





Ratas
gigantes entrenan para
aprender a detectar minas terrestres
Un grupo
de investigadores belgas decidió que las ratas de la familia Cricetomys
Gambianus son
la mejor solución para encontrar minas terrestres en aquellos países
afectados por décadas de guerras civiles y en los que dichos explosivos
peligrosos siguen enterrados en rutas y caminos. Si se le compara con los perros,
el olfato de estos roedores está igual o quizás más desarrollado,
y su entrenamiento cuesta una décima parte.
Se estima que aún quedan 200 millones de minas antipersonales en cerca de 80 países del mundo, y millones más enterradas en antiguas y actuales áreas de conflicto, la mayoría en países pobres. Cruentas guerras civiles y conflictos bélicos han dejado al menos 100 millones de minas terrestres enterradas en países del Tercer Mundo. Un flagelo que causa miles de muertes al año, o provoca la amputación de miembros en las víctimas.
Desde 1997 se han invertido más de US$ 1.000 millones en programas de desminado, educación, asistencia a los sobrevivientes y destrucción de más de 30 millones de minas almacenadas.
Ante este panorama, un grupo de investigadores belgas decidió por unanimidad que las ratas son la mejor solución para encontrar minas terrestres en aquellos países afectados por décadas de guerras civiles y en los que dichos explosivos peligrosos siguen enterrados en rutas y caminos.
Según el grupo belga Apopo, que publicó sus resultados en la revista británica BBC Wildlife, las ratas son la mejor solución para el flagelo de las minas terrestres en muchos países de África, como Mozambique, Angola o Sudán.
Pero ojo, no se trata de cualquier ratoncito, sino que de ¡ratas gigantes!, específicamente de la familia Cricetomys Gambianus. De acuerdo a los científicos, es posible entrenarlas para que identifiquen las minas terrestres y salven a miles de personas de explosiones no deseadas.
Hasta el momento, remover minas terrestres aún enterradas era un trabajo que debían llevar a cabo expertos o técnicos en explosivos, quienes deben vestir trajes de protección especiales y utilizar detectores de metales. Sin embargo, dichos detectores de metales muchas veces confunden las minas terrestres con otros objetos metálicos, o hasta con restos de madera o plástico.
Ahora, estos animalitos, que tienen muy mala fama por repugnantes, astutas y peligrosas, se convertirán en estrellas y superhéroes... ¿qué te parece?.
Nocturnas y con buen olfato
Los científicos trabajaron con 300 ratas gigantes en experimentos de laboratorio, específicamene en las montañas de Morogoro, en Tanzania. La idea fue del belga Bart Weetjens, un ingeniero especializado en diseño de productos, que ya estaba aburrido de su trabajo en la oficina.
Desde
pequeño tuvo ratas y ratones en su casa. Cuando un día leyó
que unos estadounidenses estaban experimentando con jerbos del desierto de Mongolia
- con la introducción de un electrodo en el cerebro - se preguntó
si el método se podría aplicar a ratas, aunque sin implantarles
nada en sus cabezas. Comenzó a investigar. Pasaron algunos años,
hasta que con la ayuda de biólogos pudo desarrollar un método
para hacer aptas para la búsqueda de minas a ratas gigantes de Gambia
(Cricetomys Gambianus).
¿Por qué fueron elegidas estas ratas gigantes?... Debido a que crecen rápidamente, pueden vivir hasta ocho años y son nocturnas, lo que significa que basan su comportamiento principalmente en el olfato. Si se le compara con los perros, su olfato está igual o quizás más desarrollado, y su entrenamiento cuesta una décima parte.
Comen menos, se reproducen más
rápidamente y son más fáciles de transportar y mantener.
La variante gambiense elegida por Weetjens pesa alrededor de 1,5 kilos y es
casi tan grande como un gato pequeño. Llaman la atención su larga
cola y su barriga clara. Es demasiado liviana para hacer explotar una mina.
Los expertos entrenaron a las ratas gigantes premiándolas con comida si realizaban inmediatamente después ciertos objetivos o tareas requeridas. Eventualmente, los roedores comenzaron a realizar dichas tareas, pero sin esperar nada a cambio inmediatamente, porque sabían que serían premiadas con alimento más tarde. Por cada explosivo hallado, las ratas son recompensadas con un pedacito de plátano o maní.
Bajo el programa, las ratas gigantes están atadas a sus entrenadores por una cuerda elástica de larga distancia, y cada vez que el roedor huele el olor a TNT, escarba la tierra en señal de haber hallado la mina terrestre, para después ser premiada con alimento.
Son entrenadas para que detecten concentraciones de explosivos de menor cantidad y tamaño que las que enfrentarían en casos reales. De esta manera se garantiza que ninguna rata pise una mina terrestre sin antes indicar su presencia. El rastrear una zona de 100 metros cuadrados no les lleva más de 30 minutos.
La cosa es más o menos así. Se saca a la rata de su jaula, y se le coloca una especie de arnés hecho a su medida. Luego, el viaje continúa por caminos marcados con exactitud, donde se indica claramente "el lugar de trabajo", generalmente son zonas de diez por diez metros.
Expertos en desactivar minas vestidos con trajes especiales tensan una soga en uno de los lados del cuadrado, a la que su vez se ata la rata. La rata camina a lo largo de la soga de un hombre hasta el otro. Mientras lo hace husmea intensamente en el suelo, gira, avanza otra vez, y así. Si se detiene y comienza a arañar, es una señal que detectó una mina.
En ese momento un tercer hombre marca el lugar con exactitud para que puedan sacarla con un aparato especial y desactivarla. Luego continúa la búsqueda con la soga a una distancia de medio metro.
Bajo el nuevo programa de reconocimiento con ratas, Mozambique logró controlar unas 24 millas de caminos nacionales, en las que no se hallaron minas terrestres. Ahora, las ratas gigantes entrenadas serán trasladadas a Angola y Sudán, para buscar minas terrestres en las rutas de ambos países africanos.
| Fuentes:
La Tercera - Diario
Hoy - Litoral
- BBC
- Conciencia
Animal - Río
Negro Online Fotos: Familia.cl (La foto no pertenecen a las ratas de la familia Cricetomys Gambianus). 22/09/05 |