Planes a su medida

¿Cómo compatibilizar los planes y proyectos de los más chicos con los de nuestros hijos adolescentes?

Autor: María Viejc
Fuente: Colegio Irabia

Viernes, 18.00 horas... y todo un largo fin de semana ante los ojos de nuestro hijo mayor. En un lado de la balanza: sus amigos y el estreno de la última película de Penélope Cruz. Al otro lado, nosotros y nuestra propuesta de hacer palomitas en casa con los más pequeños y ver por enésima vez Bambi.

Evidentemente, la elección de nuestro hijo no se hará esperar... desde su punto de vista, nuestros planes no podían ser más aburridos.

Atractivos y originales

Naturalmente, a estas alturas, no podemos seguir haciendo planes a nuestra medida y que nuestros hijos jóvenes disfruten como si aún tuvieran siete años.

No se trata de que se hayan vuelto unos "despegados", ni mucho menos, sino que esas visitas a algún familiar, esas sesiones de cine en casa... les resultan absolutamente soporíferas frente a los planes que pueden organizar con sus amigos.

En cada caso, la respuesta inmediata de la mayoría de los chicos ante un plan así suele consistir en toda una retahíla de excusas: es que... hoy no puedo porque he quedado con una compañera de clase; tengo que hacer diez trabajos para el lunes; había prometido a Antonio que le ayudaría con las matemáticas (precisamente la asignatura que menos domina nuestro hijo)...

Una mirada joven

Para conseguir que "el mayor también se apunte" a nuestros planes de fin de semana un buen truco es tratar de ponerse en su lugar.

¿Qué nos apetecía hacer a nosotros si tuviéramos 18 ó 20 años y un largo fin de semana por delante? Evidentemente, realizar este ejercicio no es una tarea sencilla, no solo porque lo más probable es que haya pasado mucho tiempo desde que nosotros teníamos esa edad sino porque, además, hoy día la oferta de ocio es distinta e infinitamente más variada que en aquella época.

Si nos encontramos un tanto desorientados, por tanto, una pauta para seguir puede ser intentar escuchar atentamente a nuestros hijos. Sus conversaciones, esas que mantienen entre ellos sobre conciertos y películas, pueden ofrecernos grandes pistas a la hora de actuar.

Echar mano de los deportes

En cualquier caso, no se trata tanto de que nos vayamos todos a un concierto de "The Corrs" como que, a partir de ahora, intentemos adaptarnos un poco a sus aficiones y gustos personales.

Aunque parezca imposible, no es tan difícil organizar una serie de planes divertidos, asequibles y en los que no desentonemos ni unos ni otros.

Muchos chicos y chicas de estas edades, por ejemplo, son aficionados a algún deporte. Si nuestro hijo es uno de ellos... ¿por qué no le proponemos una salida especialmente sugerente?

Existe una gran variedad de rincones en nuestras ciudades que nos proporcionarán el marco ideal no solo para correr, montar en bici, en moto, esquiar... sino también para pasar un día todos juntos. Además, después de una agradable mañana de ejercicio seguro que nuestros hijos mayores no renunciarán a una comilona en el campo.

Directos al grano

Mientras los hijos son pequeños suele resultar bastante sencillo contentarles con poco. Al hacerse mayores, en cambio, los chicos necesitan un tiempo exclusivamente para ellos y de calidad.

Precisamente, por ellos, es importante que les preguntemos antes de tomar una decisión. Si pensamos pasar un fin de semana fuera, sin ir más lejos, consultémosles para que también participen en la elección del lugar.

De lo que no cabe ninguna duda es que no existe mejor forma de captar la atención de los hijos jóvenes que a través de la cultura y los viajes.

Aunque implique tener que dejar en casa a los pequeños con la abuela un fin de semana, puede que sea una gran idea salir con nuestros hijos mayores a conocer una ciudad nueva y acudir, de paso, a esa exposición que tanto les atraía.

Además, podemos encargarle que prepare él mismo la visita anotando por adelantado aquellos lugares a los que podríamos ir. Otra buena opción es animarle a que invite a su mejor amigo a esta escapada para que participe él también de una salida muy especial.

Las mejores aficiones

Uno de los aspectos que más une a las familias al hacerse mayores los hijos, aparte del cariño, son las aficiones. Éstas suelen constituir una de las mejores tablas de salvación a la que agarrarse para mantener la unión familiar al llegar a esta etapa.

Por ejemplo: si nuestro hijo es un cinéfilo empedernido... no desaprovechemos la ocasión. Sorprendámosle invitándole a acudir al estreno de esa película que tanto le llamaba la atención.

Lo mismo ocurre con el fútbol, la música y muchas otras aficiones. Todas ellas constituyen un buen modo de crear situaciones o, lo que es aún mejor, de aprovechar las que ya existen en la familia para convivir de modo personal con los hijos mayores y favorecer así los sentimientos positivos entre ambos.

Responsables y generosos

Todo ellos, eso sí, con motivos nobles y claros. Nosotros debemos estar dispuestos a dedicarles un tiempo en "exclusivo" pero ellos tendrán que ser lo suficientemente responsables y generosos como para "repartir su tiempo libre".

En casa, se tratará de hacer planes a la medida de los hijos mayores, pero ellos, a cambio, deberán amoldarse, de vez en cuando, a las propuestas familiares menos atractivas: a todos nos apetece salir con los amigos por ahí, completamente despreocupados, pero la familia exige ciertos compromisos.

Y es que, como hijo mayor y como miebro de nuestra familia, el chico tiene la obligación de contribuir y aportar a la misma. De acuerdo que le pongamos las cosas más fáciles con una atractiva excursión familiar, pero nunca sobrará exponer el plan con sinceridad: el objetivo es pasar un tiempo todos juntos para disfrutar unos de otros.

Al fin y al cabo, "la familia" significa afecto y afecto requiere trato, ocasión de roce, en lo bueno... y, por supuesto, en lo malo.

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