Animales que piensan en el futuro

Simios que se acuerdan de llevar las herramientas adecuadas para recuperar un festín, y arrendajos (pájaros) que esconden comida por segunda vez cuando piensan que un rival está mirando. Son ejemplos que demuestran que los animales pueden pensar en el futuro...una característica que antes se creía era únicamente humana.

 

 

 

Constantemente los seres humanos estamos planificando, previendo, pensando en el futuro y haciendo planes. Así, cada una de nuestras acciones las realizamos tomando en cuenta lo que vendrá o podría venir. Una característica que antes se pensaba era única de nuestra especie, pero que resultó estar presente también en otros seres... "no humanos".

Piensa en esto: simios que recuerdan llevar las herramientas adecuadas para recuperar un "festín", y arrendajos (tipo de pájaro) que esconden comida por segunda vez cuando piensan que un rival está mirando...

¿Cómo podrían sobrevivir sin recordar dónde han estado ya antes, dónde encontrar comida, o qué tipo de peligros les conviene evitar? ¿Se limitan a ir de un sitio a otro al azar, guiados quizás por sus instintos, y a picotear - en el caso de los pájaros - todo aquello que tenga aspecto comestible? La cosa va más allá... se trata de "hacer planes a futuro".

Sucede que dos grupos de experimentos cuidadosamente planeados, y publicados en la revista Science, demostraron que pájaros inteligentes y los grandes simios pueden hacer planes de futuro de una forma que va más allá de la simple ocultación de comida, como hacen las ardillas, los zorros y otros animales.

De acuerdo a Thomas Suddendorf, de la Universidad de Queensland en Brisbane (Australia), planear las necesidades futuras no es únicamente humano, ya que simios y arrendajos pueden anticipar también futuras necesidades recordando acontecimientos pasados, lo que contradice la idea de que dicho comportamiento cognitivo sólo aparecía en homínidos.

Por otra parte, Nicholas Mulcahy y Josep Call del Instituto Max Planck para Antropología Evolutiva en Leipzig (Alemania) pusieron a prueba a unos bonobos, parientes cercanos a los chimpancés y orangutanes, en el zoo local.

Prepararon varios experimentos que exigían a los simios recordar una forma compleja para recuperar un obsequio y les ofrecieron la oportunidad de utilizar utensilios para ello.

Y es que hasta ahora las observaciones de uso de herramientas y planificación habían implicado sólo hambre inmediata por parte de los animales, lo que no suponía un pensamiento a largo plazo.

De este modo, cuando los chimpancés transportan piedras para usarlas para abrir nueces, o los cuervos de Nueva Caledonia hacen herramientas con forma de anzuelo para pescar insectos, lo hacen en un intento por satisfacer su actual estado de hambre, no uno futuro... Eso es lo que se pensaba.

Experimento más complejo

Pero los científicos realizaron un experimento aún más complejo, para así demostrar que en las acciones de ciertos animales si está implicado el futuro.

Construyeron un cilindro de metal con una pieza de espagueti crudo sujetando dos racimos de uvas.

Para obtener la recompensa tenían que romper el espagueti insertando un tubo de plástico a través del agujero superior del cilindro. Eso hacía que las uvas cayeran y colgaran frente a los agujeros frontales de tal forma que podían acceder a ellas.

En otra prueba, los simios tenían que utilizar un gancho de metal para pescar una botella de jugo de uvas.

Para pasar los experimentos, los animalitos tenían que recordar sacar la herramienta adecuada de la habitación y devolverla un tiempo después. Tanto los orangutanes como los bonobos pasaron las pruebas varias veces.

Así, junto con recientes evidencias de arrendajos, los resultados sugirieron que la planificación del futuro no es una habilidad únicamente humana, lo que contradice la idea de que surgió en los homínidos sólo en los pasados 2,5 a 1,6 millones de años.

Joanna Dally, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y sus colegas pusieron a prueba a arrendajos en cautividad, y vieron que los pájaros podían recordar qué otra aves estaban mirando cuando escondieron por primera vez ciertos alimentos.

Si un pájaro con más autoridad que los arrendajos les había visto almacenar su comida, los arrendajos movían el escondite cuando el ave dominante no estaba mirando.

Arrendajos con buena memoria

Un experimento publicado en 1999 por los psicólogos Nicola Clayton y Anthony Dickinson, de la Universidad de Cambridge, demostró que los arrendajos recuerdan perfectamente, no sólo dónde han escondido la comida, sino también qué tipo de comida enterraron en cada escondite e, incluso, cuándo la enterraron.

Para demostrar esto, Clayton y Dickinson le dieron a una serie de pájaros la oportunidad de esconder dos tipos de comida, cacahuetes (maní) o gusanos, en unas cubetas que los investigadores habían preparado llenándolas con arena.

Cada arrendajo tenía a su disposición varias cubetas, y alrededor de ellas había determinados objetos para permitir a los pájaros tomar referencias espaciales que les pudieran servir posteriormente de guía durante el proceso de recuperación del alimento.

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