Abejas "detecta explosivos"

Las abejas podrían ser los próximos sabuesos de la seguridad estadounidense, ya que científicos del departamento de Defensa aseguran que estos insectos son capaces de detectar explosivos.

Los investigadores hicieron pruebas usando la técnica de los actos reflejos creada por Pavlov. Las abejas lograron distinguir dinamita, explosivos plásticos C4, y hasta los empleados en los obuses utilizados en Irak.

 

 

Hace muy poco tiempo científicos descubrieron que abejas y seres humanos compartimos alrededor del 47,5 % de los genes. Y pese a que el cerebro de estos insectos sólo tiene una neurona por cada 100.000 del nuestro, los genes que tienen que ver con su funcionamiento poseen una flexibilidad similar.

Entusiasmados con tanto parecido, científicos pertenecientes a un laboratorio estadounidense de armas decidieron "entrenar" a abejas para enseñarles a detectar explosivos. Y, según aseguran, lo lograron. ¿Cómo lo hicieron?... mediante la exposición de los animales al olor de éstos, en el marco de un proyecto que podría tener aplicaciones de gran repercusión en la seguridad nacional y en la guerra de Irak.

Sucede que estos investigadores - del Laboratorio Nacional de Los Alamos, en Nuevo México - adiestraron a abejas para que saquen su probóscide, el tubo que usan para alimentarse de néctar, cuando huelan explosivos en coches y cinturones de explosivos similares a los que usan los suicidas.

Ellos expusieron a los insectos al olor de los explosivos y, posteriormente, los recompensaron con agua azucarada. Así, los insectos se acostumbraron a reconocer sustancias que van desde la dinamita y los explosivos plásticos C4, hasta los empleados en los obuses (nombre con el que se conoce genéricamente a la munición artillera de forma cilindrocónica para diferenciarla de las balas esféricas tradicionales) utilizados en Irak.

Al combinar una solución de azúcar con residuos de pólvora, es posible que las abejas asocien los rastros moleculares de explosivos con alimento. Es más: cuando el insecto regresa a la colmena, puede transmitir datos sobre el olor y su localización a muchas de sus compañeras.

Y es simple: cuando las abejas detectan la presencia de los explosivos, simplemente sacan sus probóscides. De acuerdo a los científicos, uno no debe ser un experto en comportamiento animal para entenderlo, ya que no existe ambigüedad.

La idea es que a largo plazo este comportamiento animal pueda ser aplicado a la defensa y la seguridad nacional. Anteriormente los científicos habían entrenado avispas para reaccionar ante restos explosivos, sin embargo, se dieron cuenta que las abejas son más eficaces.

Las abejas podrían ser llevadas en detectores portátiles del tamaño de una caja de zapatos y se emplearían para localizar explosivos en aeropuertos, controles de seguridad en la carretera o, incluso, en robots para la desarticulación de explosivos.

Los investigadores afirman que han tenido éxito en persuadir a abejas de que pululen alrededor de explosivos, incluso prefiriéndolos a las flores. Aseguran que, con un entrenamiento adecuado, esto podría ocurrir en el 99% de los casos.

El próximo paso será fabricar las cajas para los insectos y entrenar a guardias de seguridad en su uso. El proyecto - el resultado de 18 meses de investigación - se denomina Stealthy Insect Sensor Project.

No sólo detectan explosivos

Pero las abejas estadounidenses tienen competencia. Y es que sus símiles británicas están compitiendo para ocupar el puesto de detectoras ultrasensibles de olores, con aplicaciones que incluyen oler explosivos, diagnosticar enfermedades y hasta supervisar la calidad de la comida.

Sucede que estos insectos son igual de sensibles que los sabuesos, con la diferencia de que pueden ser entrenados mucho más rápido que los perros en lo que se refiere al conocimiento de moléculas específicas.

De hecho, durante décadas los científicos han sabido que los insectos tienen poderes olfativos sorprendentes, detectando moléculas en el aire en concentraciones por debajo de una parte por billón, pero sólo recientemente descubrieron formas de explotar dicha habilidad.

En el Reino Unido, una compañía llamada Inscentinel ha estado trabajando durante cuatro años para utilizar a las abejas en la detección de vapor.

Debido a que los insectos que vuelan libremente son difíciles de controlar, ambos equipos de investigación - en Estados Unidos y el Reino Unido - desarrollaron una tecnología para retenerlos en unidades portátiles de detección. Posteriormente, análisis de imágenes en computadora muestran, con base en su comportamiento, si las abejas pueden oler las moléculas.

Estos insectos pueden ser entrenados en unos cuantos minutos para que reconozcan una molécula en particular, utilizando el condicionamiento pavloviano (tipo de aprendizaje, causado por la asociación entre dos estímulos). A las abejas se les alimenta con una solución de azúcar al mismo tiempo en que huelen el químico en cuestión, que podría, por ejemplo, ser un explosivo fabricado por el hombre o un compuesto natural producido por comida en descomposición.

Las abejas de Inscentinel están literalmente sujetas a pequeños arneses. Cada unidad de detección de Inscentinel contiene una "cinta" con tres abejas y una cámara enfocando las cabezas de los insectos. En presencia del olor al que se sienten atraídas, las abejas sacan su probóscide. Los insectos normalmente pasan dos días dentro de la cinta y posteriormente son liberados para que regresen a su colmena, sin alteraciones o daños de ningún tipo.

Inscentinel también está trabajando en aplicaciones médicas, entrenando a las abejas para que huelan moléculas "marcadoras" producidas por bacterias determinadas y tumores. Un proyecto de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres pretende diagnosticar tuberculosis, y otro del hospital Amersham se centra en el cáncer de vejiga.

También existen aplicaciones prometedoras en la industria de los alimentos y bebidas, por ejemplo, para detectar el deterioro del jugo de naranja recién exprimido.

Ambos equipos consideran a los perros rastreadores y a las "narices electrónicas" como su principal competencia, aunque son 100 veces más sensibles que la tecnología de la nariz electrónica.

 

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Fuentes: La Tercera - Axxon - BBC - Aún Más - Ideal Digital - Reuters - CPN Radio
Fotos: Familia.cl
29/11/2006