entrenamientos previos al trascendental duelo.

"Si el funcionamiento es bueno y me dejan conformes en los entrenamientos lo vamos a hacer, pensando en Brasil y sobre todo pensando en nosotros, que juguemos bien, que seamos un equipo compacto, que defienda bien, que maneje la pelota y que llegue al arco rival " (Nelson Acosta, Reuters).

Las estadísticas no nos acompañan demasiado. En 59 partidos contra Brasil, la Roja sólo ha ganado siete, y de esos triunfos tres fueron amistosos y uno por Eliminatorias. Además, la "verdeamarilla" tiene un rendimiento histórico de 75,4 por ciento en procesos clasificatorios, y nuestra selección sólo un 48,9 %.

Y eso no es todo, ya que la tasación de ambos planteles también es muy diferente. La nómina del técnico Carlos Alberto Parreira para este partido (del seleccionado de Brasil) tiene un valor superior a los 411 millones de dólares, con sólo dos jugadores que actúan en Brasil. Mientras que la suma de los pases de los convocados por Nelson Acosta bordea los 58 millones de dólares, en una lista en la que diez integrantes juegan en Chile.

La delegación nacional viaja el viernes rumbo a Brasilia y regresa a Chile el mismo día del encuentro.

El juez central del encuentro será el paraguayo Carlos Amarilla. Los asistentes por las bandas serán sus compatriotas Manuel Bernal y Amelio Andino. El cuarto árbitro será Carlos Torres, también de Paraguay. El veedor será el argentino Juan Carlos Crespi.

Otra vez se viene "Don Nelson"

Nelson Acosta dejó atrás el "estilo Olmos". En las prácticas en Pinto Durán separa de improviso a sus jugadores en dos equipos y realiza partidos "informales". Y es que esta es la práctica del fútbol que a los entrenadores les sirve para afinar detalles en la estrategia y los elementos a utilizar.

Claro, Juvenal Olmos nunca hizo esto. Se limitaba a separar a los delanteros de los defensas, y a éstos de los mediocampistas; con mucha pelota muerta y simulación de jugadas específicas. Así, en los días de partido nadie tenía idea cómo jugaría el equipo, incluidos los jugadores.

Y en lo que se refiere al juego, Don Nelson plantea también algo diferente: una selección con más pausa, donde se tenga más la pelota y donde se haga más juego; algo más pensante, no con tanto vértigo y pausa como intentaba jugar Olmos.

Acosta tiene una larga trayectoria en Chile, a pesar de ser uruguayo de nacimiento. Nació el 12 de junio de 1944 en Paso de los Toros, Uruguay. Mucho más tarde se nacionalizó chileno.

Como jugador - "el pelado Acosta", como le dicen algunos en Chile - comenzó en el equipo Huracán de Buceo de su país de origen, y posteriormente pasó a Peñarol, donde obtuvo varias copas. A nuestro país llegó en el año 1977 y "fichó" por Everton. Luego hizo lo suyo como futbolista en O' Higgins y Fernandez Vial. En este último equipo también se inició como técnico en 1984. Tiempo después llegó a dirigir a O'Higgins, equipo al que clasificó cuarto dos años consecutivos: 1990 y 1991.

Al año siguiente pasó a Unión Española, con el que fue campeón del torneo de apertura, cosa que repitió en 1993, cuando, además, ganó la liguilla en Copa Libertadores, en la que alcanzó los cuartos de final en el año 1996... Ahí aparecieron los nombres de José Luis Sierra, Rodrigo "Pony" Ruiz, José Luis Sánchez, Mario Lucca y Juan Carreño, entre otros.

El 10 de junio de 1996 emprendió una gran misión como seleccionador de Chile. Y no le fue nada de mal. Logró la clasificación de la Selección Chilena para el Mundial de Francia en 1998, donde alcanzó los octavos de final. Además, la instaló en la Copa América en 1999, y la llevó a conseguir una medalla de bronce en los juegos Olímpicos de Sydney 2000.

Sin embargo, se vino la "mala racha" y en 2001 Acosta debió abandonar el mando de la Selección, debido a los malos resultados obtenidos en las eliminatorias del Mundial de Corea-Japón.

En el 2003 estuvo a cargo de Cobreloa, tiempo durante el cual produjo un cambio inmediato instalándolo entre los mejores clubes del país. Desde su llegada, los jugadores comenzaron a incrementar sus rendimientos individuales. Así, Cobreloa terminó como el mejor equipo chileno, y apareció entre los ocho mejores de América.

Sus buenísimas campañas en la Copa Libertadores y en el fútbol nacional transformaron a Acosta en un líder bastante codiciado. Lo observaron desde Argentina, Uruguay y Bolivia, aunque sólo un equipo logró que "Don Nelson" diera un sí: la Selección Boliviana. Sin embargo, su campaña por esos lados no fue nada de buena, y dejó la banca de los altiplánicos luego de llegar a un arreglo económico. Pese a que su contrato - que firmó por cuatro años - estipulaba una indemnización de 80 mil dólares, Acosta aceptó 25 mil.

A poco más de un año de su partida de Calama, fue presentado - otra vez - como el nuevo técnico de Cobreloa. Y aún estaba a cargo de los naranjos cuando le ofrecieron volver a la Selección para reemplazar a Juvenal Olmos.

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