Arqueología espacial descifra
la caída del Imperio Maya

Científicos de la NASA están utilizando satélites y radares espaciales para dilucidar uno de los grandes misterios del mundo antiguo: por qué la civilización Maya - que prosperó por seis siglos - se derrumbó sin aparente explicación.

De paso, se pretende ayudar a los nuevos habitantes locales a encontrar formas eficientes de cultivar la tierra, sin tener que destruir la selva tropical, cortada por los granjeros que practican la agricultura de "tala y quema".

 

 

El Imperio Maya tuvo su máximo esplendor hacia el año 700 de nuestra era y se le considera una de las civilizaciones más evolucionadas entre los pueblos precolombinos. Los sofisticados constructores de la sociedad maya edificaron grandes ciudades, templos ostentosos y pirámides elevadas en medio de la selva; sus matemáticos desarrollaron un sistema que incluía el 0 y sus astrónomos fueron capaces de crear un calendario exacto.

En su máximo esplendor, la población se estimaba en unas 200 personas por km. cuadrado en las áreas rurales y más de 800 personas por km. en las ciudades, que se repartieron, en distintas épocas, en los territorios que hoy ocupan Guatemala, Honduras, Salvador, Bélice y parte de México.

Pero cuando los españoles llegaron a esa región, sólo quedaban tribus dispersas, hablando lenguas que ya no se comprendían entre sí.

De hecho, las grandes ciudades mayas no las conocieron ni siquiera los conquistadores, porque estaban cubiertas por la selva desde hace siglos.

Recién en el siglo XIX, mil años después de abandonadas, comenzaron a ser re-descubiertas en todo su esplendor, con sus grandes pirámides, centros ceremoniales y monumentos, que dejaron impactados a sus descubridores.

Por mucho tiempo, la caída del Imperio de los Mayas ha sido uno de los grandes misterios del mundo antiguo: ¿sufrieron un cambio climático; sobreexplotaron la tierra y se quedaron sin alimentos; los invadieron grupos extranjeros; creció la población de una forma tal que no pudieron alimentar a las nuevas generaciones?. Hipótesis hay muchas.

Pero hoy, científicos de la NASA están utilizando satélites especiales para dilucidar este enigma. Específicamente utilizan el satélite comercial de observación terrestre "IKONOS", el cual proporciona imágenes de alta resolución.

A esto se suma el uso del "Radar Aéreo de Apertura Sintética", también de la NASA, un instrumento que utilizan aviones que operan a grandes alturas y que posee una visión que puede penetrar las nubes, la nieve o las selvas más espesas para así tomar imágenes del suelo.

Han sido Tom Sever, el único arquéologo que existe en la NASA, y el científico Dan Irwin, quienes ha estado utilizando el satélite y el radar para analizar las ruinas Mayas. Al combinarse esa información con descubrimientos convencionales arqueológicos de las excavaciones, Sever, Irwin y otros científicos han logrado descifrar gran parte de lo que realmente ocurrió... ¿qué pasó con los avanzados mayas?...

La respuesta al misterio

Un elemento importante tiene que ver con la actual población maya, aquella que habita en la región de El Petén, en Guatemala, cerca de la frontera de México.

Y es que ésta se ha incrementado nuevamente, y está talando la selva tropical para convertirla en tierra de cultivo.

Los granjeros que practican la agricultura de "tala y quema" (se derriba una parte de la selva y se quema para exponer el suelo con el fin de sembrar cultivos), ya han destruido casi la mitad de la selva en los últimos 40 años, y si continúan así, para el 2020 sólo quedará del 2 al 16% de la selva tropical (ver recuadro de la página siguiente).

Se supone que es la ceniza la que le da fertilidad al suelo, de tal manera que un plazo de 3 a 5 años el suelo se agota, obligando al granjero a seguir avanzando, derribando una nueva sección.

Lo anterior hay que tenerlo en cuenta, ya que con este estudio por medio de satélites, se puede estudiar qué fue lo que los Mayas hiceron bien o qué hicieron mal al respecto, para posteriormente ayudar a los nuevos habitantes a encontrar formas eficientes de cultivar la tierra, sin causar tanto daño.

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