






Investigaciones anteriores
Si la capacidad para que desaparezcan objetos pasa desde los inciertos dominios de la magia a los de la ciencia, nos espera un futuro realmente espectacular, por sus beneficios concretos e inmediatos. Claro que por el momento se tratará de una desaparición breve.
Imagínate... los rescatistas podrían ver a través de los escombros, y los doctores podrían observar un pulmón dañado, volviendo invisibles la piel del paciente y sus costillas. Y éstos son sólo dos ejemplos de un desarrollo que podría ser infinito.
Pero
las investigaciones respecto de este tema no son tan recientes. El doctor Chris
Phillips, a cargo de un equipo de investigación en el Imperial College
de Londres, ya había mostrado pruebas de un hallazgo que se produjo "en
menos de un abrir y cerrar de ojos".
Se trató del desvanecimiento de un objeto - que estaba hecho de materiales especiales, y que medía un milímetro cuadrado - y que ocurrió sólo por la diez milésima parte de la millonésima parte de un segundo.
Se explica más o menos así: las cosas que vemos, las vemos merced al modo en que sus átomos interactúan con un rayo de luz. Cuando el rayo, una onda electromagnética, golpea a un átomo sobre esta página, los electrones con los niveles más bajos de energía del átomo absorben la energía de la onda y elevan así sus propios niveles de energía.
Sólo una luz del color correcto, es decir, la que corresponde a la diferencia de energía entre dos niveles, será absorbida. En cambio, todos los demás colores pasarán de largo.
Tomando en cuenta lo anterior, resultó central en la investigación del doctor Phillips demostrar que es posible detener la absorción para que el rayo de luz continúe su camino.
Y para eso, Phillips y un equipo suizo de la Universidad de Neuchatel, crearon un átomo ideal, específicamente diseñado. Colocaron capas de átomos, una por vez, para crear plataformas de cristal apenas separadas por grados infinitesimales.
Estos sandwiches bidimensionales se comportan como átomos artificiales: entre ellos, los electrones chocan y modifican sus niveles de energía, conformados para que respondan bajo un modo predecible a los rayos de luz.
Es uno de los tantos efectos que predijo la mecánica cuántica: puede anticiparse que un electrón absorba un partícula de luz de láser y que salte a un nivel más alto de energía por efecto de un segundo láser, fusionando así dos niveles de energía en un tercero.
Phillips utilizó también rayos intensos de luz infrarroja que corren por un semiconductor de cristal, desarrollados originariamente en la ex Unión Soviética. El equipo dispuso de dos rayos de este tipo. El átomo artificial se volvió transparente por efecto de un rayo, mientras otro láser los iluminaba al mismo tiempo.
Cuando
uno de estos poderosos láseres iluminó a los átomos artificiales,
hemos aprendido a controlar el movimiento de los electrones para que no absorban
luz. Cuando el láser se enciende, los cristales se vuelven inmediatamente
invisibles, para volver a su estado de opacidad una vez que el láser se
apaga (Chris Phillips, Página 12).
Aunque se trata hasta el momento de aplicaciones sobre materiales ideales, la esperanza no está puesta en el trabajo de los objetos sino en el de los láseres. Los láseres podrán un día hacer desaparecer prácticamente cualquier cosa.
Este pequeño paso que dimos tiene el potencial de alcanzar todo tipo de nuevas orientaciones; no es absurdo imaginar un láser que funcione en niveles de frecuencias adaptadas como para que ilumine tu brazo y abra allí un agujero transparente.
Por su parte, los investigadores Andrea Alu y Nader Engheta han diseñado un sistema que impide que la luz sea reflejada por los objetos. Su teoría se basa en un escudo de ondas que podría dispersar o absorber la luz que recibe un objeto. Al no reflejarla, el material deja de ser visible al ojo humano.
Sin
embargo, sólo sería aplicable a cosas pequeñas, como dispositivos
para microscopios y de momento no serviría para humanos o vehículos.
El profesor Susumu Tachi, en cambio, presentó en junio de 2004 en San Francisco (EE. UU.) otra capa de invisibilidad humana. Su invento consiste en una prenda de camuflaje que capta con una cámara la imagen que se encuentra a la espalda del sujeto, y que la proyecta sobre sí mismo creando el efecto de invisibilidad.
Desaparecer, circular por el mundo sin ser vistos... Las bases de la tecnología invisible ya son un hecho científico y, al parecer, confirman los augurios de la ciencia ficción.
Si creías que desaparecer sin dejar rastro era una habilidad exclusiva de los superhéroes del cine y la televisión, la imaginación ya quedó corta y en un futuro no muy lejano, el sueño de la invisibilidad podría ser una realidad.
| Fuentes:
El Mundo - Por
esto - El
Comercio - Página
12 - 20 Minutos - Diario
Hoy - El
Semanal Digital - BBC
- Perfil Fotos: El diccionario.org - Familia.cl 25/10/2006 |