







Ballenas
de Puerto Madryn:
un espectáculo único
Entre los meses de agosto y noviembre, cientos de cetáceos llegan al Atlántico Sur, frente a las costas de Argentina, para aparearse. Se las puede ver saltar, exhalar agua por sus espiráculos, tirar nubes de agua en forma de V y pasar sin miedo por el lado de los botes de los turistas.
Actualmente hay en el mundo unos 7.000 ejemplares de la Ballena Franca Austral, y si bien es un animal protegido y que ha sido declarado "monumento natural", el hombre aún atenta contra ella.
Por desplazarse lentamente,
flotar al estar muertas y por su alta producción de aceite, la Ballena
Franca Austral ha sido considerada por siglos como "la presa ideal para
la cacería". Hoy se estima que existen en el mundo unos 7.000 ejemplares
y, si bien es un animal protegido y su caza está prohibida, aún
muchos tratan de evadir los controles y hacerse de ejemplares.
Años de depredación hicieron peligrar la existencia de estos codiciados cetáceos. Y fue por esto que entre 1985 y 1990 estuvo prohibida la caza de estos animales. Hoy se pueden apreciar con toda su fuerza y su belleza en la costa Atlántica argentina, específicamente en la costa de Puerto Madryn, un pueblito turístico de Chubut, casi a la altura de Puerto Montt, pero en el Atlántico.
A este lugar llegan los cetáceos cada año entre agosto y noviembre, para comenzar su reproducción. Por lo mismo, es en ese lugar donde se encuentra la mayor concentración de esta especie en el Atlántico Sur. Pero junto a las ballenas llegan también los turistas, que van a presenciar este increíble espectáculo de la reproducción.
Y
es que la atracción principal es el avistaje de la Ballena Franca Austral,
ya sea desde la costa o contratando una embarcación en Puerto Pirámides.
Y la mejor época para realizar esta excursión es entre los meses
que ya te contamos, cuando la población de ballenas aumenta, nacen los
ballenatos y el clima de la zona es más benigno.
La excursión en embarcación consiste en alejarse un poco de la costa. Estando mar adentro, se detiene el motor al encontrar una o un grupo de ballenas. Desde esa posición se las contempla y se espera a que se acerquen.
Está prohibido perseguirlas, molestarlas y tocarlas, lo cual es tentador porque muchas veces ellas asoman su cabeza tan cerca que es posible acariciarlas. Otras, nadan por debajo de la embarcación, provocando tensión entre los pasajeros. Pero no hay que preocuparse: la Ballena Franca Austral no es violenta.
Sin duda, el momento más hermoso es cuando las ballenas saltan fuera del agua y vuelven a caer con sus treinta toneladas al mar, generando una especie de explosión y un gran oleaje. Y, para completar el cuadro, algunas veces exhalan tan fuerte por sus espiráculos (orificio que comunican las tráqueas con el exterior, por donde entran y salen los gases que intervienen en la respiración), que se puede ver una nube de agua que se eleva en forma de V.
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Hacia Puerto Madryn... - Sitio Oficial de Puerto Madryn : Completa Información turística y municipal. Información general, lugares para visitar, datos para planificar el viaje, tarifas, etc. - De Madryn.com : Información turística sobre Puerto Madryn, Península Valdés y de la Patagonis Argentina. - Whales Argentina: Todo sobre el avistaje de ballenas en Puerto Madryn. |
El "show" se completa cuando otros ejemplares sacan su cola por encima de la superficie o dan aletazos, generando una experiencia inolvidable.
La temporada de ballenas se extiende de junio a diciembre.
Un poco de historia
Por su lentitud y su alta producción de aceite, la "ballena franca", que es la que viene al Atlántico sur, siempre ha sido un blanco preciado por los cazadores.
Datos encontrados en Alaska dan cuenta de que los esquimales ya las cazaban ¡hace 3.400 años!.
En el siglo XII esta ballena desapareció de las aguas frías de Groenlandia y los balleneros europeos se dirigieron a las costas de Escandinavia, diezmándolas rápidamente.
Durante
el siglo XVIII, los mares del Hemisferio sur se vieron plagados de marinos extranjeros
en busca del codiciado animal.
Los primeros avistajes se hicieron en 1971, entre octubre y noviembre. La cantidad de ballenas Franca Austral era mucho menor y podían ser observadas desde la costa de Puerto Madryn.
En la actualidad se divisan en Península Valdés, en los Golfos Nuevo y San José, por ser cerrados y tener aguas calmas, y en lugares tranquilos como Puerto Pirámides y Playa Doradillo.
Conscientes de su cuasi extinción, en 1982, en Inglaterra, los integrantes de la Comisión Ballenera Internacional (CBI) prohibieron la caza mundial de ballenas desde 1985 a 1990, con lo que la población de estos animales aumentó. En 1994, se hizo en México una reunión en la que se acordó crear un santuario austral de ballenas.
Entonces, la ballena franca austral fue declarada "monumento natural" en aguas jurisdiccionales argentinas. Gracias a las medidas tomadas para su protección, se estima que su población crece a razón de un 7% anual.