Siete vidas muy amargas

Los gatos sobreviven a todo. Pero durante su existencia no tienen la dicha de disfrutar de cosas dulces.

Un grupo de científicos estadounidenses descubrió la razón de este rechazo: sucede que los felinos no poseen las papilas gustativas aptas para el azúcar, debido a una mutación genética.

 

 

¿Te has preguntado alguna vez por qué tu gato no come dulces? ¿Será por que se le pegan en sus dientes?, ¿no sabe mascarlos?, ¿o simplemente no le gustan?... Un grupo de científicos estadounidenses acaba de descubrir la verdadera razón de este rechazo - muy poco común en la mayoría de los mamíferos -, y bastante más profunda que eso.

De acuerdo a un estudio realizado por estos expertos, los felinos en general no son capaces, desde el punto de vista genético, de notar el sabor dulce.

Conozcamos a los gatos

-Si hablamos "históricamente", los primeros datos que se tienen de los felinos vienen del año 5.000 A.c en Egipto y África. Sin embargo, al parecer no fueron "domesticados" hasta muchísimo tiempo después, pasando así a ser utilizados como guardianes de templos.

-Siglos después, y cuando ya estaban dispersos por todo el mundo, los gatos volvieron a tener una gran utilidad para el hombre, aunque fue una muy distinta a la que motivó su domesticación: se convirtieron en un método infalible para luchar contra las plagas de ratones.

-Hoy en día su utilidad como cazador ha ido desapareciendo y ha dado paso al actual concepto de gato "familiar" o "de compañía".

-El gato posee características anatómicas y fisiológicas que lo distinguen de cualquier otra especie animal. Su intestino es muy corto y la rapidez de su tránsito tiene como consecuencia una digestión muy intensa y fugaz, por lo cual su alimentación debe ser muy, muy digestible.

-Por lo mismo, se debe respetar su carácter esencialmente carnívoro. Además, los gatos poseen una necesidad vital de determinados nutrientes que proceden sólo de materias primas de origen animal. Asimismo, los felinos asimilan muy bien las proteínas y las grasas, pero están muy mal adaptados para utilizar el almidón en gran cantidad. ¡Mucho ojo con lo que le das de comer a tu minino!.

-El gato, como cazador salvaje que fue alguna vez, conserva aún su facultad de poder permanecer varios días sin comer. Y lo hace si el alimento no le agrada.

-¿Su personalidad?... Los gatos son muy independientes, curiosos, dormilones y de gran destreza física. Su flexibilidad corporal y resistencia lo convierten en un gimnasta natural capaz de realizar las más difíciles piruetas. Y ojo, que los gatitos necesitan su propio espacio y éste debe ser respetado para que exista una perfecta convivencia.

El informe que aparece publicado en Internet en la revista Public Library of Science Genetics, indica que toda la familia de los felinos, desde los tigres hasta los gatos domésticos (pasando por jaguares, leones y leopardos), sufren de mutaciones genéticas que inutilizan los detectores del azúcar en sus papilas gustativas.

Los dueños de algún minino más de alguna vez deben haber notado que su mascota es totalmente cerrada ante los sobornos con productos dulces, a no ser que contengan mantequilla o gelatina. En ese caso, estarán respondiendo a las grasas, no al azúcar.

Por lo mismo, los felinos cubren sus necesidades de calorías principalmente con los animales que cazan y, desde hace algunas décadas, con carne enlatada y pelets.

Mutación genética

El grupo de científicos, encabezado por Joseph Brand, del Centro Monell para los Sentidos Químicos, en Filadelfia, y Xia Li, de la Universidad Cornell de Nueva York, recogieron muestras del ácido desoxirribonucleico (DNA) de seis gatos, propiedad de sus compañeros de trabajo, y analizaron la secuencia en los dos genes que regulan el receptor dulce en las papilas gustativas.

Estos receptores están formados por dos proteínas diferentes que se combinan en la superficie de una célula, la cual envía una señal nerviosa al cerebro cuando detectan azúcar.

Los expertos advirtieron que en uno de esos genes, conocido como Tas1r2, falta una secuencia de 274 nucleóticos - las "letras" que forman los genes -, lo que impide que se forme una de las proteínas necesarias para completar el receptor.

En otras palabras, se trata de un defecto en un gen - calificado como pseudogen por los investigadores - que se encarga de codificar una parte del receptor del gusto, lo que los hace incapaces de detectar compuestos como el azúcar.

Esto no quiere decir que no tengan genes para la completa asimilación de sustancias dulces, sólo se trata de que tienen uno limitado, y por eso no pueden producir todos los receptores. La misma situación se daría en felinos superiores, lo que apunta a que la mutación se produjo en un "antepasado" común a todos ellos, en una etapa evolutiva anterior.

La mutación tiene sentido en animales que dependen completamente de la carne para alimentarse, a diferencia de los humanos y otros seres vivos, que necesitan también féculas y fruta en su nutrición, y para los que, por lo tanto, detectar el sabor dulce es vital.

Ante esto, la mutación en los gatos estaría dada por la conducta carnívora de éstos, lo que les habría permitido evolucionar como seres cazadores.

Sin embargo, lo que los científicos aún desconocen es qué se produjo primero: si los gatos se convirtieron en carnívoros totales por no poder paladear el azúcar o, como se sospecha, fue la conducta carnívora la que causó la mutación, en una adaptación que les facilitó encontrar su nicho en la cadena alimenticia como los cazadores que son actualmente.

Joseph Brand, que es dueño de dos gatos, indica que no puede estar seguro de cómo el comportamiento de un felino puede verse afectado por la falta de "dulzura" en su vida. Pero entre broma y broma dice que puede no ser una casualidad que las principales características de los gatos sean "dormir mucho y ser ariscos".

 

 

Fuentes: La Tercera - Revista canina - Prensa Latina - IBL News
Fotos: Familia.cl
27/07/05