Monstruos marinos en el Ártico

Científicos noruegos descubrieron en la remota isla de Spitsbergen un "tesoro oculto" conformado por fósiles de gigantescos reptiles marinos que vagaban por los mares en la era de los dinosaurios: los plesiosaurios y los ictiosaurios. Uno de los esqueletos recibió el apodo de "El monstruo" por su enorme tamaño.

 

Fue una casualidad. Realizaban un trabajo de campo en la remota isla de Spitsbergen, la más grande del archipiélago de Svalbard, ubicada entre Noruega y el Polo Norte, cuando ante sus ojos aparecieron restos de varios gigantescos reptiles marinos, que poblaron los fríos mares árticos en tiempo de los dinosaurios, hace unos 150 millones de años. Estos animales eran grandes depredadores que vivían en un mar relativamente frío y profundo.

El equipo de paleontólogos del Museo de Historia Natural de Oslo calificó el descubrimiento de "asombroso", sobre todo porque en menos de dos semanas encontraron, apenas enterrados por una ligera capa de arena semicongelada y sedimentos, los fósiles de por lo menos 21 plesiosauros de cuello largo, seis ictiosauros y otro plesiosaurio de cuello corto!. Imagínate: no andaban más de 100 metros sin que encontraran restos de ambas especies. Un verdadero tesoro.

El más grande de los restos que encontraron fue llamado "El Monstruo", ya que posee un cráneo de más de dos metros de largo, y el cuerpo podría medir - de la cabeza a la cola - unos 10 metros. Los restos del gigantesco pliosaurio tiene las vértebras del cuello del tamaño de un plato y la mandíbula inferior tiene dientes del tamaño de un plátano.

Eso sí, aún no ha sido extraído del todo de entre los sedimentos, pero los científicos confían con poder recuperar prácticamente el cuerpo completo del gigantesco animal.

Lo más sorprendente de todo es que el fósil parece estar completo, lo que supondría el primer hallazgo de este tipo en la historia de la paleontología. Además, al parecer todos los huesos están articulados.

Los investigadores hallaron incluso evidencias de un ataque contra una de las criaturas. Un diente de ictiosaurio está incrustado en la vértebra del cuello de un plesiosaurio, que pertenece al género de los kimmerosaurus.

¿Pero quiénes fueron estas criaturas?... Los plesiosauros son la especie documentada que tiene un mayor parecido con el mítico monstruo del Lago Ness. Tenían cuatro aletas para nadar, aunque dos de ellas de un tamaño mucho mayor y más poderosas, que utilizaban para desplazarse por el agua de una forma similar a como hoy nadan las tortugas marinas o los pingüinos.

Vivieron en las zonas polares de la Tierra hace entre 210 y 65 millones de años, y los expertos tienen catalogadas dos especies: una con un largo cuello que culminaba en una diminuta cabeza, y otra con el cuello corto y una gran cabeza. Esta última es la que recibe el nombre de pliosaurio, y es a la que pertenece "El Monstruo".

Por su parte, los ictiosauros vivieron hace entre 240 y 90 millones de años, y son conocidos porque tienen un cierto parecido a los actuales delfines o tiburones, con la diferencia de que los primeros contaban con una cola vertical con la que se autopropulsaban a través de las aguas. Algunos incluso tenían una aleta dorsal triangular, dos pares de aletas en forma de remo.

La mayoría de los ictiosauros medían entre cuatro y seis metros de largo, aunque algunos de los fósiles encontrados son de ejemplares que alcanzaban los 23 metros de largo.

El líder del trabajo de excavación, el doctor noruego Jorn Harald Hurum, se mostró sorprendido ante el increíble hallazgo, porque dieron nota de que fue el barro de las profundidades del mar, donde hay poco o nada de oxígeno, el que conservó a estos especímenes. El científico estima que la rara composición química del barro fue la que permitió la preservación de estos fósiles.

El Monstruo del Lago Ness

Desde hace alrededor de 1500 años existe esta leyenda, que viene de Escocia. Habla de un temible dragón que vive en un lago negro, el monstruo del Lago Ness, el cual - se supone - se devoraba reses enteras y a quienes se acercaban demasiado.

El Lago Negro (Loch Ness) del condado de Iverness tiene 56 Km2 de extensión y una profundidad máxima de 240 m. Los caza-monstruos del lago Ness se enfrentan a una serie de diversos problemas. En primer lugar, el lago es demasiado grande para mantenerlo constantemente bajo observación. Espesas nieblas cubren a menudo la superficie, y bajo el agua es muy difícil ver debido a la existencia de partículas de turba en el agua.

La leyenda cuenta que el misionero irlandés San Columbano, evangelizador de Escocia, fue el primero que relató un encuentro con el monstruo en el año 565 de nuestra era. La bestia había atacado a un vecino en el río Ness, que desemboca en el lago, y el hombre santo "exhortó" a la bestia para que no atacara a las personas. Probablemente, la influencia del santo fue determinante, pues aunque los avistamientos de este monstruo se han seguido produciendo, no hay noticias significativas de ataques a humanos.

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