Murió la tortuga Harriet, el
animal más viejo del planeta

El especimen que habría sido examinado por el científico Charles Darwin en su expedición en 1835, murió a los 176 años como consecuencia de una falla cardíaca que se produjo tras una corta enfermedad.

 

 

Ella tenía cinco años cuando Charles Darwin llegó a las Islas Galápagos, en Ecuador, en 1835. El año pasado celebró su cumpleaños número 175, convirtiéndose ¡en la criatura más vieja de la tierra!. Por lo mismo, el personal del zoológico de Australia - donde vivió durante 17 años - le organizó una gran fiesta para celebrarlo... su última fiesta.

En ese momento pesaba 150 kilogramos y era del tamaño de una mesa de comedor.

Ella, la tortuga Harriet, fue uno de los cuatro chelonios - orden a la que pertenecen las tortugas - que recogió el científico en su famosa expedición a aquel archipiélago, y que transportó en su buque expedicionario, el Beagle, hasta el puerto inglés de Falmouth, hasta donde llegó en octubre de 1836.

Hasta 1960, Harriet se llamaba "Tom", ya que se suponía que era macho. Pero un experto descubrió el error y hubo que cambiarle el nombre.

De acuerdo a las teorías existentes, dos de aquellas cuatro tortugas murieron en la siguiente primavera y las supervivientes fueron trasladadas a Australia, debido a su clima, mucho más favorable que el inglés y bastante más parecido a su natal Ecuador. Los australianos cuidaron a Harriet desde 1841.

Fueron justamente ellos los que afirmaron que Harriet era uno de los dos animales supervivientes, que llegó hasta ese país a través de John Wickman, compañero de viaje de Darwin. Esa versión encontró apoyo en la presencia de otra tortuga gigante en el museo de Queensland, en Brisbane (Autralia), que murió en 1929.

Pero Harriet - cuyos alimentos preferidos eran las berenjenas, las judías y el perejil - falleció recientemente como consecuencia de una falla cardíaca que se produjo tras una corta enfermedad. Eso sí, murió tranquilamente durante la noche, ya que tuvo un ligero ataque al corazón. Tenía 176 años.

Harriet era una de las principales atracciones en el parque de diversiones y figuraba en el Libro Guinnes por su longevidad, pues se estimaba que era el animal en cautiverio con más edad. Quienes cuidaban a Harriet atribuían su longevidad a que llevaba una vida sin estrés.

Amiga de Darwin

Los análisis del ADN de Harriet, que llevaron a cabo investigadores estadounidenses, indicaron que el animal sí procede - con casi total seguridad - de la isla de Santa Cruz, en los Galápagos. Esto, tomando en cuenta que las tortugas que Darwin cargó en el "Beagle" procedían de la Española, Santa María y San Salvador (Galápagos).

No obstante, un micropaleólogo británico que ha llevado a cabo la reconstrucción del viaje de la tortuga desde el Pacífico oriental hasta Australia cree que el autor de "El Origen de las Especies" no tuvo nada que ver con ella, sino que fue recogida por unos balleneros.

El experto británico Paul Chambers ha demostrado que el compañero de viaje de Darwin, Wickham, se encontraba ya en Australia cuando supuestamente viajó con las tortugas en su equipaje desde Inglaterra.

En todo caso, de lo que no hay ninguna duda, es de la edad de la tortuga: según los científicos estadounidenses que han estudiado las variaciones del ADN de la población de tortugas de Santa Cruz, el animal tenía con seguridad más de 170 años.

Al parecer, apenas sobrevive una docena de su subespecie: hasta antes de su muerte Harriet aún ovulaba, pero no se había apareado con un macho ¡en los últimos cien años!.

Las tortugas de los Galápagos - llamadas Gigante o Galápago Geochelone elephantopus - colonizaron un territorio donde había alimento en abundancia y pocos predadores.

Se adaptaron a la vegetación y al clima de cada isla, dando lugar a las 15 especies distintas. En la actualidad, quedan en el archipiélago poco más de 15.000 tortugas, aunque gracias a la cría en cautiverio los científicos tratan de que la especie no se extinga.

Las Islas Galápagos emergieron de las profundidades marinas hace millones de años, como producto de las continuas erupciones de volcanes submarinos que empujaron grandes masas de materiales hacia la superficie del océano, configurando de esta forma una sorprendente cantidad de islas e islotes en cuyo interior se elevan hoy en día algunos volcanes.

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