






Experimentó demostró que poseen autoconciencia
Los
elefantes también
se miran al espejo
De
acuerdo a un grupo de científicos estadounidenses, los paquidermos son
capaces de reconocer su propia imagen ante un espejo, como ya se había
descubierto que pueden hacer simios y delfines, además de los hombres.
La investigación asegura que el hecho de reconocer la propia imagen ante
un espejo está considerado como un signo de tener conciencia propia.
La conciencia es la noción que tenemos de las sensaciones, pensamientos y sentimientos que se experimentan en un momento determinado. Es la comprensión del ambiente que nos rodea y del mundo interno de los demás. Por su parte, la autoconciencia es un proceso recursivo de la conciencia, es decir, conciencia de la conciencia.
Científicamente se sabe que la autoconciencia es algo que casi no existe en la naturaleza. De hecho, hasta hace poco se conocía sólo en los cuatro primates más cercanos a nosotros, en los delfines nariz de botella y, claro, en los seres humanos.
Pero se acaban de sumar nuevos integrantes a este "selecto" grupo: ¡los elefantes!... quienes son capaces de reconocerse ante un espejo. Esto demostraría que los enormes paquidermos pueden llevar a cabo tareas sociales relativamente complejas.
Así
quedó de manifiesto en un experimento que llevaron a cabo Joshua Plotnick,
de la Universidad de Emory, y Diana Reiss, del Aquarium de Nueva York. La
investigación, que publicó la revista Proceedings of the National
Academy of Sciences, asegura que el hecho de reconocer la propia imagen ante
un espejo está considerado como un signo de tener conciencia propia.
Ambos científicos se establecieron en el zoológico del Bronx, en Nueva York, con un espejo de 2,44 por 2,44 metros, para regalárselo a las elefantas asiáticas Happy, Maxine y Patty, quienes nunca habían visto un objeto semejante. Además, les pintaron una mancha - en forma de X - en la ceja.
¿Qué sucedió?... las reacciones de las paquidermas sorprendieron a los científicos, pero no por insólitas, sino porque fueron calcadas a las que se habían descrito antes en chimpancés y delfines que, por otro lado, son las mismas que van mostrando los bebés a medida que progresan: escrutar el espejo por delante y por detrás, y luego empezar a "hacer el tonto" para comprobar si el otro hace lo mismo.
Maxine
y Patty llegaron hasta ahí. Happy resolvió, además, el problema
de la marca en la ceja: ¡hasta 47 veces se la tocó con la trompa
después de mirarse en el espejo!.
Lo primero que hizo Happy cuando le pintaron la marca en la ceja fue irse derecho al espejo. Luego se apartó y no hizo nada durante nueve minutos. Sólo después de esa "meditación" volvió al espejo, en docenas de ocasiones. Y cada vez se llevaba la trompa a la ceja marcada. Y eso que Plotnik y Reis le cambiaban la marca de una ceja a otra cada día.
Y eso no es todo porque las tres elefantas que se estudiaron abrían sus bocas frente al espejo e inspeccionaban su cavidad bucal. Incluso llevaron comida frente al espejo para observarse cómo comían.
Los animales no reaccionaron "socialmente" ante su imagen, al verse reflejados, como ocurre con otros animales que se asustan, y tampoco cometieron el error de confundir su propia imagen con la de otro elefante.
Según los científicos no es inusual que sólo uno de los tres elefantes pasara el test de la X en la ceja. Esto también ocurre con otras especies que poseen autoconciencia, donde un gran número de ejemplares no pasan la prueba.
Más inteligentes de lo que se pensaba
Plotnik y Reis, que firman el trabajo con el ecólogo y evolucionista Frans de Waal, de la Universidad de Columbia de Nueva York, han pedido a sus colegas que intenten reproducir sus resultados con otros elefantes, sean asiáticos o africanos, porque Happy sigue mirándose al espejo todos los días, pero ya se ha aburrido del tema de las crucecitas y no hay quien la haga colaborar con el experimento.
Para que entiendas la complejidad. Científicamente hablando, saber que la persona al otro lado del espejo es uno mismo, es una de las más altas funciones mentales de nuestro cerebro, y una de las más importantes. Los sicólogos la llaman MSR (por mirror self-recognition).
Locke,
el pensador inglés, se dio cuenta hace tres siglos de que, sin eso, no
hay manera de hacer a nadie responsable de sus actos: "sin espejos no hay
moral".
En este contexto, la MSR viene a ser el significado de la primera persona del singular. Sobre su repetición frecuente se va desarrollando nuestra identidad de individuos. Lo demás son muchedumbres, o manadas. La sociedad sería imposible sin la empatía, nuestra capacidad para ponernos en la piel del otro, y mal podríamos hacerlo sin ponernos antes en la nuestra.
Los
filósofos y los evolucionistas tienen un alto concepto de la autoconciencia,
fundamento de la identidad personal y de la responsabilidad moral: una de las
más altas jerarquías en los escalafones del cerebro.
Según los científicos, los animales que poseen autoconciencia, como estas elefantas, la expresaron en cuatro fases. La primera de ellas fue dar una respuesta social al ver su imagen en un espejo. A continuación, viene la inspección física del propio cuerpo, una acción que se suele materializar mirando detrás del espejo. Luego vienen los comportamientos por imitación y, por último, la realización de verse a sí mismos.
De acuerdo a los investigadores, en el caso de los elefantes muchos de estos comportamientos se ven favorecidos por el hecho de tener una trompa que les permite tocar o señalar casi cualquier parte de su cuerpo, como podrían hacer humanos o simios con las manos, pero que difícilmente pueden hacer los delfines.
Según los autores del estudio, los animales con autoconciencia, capaces de reconocerse ante un espejo, suelen progresar hacia otra serie de habilidades y observaciones e, incluso, son capaces de tocar una marca sobre su cuerpo que sólo pueden ver con la ayuda de un espejo.
¿Por qué se eligió a los elefantes para realizar estas pruebas?... Sucede que la complejidad social del elefante, su conocido comportamiento altruista y, por supuesto, su enorme cerebro, lo hicieron el candidato lógico para las pruebas frente al espejo.
El descubrimiento sugiere que aunque los primates serían los parientes más cercanos del hombre, los elefantes parecen haber desarrollado capacidades sociales e intelectuales más avanzada. Y es que ya era sabido que los elefantes son inteligentes, pero ahora se puede hablar de su inteligencia con más propiedad y de una forma más específica.
| Fuentes:
Diario de Yucatán
- BBC
Mundo - ABC - 20
Minutos - El País
- Clarín - La
Nación Argentina Fotos: Familia.cl 02/11/2006 |