Con menos de un centímetro, un mosquito
es el animal más mortífero del mundo

Según el Smithsonian National Zoological Park y el Top 10 de animales mortíferos de Live Science, el animal más mortífero, sin contar al ser humano, es el mosquito Anopheles, que al ser portador y transmisor de la malaria se calcula que es responsable de la muerte de más de un millón de personas al año en todo el mundo.

Como dice el dicho: "el perfume bueno viene en frasco chico...y tambien el veneno". Porque el animal más mortífero del planeta, sin contar al hombre, es un mosquito que mide menos de un centímetro, y que con su apariencia inofensiva podría pasar totalmente desapercibido. Se trata del mosquito Anopheles quien, más allá de su porte y de que vive sólo un mes, es el responsable de la muerte ¡de más de un millón de personas al año en todo el mundo!... ¿cómo puede ser esto?... es portador y transmisor de la malaria.

Estos antecedentes fueron aportados por el Smithsonian National Zoological Park, en su página web de "récords animales". Ahí mismo se dice que es la hembra la responsable de aquel funesto récord, ya que el macho sólo es el encargado de la reproducción. Aún más, la hembra en sí no es la causa, ya que se limita a ser transmisora.

Los "top ten" más mortíferos según el sitio web LiveScience

1.- Mosquito Anopheles

2.- Cobra asiática: No es la serpiente más venenosa del mundo, pero sí la más mortífera. De las 50 mil muertes por mordeduras de serpientes que se producen en todo el mundo, la mayoría son provocadas por esta especie.

3.- Medusa australiana: Cada uno de sus 60 tentáculos puede almacenar más de cinco mil células con un veneno capaz de matar a 60 humanos. Desde 1884 han causado 5.567 muertes.

4.- Tiburón blanco: Entre 20 a 50 personas mueren anualmente a causas de las mordidas de esta especie de tiburón.

5.- León africano: Con un peso de 150 a 300 kilos y 1,75 metros de largo, el león africano es el segundo felino más largo del mundo después del tigre. Es considerado como el "cazador perfecto".

6.- Cocodrilo australiano de agua salada: El tamaño de sus colmillos, la rapidez y la fuerza de sus mandíbulas y cola son sus principales atributos.

7.- Elefante: Los elefantes son responsables de la muerte de más de 500 personas al año en todo el mundo. Son considerados los mamíferos terrestres más grandes del mundo.

8.- Oso Polar: Pese a que la cultura popular los muestra como unos tiernos animalitos, la realidad es que los osos polares son extremadamente peligrosos.

9.- Búfalo cafre o africano: Hasta tres metros de largo y una tonelada de peso pueden llegar a tener estos animales. Prueba de su fuerza y poder físico es que nunca han sido domesticados.

10.- Ranas veneno de dardo: Estas ranas son extremadamente peligrosas, ya que en su parte superior, siempre cubierta de colores muy llamativos, poseen un poderoso veneno neurotóxico, que en algunos casos es suficiente para matar ¡a 10 humanos!

Por su parte, LiveScience, sitio especializado en temas científicos, creó una lista con los 10 animales más mortíferos del mundo y en el primer lugar vuelve a figurar este pequeño mosquito (ver recuadro).

Tal es su peligrosidad, que ha sido investigado ampliamente por el mundo científico. Y es que basta sólo una picada para que el "Anopheles" contagie a un humano con la malaria.

Además, puede traspasar una serie de parásitos y otras enfermedades, como la fiebre O'nyong'nyong, las filarias Dirofilaria immitis (causante de la dirofilariosis canina), Wuchereria bancrofti y Brugia malayi.

Se sabe que en África los transmisores de malaria Anopheles gambiae y Anopheles funestus poseen una importante antropofília, es decir, el ser humano es su principal fuente de nutrición.

La utilización de insecticidas al interior de los hogares, o de las redes protectoras, son la vía principal de luchar contra los mosquitos y, por lo tanto, contra la malaria.

No obstante, el uso indiscriminado e injustificado de estas sustancias, ha creado en muchas situaciones una resistencia al insecticida (muy similar a la resistencia a los antibióticos de algunas bacterias patógenas).

De huevo a adulto

El Anopheles es un género de mosquito de la familia Culicidae. Habita en zonas tropicales de África, Asia y América. Hay aproximadamente 400 especies, de las cuales 30 o 40 transmiten cuatro clases diferentes de parásitos del género Plasmodium, causantes de la malaria. La especie Anopheles gambiae es la más conocida, porque trasmite el género más peligroso, el Plasmodium falciparum.

Como todos los mosquitos, los Anopheles atraviesan cuatro fases: huevo, larva, pupa y adulto. Las primeras 3 etapas transcurren en medio acuático y se prolongan entre 5 y 14 días, según la especie y los factores ambientales como la temperatura.

Es en la etapa adulta, y sólo en el caso de las hembras, en la que el mosquito actúa de vector de la malaria. Las hembras adultas pueden vivir hasta un mes (algo más en cautividad), aunque lo normal es que no pasen de las 2 semanas de vida.

Respecto de los huevos, las hembras adultas depositan entre 50 y 200, uno a uno y directamente en el agua, ya que no resisten la sequedad. Se caracterizan por poseer una especie de flotadores a ambos lados. A los 2 o 3 días eclosionan y de cada uno sale una larva. La eclosión puede tardar más tiempo (hasta 2 a 3 semanas) si la temperatura es baja.

Estas larvas poseen una cabeza muy desarrollada y prominente de la que nacen una especie de bigotes que utilizan para alimentarse; luego vienen el tórax y el abdomen (sin patas). A diferencia de muchos otros mosquitos, las larvas de Anopheles no disponen de un sifón respiratorio, y es por esta razón que necesitan estar con el cuerpo paralelo a la superficie del agua. Respiran a través de espiráculos situados en el octavo segmento abdominal, y periódicamente ascienden a la superficie.

Las larvas se alimenta de algas, bacterias y otros microorganismos de la superficie. Sólo ocasionalmente descienden al fondo. Para bucear utilizan movimientos bruscos o espasmódicos, y también sus bigotes bucales. Luego de pasar por cuatro subetapas, la larva se convierte en pupa. Al final de cada subetapa la larva muda su piel o exoesqueleto, para permitir la continuación del crecimiento.

La pupa tiene un aspecto de "coma", vista de lado. La cabeza y el tórax se funden en un cefalotórax y el abdomen se curva bajo éste. Periódicamente ascienden a la superficie para respirar, gracias a los órganos que disponen en el cefalotórax. Tras unos días de metamorfosis, la parte dorsal del cefalotórax se quiebra y por él surge el mosquito adulto.

¿Cuánto se demora todo el proceso? En condiciones naturales, el proceso tarda 10 -14 días, pero puede acelerarse y durar ¡sólo 5!.

Como todos los mosquitos, los adultos tienen el cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen. Para distinguirlos de otros mosquitos hay que fijarse en sus alas que posee escamas.

Los machos se alimentan de néctar y de otras fuentes de azúcar, mientras que las hembras, además del azúcar, necesitan una fuente de proteínas para desarrollar los huevos: la sangre. Tras una ingesta de sangre, la hembra reposa unos días realizando la digestión mientras los huevos se desarrollan con los nutrientes extraídos. En 2 o 3 días, los huevos ya están lo suficientemente desarrollados como para poder ser depositados. Luego, el ciclo vuelve a repetirse hasta la muerte de la hembra, que ocurre entre los 7 y los 14 días.


Fuentes: El Mercurio - EMOL - Diario El Día - Microsiervos - Live Science
Foto: News and Information Outreach (ORG)
15/03/2007