Peces con chips incorporados
"espiarán" los océanos

Un grupo de 35 científicos de todo el mundo seguirá la pista a los animales que habitan en los principales mares y océanos del mundo. Para esto, planean implantar miles de pequeños transmisores en una amplia variedad de especímenes e instalar redes de receptores acústicos en los fondos marinos para luego recuperar la información.

 

Computadores, teléfonos celulares, agendas electrónicas y muchísimas otras "aplicaciones" forman parte de nuestro día a día. Ellas dependen de la existencia de circuitos integrados (CI), o chips. De hecho, muchos investigadores piensan que la revolución digital causada por los CI es uno de los sucesos más significativos de la historia de la humanidad.

Un circuito integrado (CI) es una pastilla o chip en la que se encuentran todos o casi todos los componentes necesarios para que un computador pueda realizar alguna función. Estos componentes son transistores en su mayoría, aunque también contienen resistencias, diodos, condensadores, etc.

Los chips han pasado de los dispositivos electrónicos a otros usos más "humanos". Y una de las últimas aplicaciones busca reunir información sobre los movimientos que se dan en el mundo submarino.

Un grupo de científicos de todo el mundo se reunió en Canadá para poner en marcha un programa, que controlará de manera electrónica el movimiento migratorio de especies marinas, desde calamares hasta tiburones.

Un total de 35 cientificos, académicos y técnicos de los cinco continentes serán quienes den el puntapié inicial al programa llamado "Red de Seguimiento Oceánico" (Ocean Tracking Network / OTN) , que marcará electrónicamente a miles de animales marinos para seguir su movimiento en los océanos.

Y es que, según dicen, actualmente conocemos menos de la vida marina que del lado oscuro de la luna.

Este proyecto es la ampliación de dos programas piloto puestos en marcha en Norteamérica, que durante los últimos años han seguido las migraciones de varias especies marinas del Pacífico colindantes a Canadá y Estados Unidos.

El primero de estos dos programas, el POST ("Pacific Ocean Shelf Tracking"), ha mostrado la rutas que siguen los jóvenes salmones que nacen en los ríos canadienses y estadounidenses, y viajan al océano Pacífico para vivir su vida adulta.

La información la proporcionan pequeños transmisores, del tamaño de una almendra, que son instalados en sus cuerpos.

Al mismo tiempo, los científicos han depositado en el suelo oceánico una red de receptores acústicos que reciben los datos enviados por los aparatos, lo que permite conocer exactamente los movimientos de los peces.

La red POST actualmente cubre una extensión de 1.750 kilómetros, desde el estado de Oregón hasta Alaska (ambos en EE.UU.), pasando por Columbia Británica (Canadá).

El segundo programa, centralizado en California, y en el que se basará la Red de Seguimiento Oceánico, es el llamado TOPP ("Tagging of Pacific Pelagics"), que se ha especializado en marcar electrónicamente a grandes animales marinos, quienes al salir a la superficie envían información (a través de sus transmisores) que es recogida vía satélite.

TOPP ha seguido en el Océano Pacífico a miles de animales pertenecientes a 21 especies, incluidas ballenas, atunes, elefantes marinos, tortugas y tiburones.

También se analizarán los océanos

El profesor Ron O'Dor, el principal responsable de la Red de Seguimiento Oceánico señaló que el proyecto permitirá seguir a los animales y, además, analizar la situación de los océanos, ya que los transmisores y los receptores también acumularán información como la salinidad o la temperatura del agua.

Lo anterior es importante, ya que los cambios en los océanos afectan al clima y a la vida en todo el planeta, y sin saber las rutas migratorias de los peces no se puede tener una política adecuada de gestión de recursos, por lo que esta red controlará tanto el movimiento de los océanos como el de los peces.

El científico puso como ejemplo el colapso de la pesca del bacalao en la costa atlántica como una muestra de las consecuencias para la gestión de recursos cuando no se cuenta con información apropiada.

¿Qué sucedió?... el mismo bacalao estaba siendo pescado a un lado y otro del océano, lo que provocó la sobreexplotación.

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