






Jardín
del Edén en Indonesia:
1.200 especies de peces y 600 de corales
Tiburones que caminan y peces fosforescentes son apenas dos de las 50 especies hasta ahora desconocidas encontradas en un archipiélago indonesio, en una zona que fue catalogada como el lugar con mayor biodiversidad marina del mundo.
Cerca de las costas de Indonesia, Malasia, Filipinas, Papúa Nueva Guinea y las islas Salomón en Timor Oriental, y comprendiendo todas éstas, se encuentra el denominado Triángulo de Coral, un área que alberga a alrededor de 600 especies constructoras de coral y 1200 especies de peces, cantidad superior a la que existe en la Gran Barrera de Arrecifes de Australia, diez veces más grande.
Allí, los científicos han catalogado más de 1.200 especies de peces y casi 600 de arrecifes de coral, ¡el 75% del total conocido en el mundo!.
Lo que parece hacer al "triángulo de coral" una región especial es la combinación de su topografía e historia. Además, la región contiene una mezcla de cuencas de aguas poco y muy profundas.
A
medida que los niveles marinos globales han aumentado y disminuido a través
de los milenios, las cuencas han quedado aisladas y las especies han evolucionado
de manera diferente en cada una de estas cavidades, antes de volver al mar abierto
nuevamente como producto del incremento del nivel de las aguas.
Este patrón se ha amplificado debido a la actividad de las placas tectónicas de la región, en las cuales se han registrado varios hallazgos de nuevas especies forestales en años recientes.
Y en esta misma zona - en las aguas que bañan las costas occidentales de una isla donde una expedición internacional encontró el verano último un paraíso escondido con especies que se consideraban extinguidas hasta entonces - dos expediciones de científicos de la organización Conservación Internacional (CI) del corazón del Triángulo de Coral en Asia, hallaron recientemente la zona ¡con mayor biodiversidad marina del mundo!, específicamente en las calientes aguas de Papúa, en Indonesia, donde nadan especies hasta ahora desconocidas.
181 mil kilómetros de vida marina
El denominado Jardín del Edén posee casi 181.000 kilómetros. Es una zona que no ha sido visitada hasta ahora por el hombre, y está situada en las aguas de la península de Cabeza de Pájaro, llamada así por la forma de la lengua de tierra en el noroeste de la provincia de Papúa en Indonesia.
En la costa de la península Cabeza de Pájaro los investigadores hallaron - luego de siete estudios - más de 50 especies desconocidas para la ciencia, en una zona que cubre 18 millones de hectáreas, entre ellas 2.500 islas y arrecifes sumergidos.
La zona es también la mayor del Pacífico de anidación de la tortuga laúd, así como un importante paso migratorio para cachalotes, rorcuales tropicales, orcas y numerosas especies de delfines.
Los investigadores describieron la vida subacuática como "una maravilla visual", con presencias como la de la bamboa hombrera, un tiburón que "camina" con sus aletas sobre el fondo marino la mayor parte de su tiempo y sólo nada para alejarse del peligro (tiburones epaulette), o los coloridos arrecifes de coral abundantes y saludables, de todas formas y tamaños.
Entre
las 50 especies nuevas de peces hay percas enanas (pseudocrómidos), Pomacentrus
, Meiacanthus y Paracheilinus walton, y Cirrhilabrus cenderawasih , que asombran
por sus destellos intermitentes.
Asimismo, se observó un sencillo pez marrón que se transforma y adquiere una espectacular gama de colores amarillo, azul y púrpura, sólo con el fin de impresionar a las hembras de su especie y persuadirlas para aparearse.
Los investigadores regresaron hace poco al lugar con el objetivo de elaborar un registro detallado de las especies. En esta oportunidad se encontraron con 20 nuevos corales, 24 peces y seis camarones manti, un gran hallazgo para la ciencia. Respecto de las 20 especies nuevas de corales, ya se están realizando análisis taxonómicos.
Pero no es la primera vez que se descubre un paraíso en la región. El año pasado, un equipo de científicos de Conservación Internacional y del Instituto de Ciencias de Indonesia halló, a unos pocos kilómetros de la costa en el interior de la isla, en las montañas Foja, una especie de "mundo perdido" donde encontraron nuevas especies de pájaros, mariposas, ranas y otros seres vivos hasta entonces desconocidos.
En las expediciones participaron también investigadores de la Universidad Estatal de Papúa, del Departamento de Protección Forestal y Conservación de la Naturaleza (Ministerio de Bosques) de Indonesia, de la Administración del Parque Nacional de Teluk Cenderawasih y del Fondo Mundial por Indonesia.
Aguas no protegidas
Coordinado por Mark Erdmann, consejero del Programa Marino en Indonesia, el grupo de biólogos marinos realizó dos expediciones por aguas en las que apenas el 11% del área está protegida para conservar la biodiversidad y controlar los efectos de la actividad pesquera, que se caracteriza por el uso de dinamita y cianuro para aturdir o matar a los peces y los corales.
Así
las cosas, este paraíso
descubierto en aguas de Indonesia ya tiene enemigos declarados: la sobrepesca
con dinamita y cianuro, así como la deforestación y el trabajo
minero, que degradan las aguas costeras y pueden suponer un grave peligro para
muchas de las especies que allí habitan. Unas circunstancias que han
obligado a Conservación Internacional a exigir que se adopten medidas
inmediatas para proteger esta inigualable vida marina que sostiene a las comunidades
costeras de la zona.
Y es que la ubicación del Triángulo de Coral del Pacífico, que exporta y mantiene la biodiversidad en toda el área indo-pacífica, lo convierte en una de las mayores prioridades mundiales de conservación.
Los arrecifes de Papúa son literalmente fábricas de especies que requieren especial atención para protegerlas de la pesca no sustentable y otras amenazas para que puedan seguir beneficiando a su población y a la comunidad global. Unas valiosas especies que pueden verse en peligro si la actividad humana continúa su actual ritmo de crecimiento.
Aunque la densidad de población en la región es baja, los habitantes de la península de Cabeza de Pájaro dependen fuertemente del mar y su subsistencia se ve amenazada por un plan de transferir la pesca comercial de las áreas occidentales agotadas al este, a la provincia de Papúa.
Es por eso que preocupa muchísimo el potencial impacto de la expansión de la pesca comercial en la región, por lo cual también las autoridades han pedido un acercamiento cauto que enfatice la explotación sostenible por encima de la intensiva.
| Fuentes:
El Mundo. es -
BBC News - La
Nación - La
Voz de Galicia - La
Razón - El
Universal - Infobae
Fotos: Conservation Internacional.org 21/09/2006 |