Alerta: dióxido de carbono se
escapa del suelo cada día más rápido

De acuerdo a una investigación desarrollada por científicos de la Universidad de Cranfield y del Instituto Nacional de Investigación del Suelo, en Gran Bretaña, los suelos liberan cada año 13 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo cual obstaculiza los esfuerzos para detener el calentamiento global.

 

 

Fue descubierto en el año 1750 por el físico y químico escocés Joseph Black. A temperatura ambiental (20 - 25°C) es un gas inodoro e incoloro, ligeramente ácido y no inflamable. Se encuentra principalmente en el aire, pero también en el agua, formando parte del ciclo del carbono. Es uno de los gases más abundantes en la atmósfera y juega un papel importante en los procesos vitales de plantas y animales, tales como la fotosíntesis y la respiración.

¿Ya adivinaste?... exactamente, hablamos del dióxido de carbono (CO2), una molécula lineal formada por un átomo de carbono que está ligado a dos átomos de oxígeno (O = C = O).

No obstante sus bondades para los seres vivos, y debido a las actividades humanas, la cantidad de CO2 liberada a la atmósfera ha aumentado enormemente durante los últimos 150 años. Como resultado, ha excedido la cantidad absorbida por la biomasa, los océanos y otros sumideros o drenajes. Los humanos hemos estado incrementando la cantidad de dióxido de carbono en el aire quemando combustibles fósiles, produciendo cemento o quemando bosques, entre otras actividades.

Alrededor del 22 % de la actual concentración de CO2 en la atmósfera existe debido a estas actividades humanas, considerando que no hay cambio en las cantidades naturales de dióxido de carbono. Uno de los principales efectos negativos de este gas se da en el llamado efecto invernadero, causa directa del calentamiento global.

El efecto invernadero es uno de los fenómenos naturales más conocidos debido a sus graves secuelas. Es causado por el aumento en la concentración de los gases invernadero, entre los cuales se encuentra el dióxido de carbono. También están los clorofluorocarbonados, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono de la tropósfera. Pero todos estos gases son necesarios para nuestra subsistencia sólo en pequeñas concentraciones, de lo contrario pueden llegar a ser, incluso, mortales.

La energía solar pasa a través de ellos, llega a la tierra y, parte de ella, se devuelve en forma de energía infrarroja. Es entonces cuando los gases de invernadero la atrapan y conservan el calor de la radiación infrarroja, de modo que el calor se mantiene en un "invernadero". Pero en mayores cantidades, la consecuencia principal del efecto de invernadero es el calentamiento global de la atmósfera.

Por lo mismo, científicos en Gran Bretaña están muy preocupados luego de su descubrimiento: el dióxido de carbono escapa a la atmósfera más rápidamente de lo que se creía.

Y es que los gases contaminantes (o de invernadero), como el dióxido de carbono, provocan que la energía solar quede atrapada en la atmósfera. Y sólo basta una leve modificación de la temperatura para que se rompa el delicado equilibrio de la naturaleza. En la medida en que el planeta se calienta, los cascos polares se derriten. Además, el calor del sol, cuando llega a los polos, es reflejado nuevamente hacia el espacio. Y, al derretirse los casquetes polares, menor es la cantidad de calor que se refleja, lo que hace que la tierra se caliente aún más.

Con esto, se evaporará más agua de los océanos, y el desequilibrio traerá en otros lugares del planeta lluvias torrenciales, inundaciones, vientos huracanados, sequías, olas de calor y heladas... entre otros desastres naturales.

Pérdida rápida

La investigación fue desarrollada por científicos de la Universidad de Cranfield y del Instituto Nacional de Investigación del Suelo.

Ésta - publicada en la revista científica Nature - plantea que en los suelos existen albergados el equivalente a ¡300 veces! la cantidad de ese gas que cada año es emitida por la quema de combustibles fósiles.

Y lee bien: de acuerdo a la investigación, los suelos liberan cada año 13 millones de toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera, lo cual obstaculiza los esfuerzos para detener el calentamiento global.

El equipo, dirigido por el profesor Guy Kirk, analizó entre 1978 y el 2003 muestras de 5 mil 662 lugares de Inglaterra y Gales, como parte del "Proyecto Nacional de Experimentos sobre suelos".

A través de los resultados de la comparación desarrollada entre esos dos años, se constató que desde que se tomó la primera muestra el suelo perdió aproximadamente un 10% de dióxido de carbono, el que habría sido liberado a la atmósfera.

Por lo mismo, los expertos han concluido que es urgente actuar contra el cambio climático, porque si no se toman medidas el calentamiento de la atmósfera será cada vez más rápido... ¿desde cuándo estamos escuchando lo mismo?

De las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera, un 8 % corresponde a Gran Bretaña, por lo cual los científicos instaron a Londres a tomar medidas más enérgicas para hacer frente al calentamiento global.

Y si bien las investigaciones se realizaron en Gran Bretaña, hay que tomar en cuenta que las emisiones de este gas se comportan de la misma forma en todos los suelos del mundo, por lo cual este fenómeno debe alertar a los gobiernos para que tomen medidas drásticas a fin de atajar las emisiones de gases, según el compromiso adoptado en el protocolo de Kioto, el cual no ha sido firmado, entre otros, por el mayor contaminante del planeta: Estados Unidos.

La combustión de combustibles fósiles para la generación de energía provoca alrededor del 70 o 75% de las emisiones de dióxido de carbono. El resto, el 20 o 25% de las emisiones, son provocadas por las emisiones de los tubos de escape de los vehículos.

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