





¡Horror, las vacaciones! Y ahora ¿Cómo entretengo a los niños?
Por: Elena López
Fuente: Edufam.
Se acaban las clases, los madrugones, las tareas escolares...
Y con el adiós al "cole" muchos niños se disponen a pegar su naricita al televisor
familiar.
Para que nuestros pequeños aprovechen mejor el tiempo libre
conviene que este año planifiquemos los días de descanso con cierta antelación.
De este modo, podrán aprender cosas nuevas de una forma divertida y
relajada, mantenerse en forma haciendo ejercicio en casa o descubrir el gusto
por interesantes hobbies como los puzzles o las construcciones.
Los
niños a estas edades son tan inquietos y explosivos como la cerveza. Nada más
despertarse son capaces de no dejar títere con cabeza. Su cuerpecillo desborda
una energía que suelen mitigar corriendo, saltando o, lo que es aún peor, chillando.
Evidentemente, enfrentarse a este despliegue de actividad durante el
fin de semana no suele ser demasiado complicado.
Pero, cuando llegan
las vacaciones la cosa es radicalmente distinta. Ya no son dos días en casa. Precisamente
por ello, debemos procurar pensar en un plan antes de que lleguen estas fechas.
Entretenidos y estimulados
Tanto si somos nosotros los que
vamos a atenderle como si dejamos a alguien a su cargo debemos procurar mantenerle
ocupado a lo largo de todo el día.
No se trata tanto de ponerle frente
a una mesa nada más despertar y cargarle de tareas sino procurar que durante este
período descubra el gusto por ejercicios totalmente distintos a las realizados
durante la etapa escolar.
Si nuestro hijo ha superado el curso sin ningún
problema es seguro que habrá cumplido con unos objetivos académicos determinados.
Por ello, nuestro cometido debe consistir en proporcionarle nuevos estímulos,
diferentes a los escolares, que le permitan seguir progresando en otros ámbitos.
A él le encantará tener su tiempo ocupado de esta forma. Aprender cuando
se tienen cuatro, cinco o seis años, no es algo desagradable sino todo lo contrario.
Para ellos es toda una aventura con la que disfrutan enormemente. Por
eso, conviene que aprovechemos este período sensitivo para enseñarle cosas nuevas.
Planificación
El truco para que no se aburra durante estos
días es planificar su tiempo de tal forma que pueda disfrutar de las más variadas
actividades en vez de concentrarse sólo en una.
O lo que es peor, en
la televisión o "maquinando" maldades.
La mañana, por ejemplo, es ideal
para las tareas intelectuales pues los niños suelen estar mucho más despiertos
a esta hora. Dependiendo de la edad, nos centraremos en la lectura, la escritura,
el razonamiento lógico (existen múltiples cuadernillos para completar), el lenguaje...
Finales perfectos
Un final perfecto para la mañana es salir
a airearse un poco. Como éstas suelen ser las horas más calurosas del día (en
verano) si no tenemos la suerte de tener cerca una piscina o el mar, hay otras
cosas que también podemos hacer.
Ir a hacer pequeños encargos o pasear
un ratito bajo la agradable sombra de una zona arbolada pueden ser algunas sugerencias
agradables.
Tras la comida y la siesta, nada mejor que echar mano de
los trabajos manuales. Las pinturas y la plasticina, por ejemplo, le permitirán
poner a prueba su creatividad e imaginación.
¡Todos a correr!
Después, para afrontar mejor las horas ya más frescas de la tarde conviene
que le propongamos hacer un poco de ejercicio.
El deporte y el movimiento
coordinado son sumamente importantes a estas edades pues no sólo su cerebro se
encuentra en pleno desarrollo, su cuerpo y sus pequeños músculos también lo están.
Aprender a dar volteretas o a saltar sobre uno u otro pie es tan importante
como conocer las letras al dedillo.
Conviene que aprovechemos sus energías
para llevarle al parque. Allí podrá jugar en los columpios, montar en su triciclo
o bici, y saltar y danzar tras su balón preferido tan deprisa como quiera y con
un aliciente añadido: disfrutar de la compañía de otros niños de su edad.
En casa
Cuando regresemos a casa podemos completar la jornada
jugando con él. Para entretenerle no necesitaremos hacer un despliegue de gran
cantidad de material, sino de cuanta imaginación tengamos a mano.
De
hecho puede ser mucho más divertido para él jugar a el "mercado" aunque tenga
que pensar en cómo se piden las frutas y las verduras que dejarle sólo frente
al típico camioncito.
Somos nosotros quienes tenemos que enseñarle a
jugar. Si desde el primer día le dejamos sólo frente a su cajón repleto de juegos
multicolores lo más seguro es que al final termine por aburrirse de todos y sin
jugar con ninguno.
Por ello, conviene que aprovechemos ahora que estamos
más relajados para dedicar alguna hora, aunque sea en días alternos, a manejar
ese parque o puzzle que con tanta ilusión le regalamos.
¿Y la tele?
También la televisión, en pequeñas dosis, puede sernos de gran utilidad para
entretener y estimular a nuestro pequeño.
Media hora todos los días
de un video educativo, de una película, vista previamente por nosotros, suele
ser más que suficiente para que el niño capte los mensajes positivos que deseamos
transmitirle (compañerismo, generosidad, amistad...) y se entretenga.
También hay programas televisivos que pueden tener un cierto valor educativo.
En este sentido, tendremos que tener en cuenta los períodos sensitivos de cada
edad.
No necesita los mismos estímulos un niño de tres años que uno
de seis y, por consiguiente, los programas deben ser distintos.
¡Patos
al agua!
Y para finalizar la jornada podemos aprovechar las oportunidades
que nos ofrece el agua y las pastillas de jabón. Metido en la bañera podemos animarle
a practicar todo tipo de juegos.
Desde hacer montañas con la espuma,
vigilando siempre que no se la meta en la boca, hasta hacer flotar un imaginario
barco de vapor (su esponja), este tipo de entretenimientos pueden resultar especialmente
divertidos.
Además, esta sesión de chapoteo nos permitirá refrescarle
y relajarle antes de meterle en la cama. Tras un día tan movido, es seguro que
no podrá resistirse al pijama y el almohadón.
Sin lugar a dudas, hoy
dormirá como un "auténtico angelito".
Actividades más adecuadas de
0 a 6 años
Deportes y juegos de movimiento:
-De 0 a 3
años conviene que practiquen ejercicios relacionados con la natación. También
pueden correr, saltar, subir y bajar escaleras, jugar con su triciclo, tirar y
dar patadas a pelotas, hacer volteretas, practicar con el tobogán.
-A
los tres años ya es capaz de caminar sin pisar raya, bailar y practicar juegos
de equilibrio (pata coja, andar marcha atrás...)
-De 4 a 6 años puede
encestar pelotas, patinar, andar en bicicleta, saltar a la comba, practicar ballet
y gimnasia rítmica.
Manualidades y creatividad:
-A estas edades
les encanta dibujar. Las pinturas al agua, de dedos, las ceras, los rotuladores
o los lapiceros de colores les permite desarrollar al máximo su creatividad. También
la plasticina y la arcilla son perfectas en estos casos. A los niños les encanta
moldear y crear las más diversas figuras y para ello nada mejor que este tipo
de material.
Con tijeras redondeadas pueden hacer recortables y collages.
En ambos casos, los niños se ven obligados a poner a prueba su "pulso", lo cual
le allanará el camino para más adelante.
-Refuerzo de los conocimientos
escolares:
Lo usual en estos casos es adquirir un cuadernillo escolar
que les permita poner en práctica los conocimientos adquiridos durante el curso.
Otra opción es reunirse con el profesor de nuestro pequeño antes de que acaben
las clases. Seguro que él podrá sugerirnos algunas ideas nuevas o proporcionarnos
material para trabajar durante el verano con el niño.
En resumen...
-Si queremos que repase las letras podemos animarle a escribir los nombres
de sus animales preferidos. Esto le permitirá perfeccionarse en el uso del alfabeto,
así como en la coordinación de su mano al escribir.
-Con un simple cuento
podemos organizar sesiones de lectura en las que cada uno tendrá que ejercer de
un determinado personaje. Está comprobado que este tipo de ejercicios ayuda a
desarrollar el lenguaje.
-Para combatir las horas más calurosas del
día podemos proponerle ir a la piscina e, incluso, que se inscriba en un curso
de natación. Le vendrá muy bien si tenemos pensado salir de vacaciones a un lugar
con piscina o cerca del mar.
-Para animarle a dibujar podemos proponerle
pequeños encargos para decorar su habitación o elaborar un pequeño álbum, De este
modo, siempre que vengan visitas podrá, orgulloso, enseñarles sus últimas manualidades
que tendrá perfectamente clasificadas.
-Conviene que estemos atentos
a la emisión televisiva de programas educativos para grabarlos. De este modo,
siempre tendremos material a mano para rellenar esos "tiempos muertos".
-Si queremos que sus tardes no sean todas iguales podemos invitar a comer de vez
en cuando a sus amiguitos o vecinos. De este modo no sólo se sociabilizará sino
que también aprenderá a compartir.
-Hay cientos de actividades que le
encantarán precisamente por la novedad. El baile, por ejemplo, le permitirá poner
en práctica su ritmo y su capacidad de coordinación. Con los disfraces podrá dar
rienda suelta a su fantasía sin tener que moverse de casa.
-La gimnasia
es realmente importante a estas edades. Si queremos que nuestro hijo practique
un poco de ejercicio en casa podemos poner en el suelo un colchón viejo, cojines
lavables, cubos de basura boca abajo, cajas de leche... De este modo, podrá dar
tantas volteretas como desee sin hacerse daño con el piso.