¿Universo enceguecedor?

Años después de haber estado expuestos a la radiación espacial, la visión de muchos astronautas se torna borrosa debido al desarrollo de cataratas. Y es que observar el firmamento desde el mismísimo espacio exterior puede ser maravilloso, pero también muy peligroso.

¿Por qué ocurre esto? ¿Existe relación con las cataratas que padecen en la tierra las personas de avanzada edad?

 

 

El cristalino es una especie de lente transparente que tenemos detrás de la pupila y que nos sirve para enfocar nítidamente los objetos. Por una serie de causas, enfermedades, y sobre todo debido al paso de los años, éste puede ir perdiendo su natural transparencia y convertirse en un lente opaco... Eso es lo que conocemos por cataratas.

Si bien es cierto éstas se producen como parte normal del envejecimiento, hay quienes pueden llegar a padecerlas a cualquier edad, ¿Quiénes?... ¡los astronautas!. Y es que observar el firmamento desde el mismísimo espacio exterior puede ser maravilloso... pero también muy peligroso.

Contemplando el espacio desde la cápsula, los astronautas de la nave Apolo fueron testigos de un espectáculo que ningún ser humano jamás vió antes. Pudieron apreciar la asombrosa imagen del disco azul brillante de la Tierra en contraste con el negro absoluto del espacio.

Los astronautas vieron el otro lado de la Luna... pero también extraños destellos de luz ¡dentro de sus globos oculares!. Los viajeros a bordo del Skylab, del Transbordador, de la Mir y de la Estación Espacial Internacional han informado que vieron estos destellos.

¿Qué sucede? Lo que los astronautas están experimentando es la radiación espacial que penetra rápidamente en sus ojos como si fueran balas subatómicas. Cuando una "bala" choca contra la retina, dispara una falsa señal, que el cerebro interpreta como si fuera un destello de luz.

Develando el dilema

Obviamente lo anterior no es nada bueno para los ojos. Sobre todo porque años después de regresar a la Tierra, muchos de estos astronautas desarrollaron cataratas.

En 2001 se realizó un estudio (en la NASA), el cual arrojó que por lo menos 39 ex astronautas han sufrido alguna forma de cataratas luego de volar en el espacio. De ellos, 36 habían volado en misiones expuestas a una radiación elevada, tales como los descensos de la nave Apolo sobre la Luna.

Algunos desarrollaron cataratas a los 4 o 5 años de haber llevado a cabo la misión, pero en otros se manifestaron diez o más años después.

Se sabe que durante muchos años los científicos han conocido la existencia de este vínculo entre radiación y cataratas. Sin embargo, nunca se ha comprendio a cabalidad. ¿Qué es exactamente lo que le hace la radiación al cristalino del ojo para que éste se cubra con un velo?, ¿están involucrados los genes de los astronautas?, ¿de qué genes se trata?...

Encontrar respuesta a esas interrogantes podría ayudar a la gente en la Tierra. Sin haber viajado jamás al espacio, más de la mitad de las personas mayores de 65 años tienen cataratas, como resultado natural de la vejez. Y estas cataratas se parecen mucho a las de los astronautas.

Si los investigadores pueden descubrir qué es lo que está sucediendo dentro de los ojos de los astronautas, podrían desarrollar medicamentos para detener el proceso.

Pero hay que dar varios pasos. Antes que todo se debe entender los genes y las trayectorias de las proteínas y de las moléculas que están involucradas. Para ello, la Nasa otorgó un subsidio para realizar experimentos con tejido ocular humano.

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