


Un
programa de actividades para las vacaciones
Nuevas
aficiones, practicar deportes, visitar exposiciones, irse de excursión
y muchas otras actividades entretenidas para estas vacaciones.
Por:
José Antonio Alcázar
Fuente: Edufam.
Si nos lo proponemos, el tiempo de las vacaciones puede ser muy aprovechado.
La
mejor forma de descansar no consiste en no hacer nada, sino en realizar actividades
distintas de las habituales.
1.
- Elegir el lugar apropiado. No es obligatorio ir a la playa o donde haya más
gente.
2. - Evitar los dos extremos: llenar las vacaciones de cosas que
hay que hacer o no hacer nada.
3. - Las vacaciones son momentos privilegiados
para convivir con la familia, visitar a los parientes, dedicar tiempo a los amigos,
leer buenos libros, disfrutar de la naturaleza...
4. - Practicar deporte
con más intensidad. Aprender algún deporte nuevo (montañismo,
natación, tenis, voleibol, etc.).
5. - Conocer más y mejor
la naturaleza y la vida cultural que nos rodea.
6. - Organizar excursiones,
salidas al campo, paseos en bicicleta.
7.- Ayudar en las reparaciones
caseras.
8. - Organizar fiestas familiares e invitar a los amigos.
9. - Jugar más en casa y al aire libre.
10. - Cantar en familia,
con los amigos, solos... Aprender canciones nuevas.
11. - Visitar museos
o exposiciones que puedan resultarles atractivas. (No meter la cultura con "calzador").
12.- Practicar o adquirir alguna afición.
13. - Visitar a familiares,
amigos, enfermos.
14. - Trabajar, según la edad, ayudando a alguien
o para ganar un dinero que suponga ayudar a la familia, ahorrando gastos de ropa,
libros, viajes...
15. - Juegos en familia. Hay muchos y muy interesantes
para todas las edades.
16. - Proponerse alguna actividad de más
duración, como aprender un idioma, ir a un campamento o convivencia con
los amigos.
17. - Un tiempo dedicado al repaso del curso o a las actividades
de verano que señalan en el colegio.
18. - Establecer, desde el
principio, un horario claro que asegure la convivencia familiar: hora de levantarse
y acostarse, de las comidas, tiempo para leer, momentos de ayudar en casa y cumplir
los encargos, etc.
19. - Desayunar, comer y cenar con los hijos y no poner
la televisión durante la cena. Se puede aprovechar para charlar y para
educar en los buenos modales en la mesa.
20. - Estar pendientes de que
no abusen de la televisión. Una hora diaria ya es mucho. El exceso de TV
impide la conversación, fomenta la pasividad, impide el desarrollo de la
creatividad, facilita la asimilación de contravalores que nada tienen que
ver con la formación que procuramos a nuestros hijos y un largo etcétera
de efectos contraproducentes.
21. - Organizar un rato de tertulia en la
sobremesa, en la que pueda intervenir toda la familia.
22. - Distribuir
encargos de colaboración familiar entre los hijos. Tener un encargo concreto
del que responsabilizarse desarrolla el hábito de estar pendiente de los
demás y de preocuparse por mantener un clima familiar acogedor.
23.
- Dedicar un tiempo a cultivar una afición -coleccionismo, bricolaje, maquetismo,
electrónica, etc.-, ayudando a los hijos a ser constantes. Lo más
interesante es compartir con los hijos las propias aficiones, sin imponerlas.