Energía ¿de los desechos orgánicos?

Suena raro, pero la NASA está desarrollando un sorprendente proceso: creará electricidad gracias al trabajo de una bacteria presente en los desperdicios orgánicos humanos (sí, es lo que estás pensando...)

 

Según cálculos de la NASA, un viaje de dos años a Marte con una tripulación de seis personas a bordo generaría más de ¡seis toneladas! de desperdicios orgánicos sólidos, muchos de ellos heces...¿Qué hacemos con todos ellos?...Por ahora los desechos de los astronautas son regresados a la Tierra.

Tú dirás... ¡que asco el tema!... Pero lo cierto es que es de gran importancia en estos momentos. Porque, de acuerdo a estudios realizados por la NASA, reciclar dichos desperdicios contribuiría a la producción de - lee bien - agua potable, fertilizantes e, incluso, ¡electricidad!.

¿Imposible de creer?. No, super real: la NASA ya está trabajando en ello. Y es que existe un microbio, descubierto por allá por el año 1987, llamado Geobacter metallidreducens (de la familia de los Geobacteraceae), que puede descomponer la materia, y que se alimenta de componentes orgánicos.

La famosa bacteria fue descubierta en el lodo húmedo del río Potomac, en Washington, Estados Unidos. Habita en lugares carentes de oxígeno y ricos en hierro y, además, posee la habilidad de desplazar electrones de metal....

Por lo mismo, estaría más que capacitada para procesar desechos y generar electricidad en las circunstancias propicias. Estas se darían, según la NASA, gracias a un nuevo tipo de células de combustible.

En resumen: una bacteria presente en los desechos y excrementos, consume y descompone material orgánico y, además, es capaz de generar electricidad, ya que posee la habilidad de mover electrones en el metal.

Pero aunque te siga pareciendo algo desagradable, es una buenísima manera de dar utilidad a los residuos humanos en el espacio y - porqué no - acá en la Tierra y en nuestros propios hogares.

- Hay que tener en cuenta que TODAS las celdas de combustible pueden generar electricidad al producir y controlar el flujo de electrones. Sin embargo, las celdas convencionales, incluidas aquellas que se usan a bordo del Transbordador Espacial y en algunos automóviles experimentales, obtienen electrones necesarios para su flujo de electricidad extrayéndolos de átomos de hidrógeno. Para lograr esto, las celdas de combustible deben recibir un flujo constante de hidrógeno.

- Un prototipo de la celda de combustible de membrana microbiana ya se utiliza en la Universidad Estatal de Pennsylvania para generar electricidad y purificar agua de drenaje doméstico.

- Cada una de esas celdas tendrá tres capas, como tres pajillas, una dentro de la otra. Cada capa corresponde a una de las capas de una celda de combustible: el ánodo (capa externa), la membrana electrolítica (capa intermedia) y el cátodo (capa interna). Una corriente de desperdicio líquido sería bombeada hacia el interior de la celda, donde los microbios Geobacter podrían atrapar los electrones y moverlos hacia el ánodo, dentro del circuito, y de ahí hacia el cátodo.

"Condiciones adecuadas"

Para que dicha bacteria haga su trabajo, requiere de ciertas condiciones.

Ellas se encuentran, justamente, en un nuevo tipo de celda de combustible de membrana microbiana, que viene a actuar como un dispositivo electroquímico que convierte directamente energía química en eléctrica. Para producir continuamente electricidad, requiere del suministro ininterrumpido de combustible.

La cosa es así: los microbios tomarían los electrones de los desperdicios orgánicos para llevarlos hasta el electrodo de la célula combustible, que lo conducirían dentro de un circuito donde, mientras fluyen, generan electricidad.

La celda de combustible microbiana obtiene los electrones de los desperdicios orgánicos. Las bacterias, como centro del dispositivo, se alimentan de dichos desperdicios y, como parte de sus procesos digestivos, extraen electrones del material.

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