





Papá, ¿es verdad que existe el Viejito Pascuero?
Cuando los niños comienzan a sospechar, es mejor que los padres les cuenten la verdad, antes que ellos la descubran por sí solos.
Fuente:
Padres OK
El año pasado Martina me preguntó si era verdad que el Viejito Pascuero no existe. Lo había escuchado de unas compañeras de curso. Yo no sabía que decirle. Quería que siguiera creyendo. Me imaginaba que si le contaba la verdad, la Navidad nunca iba a ser lo mismo para ella, dice Beatriz López, quien finalmente optó por decirle a su hija que los padres cuentan esa leyenda a sus hijos, porque los quieren ver felices.
Tal como ella, a muchos padres esa pregunta los toma por sorpresa. Cerca de los seis años los niños empiezan a dudar si esta historia de duendes y renos es verdad.
Una de las razones es que a esa edad comienzan a cambiar el pensamiento mágico de infancia por un razonamiento más lógico. Antes de eso, fantasía y realidad es una sola y ni siquiera se cuestionan si las cosas en que creen son reales o no.
Así lo explica la psicóloga infantil de la Universidad de Chile María Elena Montt, quien señala que cuando los niños comienzan a sospechar, es mejor que los padres les cuenten la verdad, antes que ellos la descubran por sí solos.
Es casi inevitable que sientan un poco de tristeza al enterarse, porque de alguna manera significa la pérdida de una persona querida. Por eso, hay que decirles que aunque Viejito Pascuero no es real, existe en el corazón de los papás, aconseja la especialista.
De este modo, el pequeño sabrá que a pesar de que son los padres compran los regalos, el espíritu alegre y generoso del Viejito sigue estando presente en la familia.
En todo caso, la psicóloga asegura que es bueno mantener la ilusión mientras se pueda.
El Viejito Pascuero es una figura imaginaria muy positiva, ya que representa la generosidad, la entrega, el amor, el saber que hay personas que quieren a los otros sin esperar nada a cambio.
De ninguna manera la tradición del Viejito Pascuero podría resultar negativa para un niño. Al contrario, es una fantasía que alimenta la imaginación infantil y llena de hermosos recuerdos los primeros años de vida.