En vacaciones: cómo favorecer las relaciones con los hijos

Las vacaciones de verano constituyen una excelente oportunidad para estrechar vínculos, especialmente a nivel familiar, aseguran los psicólogos y terapeutas familiares.

Fuente: Padres OK

“No sólo porque el tiempo que se comparte es mayor, sino también porque la situación cotidiana es otra, no existe la presión de los horarios, de los problemas diarios en el trabajo, etc”, afirma Alejandra Silva, psicóloga y terapeuta familiar de Clínica Las Condes.

La psicóloga infantil Claudia Rojas coincide con esta apreciación. “Las vacaciones, en general, son para recargar pilas, lo que no significa necesariamente hacer nada, sino más bien cambiar las actividades o rutinas y dejar de lado el reloj”, sostiene.

Para esta especialista, las vacaciones son un tiempo ideal para mostrarse en otra faceta frente a los hijos, distinta a la del papá o la mamá que ellos ven todos los días. Esto no sólo les permite conocerse mejor, sino que también los hace aparecer más ‘humanos’ ante los ojos de los niños.

Así, por ejemplo, en el caso de los padres que siguen trabajando mientras sus hijos tienen vacaciones escolares, Claudia Rojas sugiere llevarlos, por lo menos una vez, a su lugar de trabajo, para que ellos vean a su mamá o a su papá en su oficina. “Y si no trabajan, igual se les puede invitar a conocer las actividades que ellos realizan durante el día -supermercado, gimnasio, etc- para que conozcan a sus papás en otra dimensión”, explica.

Si han salido de vacaciones, en tanto, la psicóloga hace la misma recomendación, “ponerse de guata en la arena a construir castillos con los niños o permitirse tomar una cerveza con los hijos más grandes”. En la medida que se respeten ciertos acuerdos básicos, es tremendamente positivo favorecer una relación más horizontal, asegura.

Asimismo, es importante involucrar a los hijos en las decisiones que se tomen, dependiendo de sus edades. “Hay que preguntarles qué les gustaría hacer y no decidir por ellos como si no tuvieran opinión”, acota Alejandra Silva.

Planificar las vacaciones en conjunto no significa necesariamente que los niños vayan a decidir el lugar de veraneo, pero tal vez sí puedan escoger o programar las actividades que se van a realizar durante el día, como preparar los menús, por ejemplo. “Eso mismo ya es divertido para ellos”, agrega Claudia Rojas.

Lo malo de las vacaciones

Y si bien, por un lado este tiempo puede servir para estrechar relaciones, también es cierto que algunas situaciones pueden dificultar el panorama. Estar todo el día con los hijos, tratando de mantenerlos entretenidos, cuidar el aseo y orden del lugar donde se encuentren, preocuparse de las comidas, entre otras labores, muchas veces sin contar con una persona que colabore, pueden convertir en pesadilla un período que -se supone- tiene como propósito descansar y desconectarse de las obligaciones cotidianas.

“Estas situaciones ponen a prueba las relaciones familiares. Sin embargo, hay que tener en cuenta éstas mismas representan no sólo un problema, sino también una “oportunidad” para estrechar vínculos. Así por ejemplo, pasar más tiempo en familia sin la ayuda de la nana es una excelente oportunidad para que cada uno asuma funciones de ayuda y se sienta colaborando en la familia”.

Una buena estrategia en este sentido, afirma, es proponer actividades que fomenten el trabajo en equipo, “como cocinar juntos o hacer arreglos en la casa”.

Respecto de los horarios de llegada, sobre todo en el caso de los hijos más grandes, se recomienda desde un principio fijar horas razonables, en conjunto con ellos. Ambas profesionales son partidarias de ser un poco más flexibles, sin que por ello se pasen a llevar las normas y las rutinas de la casa. Por ejemplo, si ellos quieren salir y acostarse tarde, al día siguiente deben estar disponibles para un almuerzo familiar, una instancia importantísima para mantener la comunicación entre sus miembros.

Especialmente cuando se trata de adolescentes, Claudia Rojas piensa que una buena alternativa es llevarlos de vacaciones con sus primos o con aquellos amigos que los padres ya conocen desde antes. Si no es posible, sugiere invitar a la casa (o al lugar donde estén) a los nuevos amigos que se hayan hecho los hijos durante ese período, para conocerlos más de cerca.

No es un momento para resolver conflictos profundos. “Aunque es bueno poder conversar los problemas, hay que hacerlo en otro tono, desde otra perspectiva y buscar un acercamiento”. Lo mismo si se intenta hablar de ciertos temas con los hijos, supuestamente con un fin positivo. “Es mejor que traten de preguntarles más que de dar sermones; las preguntas son una excelente manera de conocer lo que los niños piensan”, acota Alejandra Silva.

“Se debe propiciar un buen ambiente. Hay que pensar que las experiencias vividas durante este período son recuerdos que quedan para toda la vida. Pasar unas buenas vacaciones, entretenidas, en unión, con mayor comunicación y cercanía emocional, es una tremenda inversión familiar. Son recuerdos que nos alimentan todo el año y toda nuestra vida, constituyendo parte de nuestra historia personal y familiar, además de generar identidad y pertenencia”, concluye Claudia Rojas.


¿Cómo aprovechar las vacaciones?


* Evitar el televisor. A menos que sea un panorama familiar, en que todos disfruten juntos, es preferible utilizar en este tiempo en otras actividades que no se realizan cotidianamente.

* Darse un tiempo con cada hijo, teniendo en cuenta sus intereses y los de sus padres. Salir a comprar juntos o andar en bicicleta sirve para estos acercamientos.

* Darles un espacio para una conversación íntima. Dedicar tiempo a escucharlos, como si fuese una parte de las vacaciones.

* Hacer uso de la creatividad. Utilizar recursos simples, como organizar un picnic o acampar fuera de la casa, hacer juegos entre los hermanos donde se hagan equipos, por ejemplo. No es necesario ser tan imaginativos, se pueden obtener buenas ideas para panoramas en revistas, Internet, etc. Es importante organizarles algunas actividades para cuando estén aburridos.

* Simplificarse. Es preferible hacer uso de recursos que facilitan la vida y utilizar ese tiempo en actividades con los hijos.

* Averiguar en qué habilidades podemos encontrarnos con los hijos. Congeniar los gustos e intereses es una excelente forma de estrechar contactos.

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