





Padres responsables
Los "Padres Responsables" dan a sus hijos muchas posibilidades, dejan que ellos decidan y que luego experimenten los resultados de sus decisiones.
Por: Susana Cantú
de Jiménez
Fuente: Desarrollo y Formación Familiar, A.C.
Los "Buenos Padres" niegan a sus hijos la oportunidad de aprender el concepto de respeto mutuo, ya que cada vez que los padres controlan, sobreprotegen o compadecen a sus hijos, están violando el respeto que les deben a ellos como personas.
Los "Padres Responsables", en cambio, dan a sus hijos alternativas, dejan que ellos decidan y que luego experimenten los resultados de sus decisiones, (a excepción de situaciones peligrosas) sean positivas o negativas, al fin y al cabo, "echando a perder se aprende".
Mónica tiene 15 años, se despierta siempre tarde para ir al colegio,
pues como ella dice: "total, mi mamá me tiene todo listo".
Mientras
ella se baña, su madre le prepara su uniforme, la mochila y la colación.
En el desayuno,
nuevamente su mamá entra en acción: le sirve lo que a la chica le
gusta, y para colmo hasta le hace una linda trenza en el pelo. La mamá
reflexiona: "¡Qué dirían de mi hija, si fuera toda despeinada
al colegio!".
Mientras,
Mónica crece en la ley del mínimo esfuerzo, pues sabe que si tiene
dificultad para entender los problemas de matemáticas su papá los
resolverá; ¿y los libros nuevos?, ¡mamá los forrará
impecablemente!
Aunque a alguien le parezca exagerado el ejemplo, no está muy lejos de ser realidad en algunos hogares, por lo que se impone una pregunta: ¿Para educar bien a los hijos es recomendable ser "Buenos Padres"?
Todos quieren hijos de bien
La educación de los hijos es uno de esos temas en que los papás quieren saber un poco más.
Definitivamente
se han presentado muchos cambios en la manera de educar a los hijos en las diferentes
épocas.
Esos
cambios han sido provocados por algunos factores: el ambiente en el que cada uno
vive, los medios de comunicación, el tamaño de las familias etc.,
y cabe cuestionarnos si todos ellos han sido para mejorar.
Antes
existía en las familias un autoritarismo total por parte de los padres.
Muchos recuerdan
aún que "con los puros ojos" les daban instrucciones. Los niños
no pedían razones ni se atrevían a preguntar el por qué de
cada orden.
Otra
cosa muy común también era que los padres no tomaban mucho en cuenta
la opinión de los hijos, se hacía lo que los padres decidían
y punto, los niños no tenían ni voz ni voto.
Poco
a poco fueron surgiendo cambios con los que se trataba de que la relación
padres-hijos fuera más cercana y amistosa. Se empezaron a tomar más
en cuenta los pensamientos y sentimientos de los niños.
Fomentando
el ser padres, pero también "amigos" de los hijos. Incrementando
la comunicación con ellos, así como ampliando las libertades.
También
muchos padres han tomado cursos para aprender más sobre educación,
han leído material relacionado con el tema y acuden a consultar especialistas
en la materia.
Sin embargo, el objetivo que la mayoría ha tenido hoy
y siempre, es sacar adelante a los hijos para que lleguen a ser personas de bien
y para ello han tomado el papel de "Buenos Padres".
¿Cómo se define a los buenos padres?
Los psicólogos Don Dinkmeyer y Gary D. McKay en su libro PECES (Padres Eficaces Con Entrenamiento Sistemático) dicen :"Uno de los más grandes impedimentos que puede tener un niño es ser educado por un "Buen Padre".
"Buenos
Padres son aquellos que creen que deben hacerlo todo por ellos (sus hijos)".
Los "Buenos
Padres" pueden volverse esclavos de sus hijos: se aseguran de que los niños
se despierten a tiempo y se vistan bien, incluso deciden qué ropa se deben
poner.
Los aconsejan constantemente: "Se un buen niño", "abróchate
la camisa", "no olvides tus libros".
Cuando el niño regresa del colegio, el "Buen Padre" o "Buena Madre" sigue cada movimiento de su hijo: "¿Cómo te fue?", "Déjame ver tus cuadernos", "lávate las manos", "cámbiate la ropa", "come", "apúrate, vete a dormir".
Con la intención no basta
Los
"Buenos Padres", por lo general tienen muy buenas intenciones, sin embargo,
su comportamiento quita a los hijos la autoconfianza y sobre todo la independencia.
Los "Buenos
Padres" asumen la responsabilidad por todo lo que hacen sus hijos.
Creen
que el comportamiento e imagen de los niños refleja su personal competencia
como padres.
Les
preocupa mucho su imagen ante la sociedad así que deciden asumir los deberes
de sus hijos para que "salgan bien".
Los
compadecen y protegen de todas las consecuencias que pueden sufrir, no dejan que
ellos tomen sus decisiones ni que aprendan por sí mismos.
Al
mantener a sus hijos dependientes, estos padres se sienten muy bien ¡y hasta
importantes!.
Los "Buenos Padres" niegan a sus hijos la oportunidad de aprender el concepto de respeto mutuo, ya que cada vez que los padres controlan, sobreprotegen o compadecen a sus hijos, están violando el respeto que les deben a ellos como personas.
¿Cómo se enseña el respeto mutuo?
Para
enseñarle a un niño el respeto mutuo, los padres deben ser firmes
en el fondo aunque suaves en la forma.
Por
ejemplo: Pepe y su amigo están jugando dentro de la casa con una pelota
de fútbol.
La
mamá de Pepe se acerca, toma la pelota y dice: "lo siento mucho, pero
la pelota puede romper algo. Pueden jugar aquí a otra cosa o seguir jugando
a la pelota en el jardín".
La
afirmación calmada de los hechos por parte de la madre, establece sus derechos
(que no le rompan nada en su casa), a la vez que respeta a los niños, dándoles
a escoger entre dos alternativas aceptables.
Los "Padres Responsables" dan a sus hijos alternativas, dejan que ellos decidan y que luego experimenten los resultados de sus decisiones, (a excepción de situaciones peligrosas) sean positivas o negativas, al fin y al cabo, "echando a perder se aprende".
Todavía estamos a tiempo
Cada
familia tiene una dinámica muy particular, de acuerdo a los caracteres
de sus miembros, creencias y costumbres.
Cabe
cuestionarse, ¿qué papel se ha tomado hasta ahora como padres? El
mejor termómetro para saberlo son precisamente los hijos.
Ellos
son el reflejo de sus padres. Si se observan su comportamiento, su seguridad,
su independencia, su responsabilidad de acuerdo a la edad, su manera de enfrentar
las dificultades, se sabrá el rol que los papás han desempeñado.
Pues, quizás
sea hora de corregir el rumbo.
Una de las primeras cosas que debieran asimilar todos los padres de familia y transmitir a sus hijos, es el saberse imperfectos.
Conviene reconocer los errores y levantarse cada vez que se está equivocado, con muchas ganas de luchar por lo que se desea alcanzar.
Finalmente, los triunfadores en la vida no son los que nunca se equivocan, sino los que saben intentar de nuevo tantas veces como sea necesario.
Diferencias entre el buen padre y el padre responsable
Creencia del "Buen Padre"
-
Debo controlar
- Tengo todo el derecho
- Estás obligado conmigo
- Tengo que ser perfecto
Creencia del "Padre Responsable"
- Creo que
el niño puede tomar decisiones
- Creo en el respeto mutuo
- Sé
ser humano
- Sé que soy imperfecto
Comportamiento del "Buen
Padre"
-
Exijo obediencia
- Premio y doy castigos
- Trato de ganar
- Me preocupa
ser justo
- Doy, pero con condiciones
- Exijo perfección de todos
- Encuentro errores
- Me preocupa mucho "el qué dirán"
- Presiono al niño para que me haga quedar bien
Comportamiento
del "Padre Responsable"
-
Permite que el niño elija de entre varias alternativas
- Estimulo el
respeto mutuo
- Evito que el niño se sienta culpable
- Fijo normas
realistas
- Enfoco las virtudes
- No me preocupa guardar mi imagen
- Soy tolerante
- Soy paciente
Resultados en el hijo del "Buen
Padre"
-
Rebeldía
- Siente que debe ganar
- Esconde sus verdaderos deseos
- Se siente ansioso
- Busca vengarse
- Siente que la vida es injusta
- Miente
- Desconfía de los demás
- Se siente explotado
- Explota a los demás
- Cree que nunca es suficientemente bueno
- Se vuelve perfeccionista
- Le preocupa la opinión de los demás
Resultados en el hijo del "Padre Responsable"
-
Confianza en sí mismo
- Contribuye
- Resuelve problemas
- Se
vuelve ingenioso
- Respeta a los demás y a sí mismo
- Tiene
elevados sentimientos sociales
- Confía en los demás
- Ve
sus errores como retos para seguir tratando de triunfar
- Tiene el valor de
probar nuevas experiencias
- Es tolerante con los demás