






Elefantes "escuchan" a través de sus patas
Según un grupo de científicos de la Universidad de Stanford, en California, los paquidermos pueden utilizar las plantas de sus patas para "escuchar" la llamada de sus congéneres, gracias a las vibraciones que provocan los pasos de los mismos.
Pesan entre cinco y siete toneladas, y miden entre tres o cuatro metros. Poseen un elegante modo de andar, y su caminar es en postura recta. Caminan y corren como en puntillas... casi en silencio. Se dice que nunca olvidan y por eso pueden diferenciar entre más de 200 individuos de su misma especie cuál es cuál... o quién es quién.
Desde hace ya bastante tiempo, los biólogos que estudian a los paquidermos están convencidos de que los elefantes pueden comunicarse unos con otros a distancias inexplicablemente lejanas (entre 12 y 15 kilómetros), mediante sonidos que emiten a baja frecuencia y, por ende, de un modo no perceptible para los humanos.
No obstante, se acaba de descubrir que no son exactamente sus orejas las que les permiten escuchar. ¡¡No!!, porque sus patas son las que les sirven para escuchar la llamada de sus congéneres, a través de las vibraciones que provocan los pasos de los mismos.
¿Cómo lo sabemos? Gracias a los estudios realizados por un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford, en California, que sospechaba que las vibraciones de sus pasos también eran captadas por sus sensibles extremidades.
Los
investigadores grabaron en Namibia y Kenia la llamada de los elefantes para alertar
a sus congéneres de la presencia de leones.
Después, separaron las señales que provenían de las vibraciones de las otras de la llamada, y regresaron a los lugares para reproducir las primeras señales en zonas inundadas, en torno a las cuales estaban reunidos los elefantes.
Los paquidermos reaccionaron de forma espectacular, al principio quedándose estáticos y luego agrupándose con los bebés en el medio.
Esto podría servir
incluso como base para las explicaciones que plantean algunos científicos
respecto de que los elefantes son capaces de percibir las variaciones sonoras
que provocan los movimientos al interior de la Tierra.
El oído humano es sensible a las ondas sonoras entre 1.000 y 4.000 ciclos por segundo (CPS), mientras que los infrasonidos previos a un sismo suelen ser de unos 100 cps. No obstante, para los elefantes estos infrasonidos están dentro de su rango auditivo y son de uso diario.
Y como si esto fuera poco, los sismos generan vibraciones que se trasmiten por el suelo y estos animales las perciben y diferencian, por su frecuencia e intensidad, de las miles de vibraciones diarias.
De
acuerdo a los científicos, la comunicación de los elefantes es sofisticada
y compleja, y muy íntima y llena de afecto en algunas ocasiones. Cuando
dos de ellos se encuentran, las suaves caricias con las trompas transmiten más
información que el contacto visual. La cría permanece en contacto
con su madre por medio del tacto, y si un elefante de rango bajo se encuentra
con uno de rango mayor, coloca la punta de su trompa en la boca del otro en señal
de respeto y confianza.
¡No todos son iguales!
Esta especie animal pertenece a la orden Proboscidea, específicamente a la familia Elephantidae. En el Reino Animal existen dos especies diferentes de elefantes: los del Asia, que generalmente podemos ver en circos y zoológicos, y los africanos, de tamaño mayor y temperamento más violento.
Si miramos a simple vista a un elefante africano y a uno asiático, seguramente los veremos igualitos. Pero, ¡ojo!, a continuación aprenderemos que entre ellos existen grandes diferencias:
- De género: El asiático es del género "Elephas" y el africano del género "Loxodonta".
- Cabeza: El asiático tiene orejas más pequeñas y dos protuberancias en la frente, y el africano posee grandes orejas y cráneo aplastado, además de colmillos inmensos.
- Trompa: La trompa del africano termina en dos puntas, una en la parte superior y otra en la inferior de la trompa; y la del asiático sólo termina en una, en la parte superior de la punta de la trompa.
- Costillas y vértebras: El asiático tiene 19 costillas y 33 vértebras, mientras el africano tiene 21 y 26, respectivamente.
- Altura: El africano mide 4 metros y el asiático tres metros.
-
Tiempo de gestación: La elefanta africana tiene a su cría en el
vientre durante 22 meses, mientras la asiática sólo 21 meses.
- Hábitat: El elefante africano - que evita las zonas desérticas - vive en las orillas de ríos y lagos, las sabanas, las estepas y los bosques. El paquidermo asiático vive en la jungla y las sabanas herbosas.
- Costumbres: Los elefantes asiáticos son muchísimo más pacíficos que los africanos, por eso se los domestica.
- Alimentación: El elefante asiático come hierbas, corteza de árbol, hojas y raíces; un adulto puede consumir hasta 150 kg. de comida al día. Por su parte, el africano se alimenta de hierbas, corteza de árbol y arbustos, y puede consumir 170 kg. de alimentos diarios.
Respecto de su comunicación, así como las personas tienen voces particulares, cada elefante emite un sonido específico, ya que es la manera de saber donde está cada uno de ellos.
Los elefantes emiten cerca ¡de 30 sonidos diferentes! Algunos son "chillidos" de soprano, y otros son tan bajos como el más profundo de los barítonos. Los gruñidos y quejidos no son señal de hambre como se pensaba, sino que llamados de corta distancia que transmiten una gran cantidad de mensajes que los seres humanos nunca adivinaríamos.
Un grito infrasónico puede viajar 8 kilómetros. Los sonidos de baja frecuencia o infrasonidos que emiten los elefantes viajan mejor y alcanzan mayores distancias que los sonidos de alta frecuencia.
De hecho, los sonidos que caen dentro del rango del oído humano no viajan muy lejos, porque consisten en ondas sonoras cortas que se dispersan fácilmente cuando golpean obstáculos tales como árboles o matorrales.
Por su parte, los infrasonidos son ondas sonoras largas que dan vuelta alrededor de los obstáculos sufriendo muy poca dispersión y, por consiguiente, viajan mucho más lejos.