"No entiendo su forma de divertirse"

Sentados en el suelo en las afueras de un supermercado, desgreñados y mal vestidos, tomando algo que parece Coca-Cola, pasan las horas riéndose y hablando entre ellos. Son los adolescentes. ¿Por qué se divierten así?

 

Autor: Teresa Artola González, "Cómo resolver situaciones cotidianas de tus hijos adolescentes", Editorial Palabra, Madrid, 2.000.
Fuente: Edufam

Situación Familiar: Ana fue a hacer la compra al supermercado de su urbanización. Cerca de la puerta hay un grupo de chicos y chicas sentados en el suelo que no tendrán más de 13 o 14 años. La edad de Carolina, su hija.

De hecho algunas de las niñas son de la clase de Carolina. Algunos están fumando y las risas son continuas. Ana sospecha que al verla venir han escondido alguna botella.

El aspecto de las chicas es «desgreñado». Llevan pantalones cortos, demasiado cortos, de color negro, camisetas de tirantes, puestas unas encima de otras, y unas incongruentes, teniendo en cuenta el calor que hace, botas negras, parecidas a esas que Carolina está empeñada, sin éxito, que Ana le compre.

Una de ellas lleva por lo menos cinco pendientes en la oreja derecha. Los chicos la mayoría están en traje de baño, camiseta y zapatillas de deporte. Parecen cortados por el mismo patrón y entre risas a Ana le llegan retazos de un vocabulario excesivamente grosero.

Cuando termina de hacer la compra siguen allí: en la misma postura y actitud. Efectivamente Ana comprueba que beben de una botella de 2 litros en la que seguramente hay algo más que Coca-Cola. El tono de las risas y del vocabulario también ha aumentado.

Ana tiene que llamarles la atención para que la dejen pasan aunque es evidente que va cargada de bolsas. Cuando se marcha oye a sus espaldas unas risas y mucho se teme que sean a su costa.

Ana llega a casa preocupada. ¿Será este el ambiente en que se mueve Carolina? Cierto que esta de momento sale poco, solo por la urbanización con sus amigas.

Pero ¿sabe realmente lo que hacen? ¿Será que los padres son siempre los últimos en enterarse? ¿Qué puede hacer para enseñarle a ocupar su tiempo libre de forma más sana?

A menudo los adolescentes se divierten de formas que para el adulto parecen incomprensibles: deambular en grupo sin rumbo fijo, sentarse durante horas en la puerta del supermercado, hablar y oír música... Desde el punto de vista del adulto parece que no hacen nada, pero es su forma de divertirse.

Cierto que la forma de divertirse de nuestro hijo dependerá mucho de los amigos que tenga y del ambiente en que se mueva. Por ejemplo, si los amigos de nuestro hijo son grandes deportistas, seguro que gran parte del tiempo libre lo utiliza haciendo deporte.

Por ello es tan importante a estas edades el que conozca ambientes sanos y que descubra que pasarlo bien no está reñido con la virtud.

Fomenta en tus hijos, desde pequeños, aficiones sanas


-Que hagan excursiones.
- Que hagan deporte.
- Que acudan a un club juvenil.
- Que lean...

De esta forma dispondrán de otras opciones para su tiempo libre.

Hay sin embargo una serie de características comunes en las diversiones de los chicos y las chicas durante esta primera adolescencia:

En primer lugar, es una época de mayor distanciamiento de los padres. Al llegar la adolescencia el grupo de amigos adquiere gran importancia. Les encanta ir en grupo juntos. Muchas veces sin un plan concreto: lo importante es estar juntos, hablar, gastarse bromas, reírse...

Asimismo en la primera adolescencia surgen los primeros enamoramientos. El interés por el sexo opuesto es por lo general más precoz en las chicas, que por ello a menudo buscan chicos algo mayores que ellas.


En los chicos hasta los 13 o 14 años se interesan poco por el sexo opuesto. A partir de esta edad el cambio de actitud es rápido e intentan acercarse a los grupos de chicas de vez en cuando, aunque muchas veces prefieren divertirse solos a su modo: a lo bruto.

Las chicas lo suelen pasar mejor hablando con sus amigas: hablan de sus problemas, de los estudios, de películas, y sobre todo de los chicos. A estas edades es más fácil que cuenten sus problemas a las amigas que a los padres.

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