Compartir en familia: el rescate de la sobremesa

Para lograr una sobremesa beneficiosa, los temas que se toquen deben ser variados, con el cuidado de no tocar temas conflictivos.

Fuente: Padres OK


La sobremesa es el momento en que la familia se reúne después de comer y es a veces uno de los pocos espacios que los padres comparten junto a sus hijos.

Cecilia Williamson, psicóloga clínica infanto juvenil de la Universidad Católica, sostiene que en un mundo en que generalmente los padres trabajan y los hijos tienen distintas actividades, es difícil tener el espacio necesario para comunicarse, intercambiar información, vivencias, satisfacciones y frustraciones.

“La familia es el lugar por excelencia donde se aprende a convivir, se expresan los afectos, se internalizan las normas, se cultiva la tolerancia, el respeto y la empatía. Asimismo, ahí se imparten valores y disciplina de acuerdo a los patrones familiares”, señala la especialista.

La psicóloga plantea que “desgraciadamente la sobremesa está en vías de extinción. La vida acelerada, el exceso de obligaciones, el trabajo intenso, el cansancio, el estrés derivado de los compromisos laborales y sociales y el escaso tiempo destinado a lo familiar en favor de otras actividades y pasatiempos, atentan contra la vida en familia y en especial contra ese tiempo que antaño existía en torno a la mesa y que llamamos sobremesa".

Participar desde pequeños

La sobremesa puede permitir a los padres conocer más a sus hijos e intercambiar vivencias, porque constituye un momento en que los hijos pueden expresar inquietudes, temores o deseos a sus padres.

Éstos a su vez tienen la labor de fortalecer más la relación, para orientar y formar.

Carolina Diez, psicóloga y terapeuta familiar, conductora del programa Sobremesa en Familia de canal 13 Cable, afirma que la sobremesa es beneficiosa desde que los niños son pequeños.

“El momento ideal para que se incorporen a la sobremesa es desde que comen solos. Sin embargo, igual pueden compartir desde pequeños; pueden comer antes que los mayores y después sentarse a la mesa con los demás, porque la sobremesa es beneficiosa desde cualquier edad”.

Cecilia Williamson agrega que “los niños que no comen con sus padres tienen un menor desarrollo del lenguaje y menos manejo de un comportamiento adecuado socialmente, ya que su comida es en la cocina, en forma apurada y generalmente en silencio. Al compartir en la mesa con ellos los padres modelan el comportamiento con su conducta, lenguaje y capacidad comunicativa. Para los adolescentes la sobremesa es la ocasión diaria para estar con sus padres y dialogar. Es el momento en que los padres pueden observar a su hijo y percibir cómo está”.

Pero también es beneficiosa desde el punto de vista paternal, ya que “permite ver de cerca el mundo juvenil. Produce una mayor cercanía afectiva en los jóvenes el sentir que los padres se interesan por su mundo, y que no sólo están ahí para criticar y enjuiciar sus actos”, afirma Cecilia Williamson.

Un momento para expresar emociones

A través de la sobremesa los padres pueden observar a sus hijos, fomentar el respeto entre los hermanos y motivar la capacidad de expresarse y al mismo tiempo de escucharse unos y otros.

Cecilia Williamson asegura que la sobremesa no sólo es el momento para enseñar a comportarse en la mesa o para impartir normas de buena educación, sino que también es un buen momento para expresar sentimientos y emociones.

“Se comparten los éxitos y los fracasos. A través de la expresión emocional de los padres los hijos también van modelando sus sentimientos. Una buena idea con los más pequeños es motivarlos a que hablen de sus sueños o de su mejor amigo o amiga”.

¿De qué hablar?

Para lograr una sobremesa beneficiosa, los temas que se toquen deben ser variados, con el cuidado de no tocar temas conflictivos.

Como señala Cecilia Williamson, “si un hijo tiene problemas en el colegio no es el momento para retarlo; ese es un tema de conversación para tratarlo en privado junto al niño. Lo mismo si la hija llegó tarde la noche anterior, porque en vez de aclarar la situación la sobremesa puede transformarse en escenario de pelea y terminar por predisponer negativamente a toda la familia antes de sentarse a comer”.

Sí es recomendable tratar temas valóricos y contingentes, para conocer la opinión de los hijos cuando son adolescentes y modelar la de los más pequeños.

También es positivo colocar en la mesa temas culturales, que despierten el interés del niño y la curiosidad por aprender.

La psicóloga asegura que es positivo tocar temas relacionados con la sexualidad. “Tanto a modo de información respecto a los conocimientos del niño, como para establecer un diálogo respecto a un tema que de por sí es difícil. Si los temas se tocan con naturalidad, los niños se atreverán a preguntar y los padres los orientarán integrando la parte afectiva y biológica”.

Asimismo, Carolina Diez afirma que si los padres atraviesan un momento difícil, como un problema económico por ejemplo, es importante que se converse y plantee en familia la situación.

“Los papás también deben compartir lo que les pasa a ellos, porque eso genera en los hijos un sentido de confianza y de pertenencia, y los ayuda a comprender cambios que pudieran presentarse como consecuencia del problema”.

Tiempo para compartir

Generar el espacio adecuado para una sobremesa beneficiosa requiere, según Cecilia Williamson, de un esfuerzo y experiencia paterna para que esta ocasión no se transforme en un campo de batalla o lugar de críticas y peleas.

“Desgraciadamente muchas veces esto se transforma en un círculo vicioso en vez de uno virtuoso. Y en vez de ser un encuentro donde prime la armonía, prima el desencuentro, el rechazo, la crítica, el silencio y la ofuscación”.

Carolina Diez sostiene que si bien no se puede pretender que siempre la sobremesa sea una conversación tranquila y relajada, “se debe intentar que sea un momento de reunión familiar, donde se compartan experiencias y emociones. El que se generen discusiones y peleas también es beneficioso, porque es el momento para que los padres moderen y enseñen a manejar adecuadamente los conflictos”.

Para que la sobremesa resulte un éxito es importante no tener encendido el televisor y en lo posible descolgar el teléfono.

También hay que evitar el interrogatorio, especialmente a los adolescentes, y dar espacios para que sean los mismos hijos quienes planteen los temas.

Es recomendable coordinarse para que existan días en que sólo se encuentre la familia sin invitados, y así lograr que sea un momento exclusivamente familiar.