A 20 años de la tragedia de Chernobyl

La energía nuclear,
¿vale la pena el riesgo?

Han pasado dos décadas tras el horrible accidente de la central nuclear rusa. 30 mil personas han muerto y al menos 7 millones han sido contaminadas por la radioactividad.

Tras conocerse cada vez mejor los efectos devastadores del accidente, para las organizaciones ecologistas se hace cada día más urgente sustituir la energía nuclear por recursos energéticos más limpios y, sobre todo, más seguros.

 

 

Apenas unas 44 mil personas vivían, antes del accidente, en la ciudad de Chernobyl, un centro mediano de industria y comercio de la entonces Unión Soviética. A 16 kilómetros de la frontera con Bielorrusia y a 160 kilómetros al noreste de la ciudad ucraniana de Kiev, se levantaba la central nuclear, que significa jengibre en ucraniano.

Construida en la década de 1970, Chernobyl era la mayor central nuclear soviética, con cuatro reactores operativos y dos más en construcción, todos del tipo RBMK, diseñados tanto para producir energía como plutonio para uso militar. Todo un orgullo para la industria soviética.

A la 1:23 am del 26 de abril de 1986 explotó el núcleo de su cuarto reactor. La explosión lanzó al aire la cubierta de mil toneladas y gran cantidad de combustible y grafito fuera del edificio del reactor. Y hubo una segunda explosión... la cual desencadenó un incendio que duró nueve días.

Las autoridades comunistas soviéticas no dijeron nada. Recién dos días después, la nube radiactiva fue detectada en Estocolmo (Suecia), y a raíz de ello cundió el pánico en todo Europa y en el mundo entero.

Entre las causas del accidente, figuraron, y figuran hasta hoy, el error humano, el mal diseño del reactor y la realización de un experimento de seguridad.

En el incendio original fallecieron 31 operadores de la planta y bomberos. Además, fueron afectados por la radiación unos 600.000 "liquidadores", nombre que se da a los voluntarios que se encargaron de sofocar el incendio y construir el sarcófago de hormigón que selló el reactor.

Aunque entre las causas del accidente figuraron el error humano y el mal diseño del reactor, lo más curioso es que finalmente se dijo que el accidente se produjo al realizar un experimento relacionado con la seguridad, en el cual se pretendía demostrar que la electricidad producida por el alternador podría usarse para alimentar ciertos componentes del sistema de refrigeración de emergencia, durante períodos cortos, hasta que pudiera disponerse de los generadores de emergencia.

De esta forma, lo que los partidarios de la energía nuclear habían dicho durante años que era imposible, había sucedido. Y nada ni nadie iba a poder ahora parar los efectos devastadores de esta catástrofe y las radiaciones emitidas como consecuencia de ella.

De acuerdo a un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el accidente de Chernobyl se emitió 200 veces más radiactividad que la liberada por la suma de las bombas nucleares lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki en 1945.

Exactamente 2.300 poblaciones y aldeas en doce regiones de Ucrania quedaron contaminadas, lo que obligó a evacuar a centenares de miles de personas.

Y aunque no existen aún cifras definitivas, fuentes de Ucrania, Rusia y Bielorrusia -los tres países afectados, con más de ocho millones de habitantes - han calculado que en los últimos 19 años 30 mil personas han muerto a consecuencia de la radiactividad liberada, y al menos 7 millones han sido contaminadas por la radioactividad.

Según la OMS morirán 500 mil personas a causa de este accidente, y en los próximos años, entre 647 y 970 mil personas padecerán distintos tipos de cáncer.

Alerta de nuevos riesgos

Durante los primeros días que sucedieron a la explosión, y en medio de un estricto "secreto oficial", más de 850 mil militares, obreros, ingenieros y especialistas de toda la Unión Soviética fueron movilizados a la zona de la catástrofe para construir una coraza de acero y hormigón para cubrir este cuarto reactor destruido.

El trabajo en la construcción de aquel "sarcófago" y el aislamiento del foco radiactivo, costó la vida o dejó inválidos a la mayoría de quienes participaron en esa tarea.

Chernobyl fue clausurada definitivamente en diciembre de 2000. El día 15 de ese mes se cerró el último de sus reactores en funcionamiento.

Pero a todos los daños humanos hay que sumar el tremendo daño ecológico provocado. Un total de 105.000 km2 presentan una inmensa contaminación radiactiva y, según las Naciones Unidas, un área del tamaño de Holanda ha quedado inutilizado permanentemente para usos agrícolas.

Y no es todo, ya que el río Pripiat llevó la radiactividad a su afluente, el río Dniper (el tercer río europeo por su caudal), el cual tras recorrer 800 kilómetros y seis grandes embalses, desemboca en el Mar Negro.

El agua contaminada por los residuos radiactivos puede llegar a afectar a unos 30 millones de personas.

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