






El chocolate produce energía... ¡eléctrica!
Científicos de la Universidad de Birmingham, en el Reino Unido, lograron generar energía desde una celda de combustible alimentando bacterias que adoran el chocolate.
El equipo llenó de bacterias Escherichia coli un turrón y caramelo diluido. Las bacterias consumieron el azúcar y produjeron hidrógeno, que los investigadores utilizaron para accionar una celda de combustible que generó tanta electricidad como para encender un ventilador pequeño.
Conocido
por todos es el hecho que el chocolate - debido a su alto contenido calórico
- ofrece la mejor fuente de energía para permanecer activo durante toda
la jornada, ya que ayuda a combatir la fatiga por más tiempo que otros
alimentos. Además, eleva
el ánimo, produce sensación de bienestar, mantiene el estado de
alerta y es una excelente ayuda para la concentración y la memoria.
Pero, según experimentos recientes, ése no es el único tipo de energía que puede entregar este exquisito alimento. La microbióloga Lynne Mackaskie y sus colegas de la Universidad de Birmingham en el Reino Unido lograron generar - a través del chocolate - nada menos que ¡energía eléctrica!, desde una celda de combustible, alimentando bacterias que adoran este "manjar".
¿Cómo puede ser eso? Sucede que los científicos deseaban saber si filtrando el chocolate en un extremo, podrían conseguir electricidad en otro. Así, el equipo llenó de bacterias Escherichia coli (bacteria que se encuentra generalmente en los intestinos animales, incluido el humano) un turrón y caramelo diluido.
Las bacterias consumieron el azúcar y produjeron hidrógeno, lo cual ellas lograron utilizando la enzima hidrogenasa y ácidos orgánicos.
Los
investigadores entonces utilizaron este hidrógeno para accionar una pila
de combustible, que generó a su vez suficiente electricidad como para
encender un ventilador pequeño.
El proceso, entonces, podría proporcionar un uso para los desechos de chocolate que de otra manera terminarían en un basurero.
Y eso no es todo, ya que el trabajo de las bacterias no tiene por qué terminar una vez que hayan acabado de consumir la materia dulce.
¡¡Claro que no!!. El equipo de Mackaskie puso después a las bacterias a trabajar en una cadena de producción que recupera metal precioso de los convertidores catalíticos de autos viejos.
Colocando las bacterias en una tina con hidrógeno y basura líquida de los convertidores gastados, las enzimas logran otra vez trabajar.
La misma hidrogenasa usada para dividir el gas de hidrógeno en sus componentes, genera electrones que reaccionan con los iones del paladio en la solución.
Esto fuerza al paladio hacia afuera de la solución, y se pega a las bacterias. Las bacterias, revestidas de paladio, pueden entonces ser recicladas como catalizadores para otros proyectos... ¿qué tal?.
Algunas "gracias" del
chocolate
El chocolate es el alimento que se obtiene mezclando azúcar con dos productos derivados de la manipulación de las semillas del cacao: una materia sólida (la pasta de cacao) y una materia grasa (la manteca de cacao).
A partir de esta combinación básica, se elaboran los distintos tipos de chocolate, que dependen de la proporción entre estos elementos y de su mezcla o no con otros productos, tales como leche y frutos secos.
Hoy en día el cacao es un cultivo que se da alrededor de todo el cinturón ecuatorial, y frecuentemente se encuentran plantaciones abiertas, en lugar de estar bajo otra especie protectora más alta y frondosa, como se cultivaba originalmente.
Por lo mismo, casi más del 30 por ciento de la producción mundial de cacao se pierde a causa de plagas y enfermedades, las cuales han sido combatidas en Asia con pesticidas y herbicidas, lo que a su vez trae consigo una gran pérdida de bio-diversidad.
En Asia, África y América del Sur, grandes áreas de pluviselva han sido reemplazadas por plantaciones de cacao, a través de un ciclo de devastación que termina agotando los nutrientes de la tierra.