Padres de hoy, ¿de dónde saco un modelo?

No son pocos los padres que se sienten abrumados por las exigencias del rol paterno y poco preparados para enfrentarlas.

Por: Octavio Justiniano S., sicólogo clínico Universidad Católica
y Director de Formación Colegio Verbo Divino.

Querido padre:

... “ Una vez, hace poco, me preguntaste por qué decía que te temía. Como de costumbre, no supe que contestarte, en parte precisamente por el miedo que me das, y en parte porque son demasiados los detalles que fundamentan ese miedo, muchos más de los que podría coordinar a medias, mientras hablo”.

….“ Sólo puedes criar a un niño como tú mismo has sido criado: con fuerza, alboroto e iracundia y esto te parecía más adecuado aún para el caso, ya que querías hacer de mí un niño fuerte y valiente”

….”Las cosas te parecían más o menos así: a lo largo de tu vida has trabajado arduamente, sacrificándolo todo por tus hijos y sobre todo por mí; en consecuencia, yo he vivido pródigamente, he tenido libertad de estudiar lo que quisiera, no he tenido que preocuparme de mi sustento ni de otros problemas serios”....

Fragmentos de Carta al Padre de Franz Kafka

Del padre lejano al padre Krammer

Vivimos un período de transición, de importantes cambios que han tenido un impacto profundo en la familia. Estamos creando nuevos modos de ser familia, sin que nos sirvan mucho los modelos de antaño.

Esto implica no pocas veces desajustes que tienen una importante incidencia en las relaciones entre los padres y los hijos y en los roles de padre y madre .

Hoy la madre, en muchos casos, ha salido trabajar y está menos en la casa. Hay que buscar las formas de compensar el vacío, redefinir funciones para asumir las labores educativas y de la casa.

Los colegios cuentan con el compromiso de ambos padres para asumir su labor pedagógica formativa. Los medios de comunicación y las autoridades, al describir la problemática actual de muchos jóvenes, ponen su mirada crítica en la labor de los padres.

En pocas palabras, los padres aparecen cuestionados, viviendo una fuertísima demanda social en relación a la educación y cuidado de los hijos. Quizás como nunca en la historia, niños y adolescentes han sido objeto de tantas atenciones y preocupaciones. Y los padres han sido tan requeridos y solicitados.

En la consulta o en el colegio, es frecuente reunirse con padres preocupados, angustiados o desorientados y que no encuentran la forma de establecer una comunicación o un dialogo mas franco y fructífero con sus hijos, sobre todo si son adolescentes.

Las preguntas habituales por lo general tienen que ver con la preocupación legitima y deseo sincero por intentar modificaciones en sus conductas para lograr una mejor relación con los hijos y ser mejores padres.

Hasta ayer, un padre se sentía relativamente tranquilo cumpliendo el típico rol de proveedor, muy frecuente en otros tiempos. En los tiempos del padre proveedor el hecho que el papá no estuviera muy disponible en las tareas de la casa o en la educación y crianza cotidiana de los hijos era visto como algo normal.

Hoy, su ausencia de la vida familiar es sentido por la familia ( hijos y cónyuge) como un verdadero abandono. La queja sentida de muchos niños y adolescentes, de muchas madres, por la falta de un padre más presente en la familia pone de relieve el cambio que se ha producido al interior de la familia y donde del padre se espera y se exige un rol más activo en la educación de los hijos.

Pero estos cambios y las nuevas demandas que implican ha sorprendido a muchos hombres sin modelos a los cuales echar mano, sin referentes. Han quedado descolocados, desbrujulados.

No son pocos los padres que se sienten abrumados por las exigencias del rol paterno y poco preparados para enfrentarlas.

Estilos de padres

A falta de certezas, entre tantas teorías educacionales, cada padre intenta sacar adelante su tarea de la mejor forma posible o recurriendo a modelos que piensa que son exitosos. Hoy podemos encontrar distintos estilos de asumir la paternidad :

El “Missing” : El padre “missing” corresponde al padre proveedor que se encarga de traer el dinero y el bienestar a la familia, que se ocupa de las relaciones laborales y sociales, desligándose de las responsabilidades cotidianas de la educación y crianza de los hijos.

El “super protector”: es aquel que, consciente de los cambios y complejidad del mundo moderno, desconfía de la capacidad del hijo para enfrentar los diferentes desafíos.

El “que tiró la toalla” : El padre “que tiró la toalla” observa un mundo que le es desconocido y en el cual no sabe como apoyar sus hijos. Es el padre que abandonó la tarea, puede estar en la casa pero “pasa” en el tema de formar, de educar. No entiende el mundo de los jóvenes, su lenguaje, su forma de relacionarse y no tiene mayor interés o se siente invalidado para comprenderlo y se invalida a sí mismo. Se trata de una mezcla entre padre ausente y despreocupado.

El “compañero y amigo”: es el padre que quiere estar al lado del hijo, ser el bueno, el que entiende y comprende todo, un amigo más. Es el padre consentidor ( por bonhomía o cansancio), condescendiente, permisivo, complaciente…no pocas veces cómplice. Padre, amigo, compañero, cómplice, un padre que en definitiva no es padre.

El “estresado”: El padre “estresado” es aquel que transmite no podérsela con su vida, con sus problemas o dificultades personales, familiares o laborales. Más que proteger, busca que lo protejan. Es el padre que llega cansado a la casa, que no quiere escuchar ni saber de más problemas, que quiere ver las noticias y que lo atiendan. Los hijos optan por no llevarle más problemas y por lo tanto no recurren a él.

Y por cierto está el ”padre- padre”, aquel que asume su rol y se siente contento de su función, pero consciente de sus limitaciones y capacidades.

Sin mayores culpas sabe que debe buscar día a día nuevas formas para acompañar y educar a sus hijos, sabiendo que eso le va a suponer a él también un proceso de adaptación y crecimiento.

Consciente de su paternidad, sabe que su tarea es ayudarlos a volar alto ofreciendo bases sólidas.

Un par de consejos

Hablar mucho con los hijos. No hablarle a los hijos, sino hablar con los hijos. Los niños y adolescentes se comunican de muchas maneras. ¡Que importante es saber que cosas les están pasando en su cabeza y en su corazón, lo que hablan en los recreos en el colegio, lo que hacen el fin de semana, qué piensan sobre esto y aquello!.

No sentirse en la obligación de dar soluciones para todo; no hay que agotar los consejos y hay que procurar dar un margen a la decisión personal de cada uno. Normalmente los hijos pueden repetir de memoria los consejos que les dan sus padres antes de ir a una fiesta o en los períodos de más estudio.

Pasarlo muy bien con los hijos; a los hijos les debe quedar el recuerdo de que con su papá se pasaba bien. Es importante que hayan mas risas que riñas y retos.

Saber decir “no”. En muchas ocasiones habrá que ser capaces de pasar un mal rato por el bien del hijo y hacerle ver que, aunque todos vuelvan a su casa a las tantas de la mañana o vayan a determinados lugares, él no debe de hacerlo.

Es muy conveniente que los hijos sepan que los padres no siguen todas las modas del ambiente. Hay que razonar juntos hasta donde sea posible, pero hay que estar dispuesto también a ejercer la autoridad por el bien de ellos. Si no lo entienden ahora lo entenderán más adelante.

Muchas veces los hijos piden, aún sabiendo que lo que piden está mal o no es conveniente, y en su fuero interno entienden y esperan que se les diga que no.

Una reflexión final:

Vivimos épocas de cambios y transformaciones. Decíamos que, como nunca en la historia, la educación de los hijos requiere de un fuerte compromiso de los padres: padre y madre.

Niños y jóvenes de hoy esperan y necesitan de padres seguros y conscientes de su gran vocación y sobre todo sin temor a los hijos, sin temor a ser padres.

A veces encontramos a padres arrinconados entre tantos derechos de los hijos. Los hijos, de tanto ser mimados, protegidos, analizados, se han situado en aquel pedestal en que los adultos los hemos colocado.

Un pedestal alto, frágil, con base poco sólida desde donde miran a sus padres asustados y temerosos haciéndoles preguntas y dándoles recomendaciones para que no se caigan. Bajémoslos de ese frágil pedestal y ayudémoslos a formase una base sólida desde la cual puedan desplegar sus alas y volar.

Conjugar cariño y exigencia en un marco de una buena comunicación parecen ser las claves de la paternidad de hoy ; también la paciencia, el humor y la confianza.

 Envía esta página a un amigo