¡Lloverán estrellas!

No es la canción de Christian Castro. Es la lluvia de meteoros Perseidas, también conocida como Lágrimas de San Lorenzo, un evento celestial anual seguido por muchos observadores de las estrellas.

Este año su máximo será la noche del 12 al 13 de agosto, el próximo fin de semana largo.

 

 

¿Tienes un calendario a mano?... marca los días sábado 12 y domingo 13 de agosto, con "lluvia de estrellas" . No es que vayas a cantarle a alguien "Están lloviendo estrellas/Alrededor de mi/Y me preguntan/Que fue de ti", como en la canción de Christian Castro. La lluvia será real, pero estará compuesta por meteoros Perseidas.

Este episodio celestial, también conocido como Lágrimas de San Lorenzo y seguido por muchos observadores de las estrellas, se producirá en pocos días más y será visible a simple vista.

Las Perseidas son una lluvia de meteoros de actividad alta. Aparecen todos los años, comenzando a finales de julio y alargándose hasta agosto. Se extienden más o menos entre el 17 de julio y el 24 de agosto. Su máximo es el 12 de agosto.

Se trata de meteoros de velocidad alta; 59 km/s que radian de la constelación de Perseo o Perseus; de ahí su nombre. El mejor momento para observarlos es durante las horas antes del amanecer, cuando Perseo se encuentra en lo alto del cielo.

Entre las muchas noches que dura la lluvia, siempre hay alguna más favorable que el resto. Este año será la del 12 al 13 de agosto. Los observadores al aire libre pueden ver bolas de fuego de colores, tormentas ocasionales y, casi siempre, largas horas de meteoros centelleantes.

La fuente de las Perseidas es el cometa Swift-Tuttle que, al igual que otros, se desintegra lentamente a medida que orbita al Sol. Los meteoroides de las Perseidas son trocitos de restos rocosos, muy pequeños que fueron lanzados hace mucho tiempo por este cometa.

Con el paso de los siglos, sus restos se han extendido por la órbita para formar un río de partículas luminosas de millones de kilómetros de longitud. Y aunque el cometa no está cerca de la Tierra, su amplia cola corta la órbita terrestre, por lo que todos los años nos deslizamos a través de ella entre julio y agosto.

El período de este cometa (tiempo que tarda en dar una vuelta alrededor del Sol) es de 135 años, y su última aparición se produjo el 11 de diciembre de 1992. Ese año se observaron más de 300 meteoros por hora, más de 3 veces la cantidad habitual. Desde entonces, la actividad ha menguado casi hasta su nivel normal de unos 60 a 100 meteoros por hora.

Minúsculos pedazos de polvo cometario impactan contra la atmósfera terrestre a 212.500 km/h. A esa velocidad, incluso un pequeño pedacito de polvo provoca un intenso rayo de luz - un meteoro - cuando se desintegra. La lluvia es más intensa cuando la Tierra se encuentra en la parte de la cola con mayor concentración de polvo.

Para quienes quieran disfrutar del espectáculo se aconseja la observación a simple vista, sin telescopio ni anteojos de ningún tipo. Las Perseidas pueden aparecer en cualquier lugar y en todas partes. El paso de estos meteoros aparece como rayos leves y fulminantes. Los más luminosos pueden incluso dejar una estela de humo brillante.

Cualquier punto de observación (playa, terraza, campo, etc.) es bueno siempre que ofrezca un horizonte despejado hacia el sur y hacia el este y no tenga luces brillantes cerca. Es decir, si vives en el campo, podrás observar la lluvia perfectamente desde la propia casa.

Lágrimas de cometa

El fenómeno de la lluvia de estrellas se registró por primera vez en el año 36 d.C. y se produce cuando la Tierra pasa a través del reguero de partículas que los cometas dejan tras de sí al moverse alrededor del Sol.

Las Perseidas son también conocidas con el nombre de Lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Media y el Renacimiento las Perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado.

Las Perseidas fueron las protagonistas de un hecho excepcional hace pocos años en el campo de la astronomía meteórica. Al principio de los 90 observadores visuales comenzaron a registrar una actividad inusual de esta lluvia, tanto en cantidad como en el momento en que sucedía: unas horas antes del máximo previsto por las efemérides.

Es decir, se comenzaron a registrar dos máximos de actividad separados por unas 12 horas, uno de los cuales ofrecía estrellas fugaces en mayor número y más brillantes que el otro.

Fue entonces cuando astrónomos de la Organización Internacional para la Observación de Meteoros (IMO) se arriesgaron a predecir la vuelta del cometa que supuestamente originaba esta lluvia. El nombre de este cometa era Swift-Tuttle y en el momento de hacer estas predicciones no se encontraba visible.

Sin embargo, meses después de que esto sucediese, el Swift-Tuttle, con un período de 135 años, reapareció en nuestros cielos. Era la primera vez que a partir de observaciones amateurs de meteoros se predecía la vuelta de un cometa.

Se confirmaron así las hipótesis que existían entre los astrónomos y que planteaban que las estrellas fugaces son el polvo emitido por los cometas que se convierten en trazos luminosos cuando entran en la atmósfera terrestre.

Un dato importante: en la constelación de Aries, justo al lado de Perseo, Marte brilla como una deslumbrante estrella roja. Si el 12 y 13 de agosto sales de la casa antes del amanecer, y miras hacia el este, descubrirás lo difícil que es apartar los ojos de este planeta.

Y es que hay algo fascinante en él. Quizás sea su color rojo, o puede ser el hecho de que no centellee como una verdadera estrella, pues permanece estable, constante.

Por eso, más te gustará agosto. Imagínate esta escena: son las cuatro de la mañana. El cielo está oscuro. La brisa es agradable. Marte cae desde el este mientras los meteoros cruzan el cielo... ¿qué más se podría pedir?.

 

Fuentes: La Flecha - Ciencia Nasa - Solo Ciencia - El Mundo - Isaac Newton Group of telescopes
Fotos: Ciencia Nasa
03/08/2006