







Piden
que Campo del Cielo sea
Patrimonio de la Humanidad
Se trata de una zona ubicada en el sudoeste de la Provincia del Chaco (Argentina), con epicentro en el paraje Las Víboras.
En ese lugar, hace 4.000 años, un poderoso cuerpo ferroso llegó a la Tierra, se fragmentó y se estrelló bajo la forma de lluvia de meteoritos, destruyendo toda la vida. Arrasó con personas, animales y plantas. Hoy, las huellas de ese episodio están siendo saqueadas.
Seguramente habrás escuchado hablar de los meteoritos, pedazos de roca que, tras haber viajado durante millones de años, caen en nuestro planeta atraídos por su gravedad. A veces, a los meteoritos se les puede apreciar como estrellas fugaces. Y, cuando han sido analizados por los científicos, han ayudado a saber cómo se formó el Sistema Solar.
Algunas catástrofes del pasado pueden haber sido causadas por meteoritos, como la extinción de los dinosaurios del Cretaceo, hace 65 millones de años, probablemente provocada por la caída de un meteorito de unos 10 kilómetros de diámetro. Y lo más probable es que hayas escuchado acerca de posibles restos encontrados en la Antártida del meteorito que se supone habría arrasado con la mayoría de los seres vivos de nuestro planeta hace 250 millones de años, en lo que se conoce como la "Gran Extinción del Pérmico - Triásico".
¿Pero has oído algo acerca de los meteoritos del Chaco, en Argentina?...
Sucede
que hace 4.000 años, un poderoso cuerpo ferroso, ubicado entre Marte
y Júpiter, llegó a la Tierra, se fragmentó y se estrelló
bajo la forma de lluvia de meteoritos, destruyendo toda la vida - arrasó
con personas, animales y plantas - en una zona que hoy ocupa el Chaco y parte
de Santiago del Estero, en Argentina. Los
cráteres resultantes hoy están tapizados por una vegetación
que deja entrever las "huellas" de esta catástrofe.
Hace más o menos 4 meses, se inauguró en ese lugar - único en el mundo - el Parque Municipal Piguen N Onaxa, que en dialecto mocoví (de las tribus chaqueñas) significa Campo del Cielo. Allí se puede conocer esta misteriosa historia, que podría revelar secretos sobre el origen del Sistema Solar.
De hecho, desde hace 40 años se organizan campañas para descubrir los secretos que contiene este extraño suelo. La última fue en julio y dio muy buenos resultados ya que se pudo encontrar y luego desenterrar el meteorito La Sorpresa.
Sucede, además, que Marte está cubierto por sedimentos muy parecidos a los de Campos del Cielo, y si bien no se puede estudiar la superficie marciana, sí se pueden estudiar los cráteres del Chaco, como si fueran de Marte. Claro, si se terminan los continuos saqueos que se suceden en el parque por parte de personas que buscan el beneficio propio por medio de estos fragmentos.
Tomando en cuenta lo anterior, la NASA anunció que apoyará, con un informe científico, un pedido ante la UNESCO para que el parque sea declarado Patrimonio de la Humanidad. Y es que ¡imagínate!, los restos de meteoritos se cotizan a 3 dólares el gramo en Internet, y los vecinos de la zona son testigos de que existe gente que ha ganado mucho dinero a costa de estos restos milenarios.
En este Campo del Cielo se necesita una buena legislación, toma de conciencia e investigación sobre la red de saqueadores.
Piguen Nonraltá
La región natural del Chaco - a veces también llamada el Gran Chaco - es una extensa llanura de alrededor de un millón de kilómetros cuadrados, que se extiende desde las sierras subandinas de Bolivia y el noroeste argentino, en el oeste, hasta pasar los ríos Paraguay y Paraná en el este; y desde las selvas tropicales de Santa Cruz de la Sierra en el norte, hasta los límites de la provincia de Córdoba en el sur.
Está cubierta por bosques secos y sabanas subtropicales de pastizales, la cruza por el medio el trópico de Capricornio y pertenece principalmente a la Argentina y el Paraguay, con una parte más pequeña en Bolivia y sólo una porción menor en el Brasil.
Geológicamente es una gran cuenca de sedimentación entre la cordillera y el macizo de Brasilia, cuyos suelos, libres de piedras y más arenosos cerca de las sierras, se hacen más limosos a medida que se avanza hacia el este. Muy pocos ríos cruzan el Chaco, entre ellos el Pilcomayo, el Bermejo y el Salado. Provienen de las sierras y reciben poca agua hasta acercarse al Paraguay y el Paraná, donde llueve más y se forman esteros.
Específicamente, la zona de dispersión meteorítica de Campo del Cielo, Piguen Nonraltá, u "Otumpa" en lenguaje aborigen, se encuentra ubicada en el sudoeste de la Provincia del Chaco (Argentina), con epicentro en el paraje Las Víboras, 15 kilómetros al sur de la localidad de Gancedo, compartiendo áreas de impacto con la provincia de Santiago del Estero.
El impacto del cuerpo celeste en esa zona dio lugar a un conjunto de cráteres, de los cuales hay 26 documentados. En el más importante, llamado Rubín de Celis, de unos 5,5 metros de profundidad, se encontraron fragmentos meteóricos. Los meteoritos llamados El Chaco, de unas 37 toneladas, y Mesón de Fierro, de unas 20, formaron parte de la misma dispersión.
Estudios realizados entre 1962 y 1968 por el geólogo norteamericano William A Cassidy, especialista en meteoritos y cráteres de impacto, llevaron a suponer que la profundidad original del mencionado cráter fue de cerca de 14 metros. En distintos lugares de la depresión se hallaron restos de carbón vegetal, cuyo origen probablemente haya sido el incendio del monte producido por la caída del bólido. Esos restos fueron fechados mediante el análisis de la descomposición radiactiva del carbono 14.
Para
los pueblos originarios que vivían por el sur de lo que hoy es Chaco
y parte de Santiago del Estero, aquel episodio ocurrido hace cuatro mil años,
no fue sólo una lluvia de luces inofensiva. Todo lo contrario, porque
significó la muerte y la destrucción.
En una investigación de Sixto Giménez Benítez, hoy director del Museo de Astronomía y Geofísica de la Plata, y de Alejandro López y Luis Mammana, también investigadores de La Plata, se revela que los aborígenes que vivían allí, a la llegada de los españoles, sabían lo que había pasado hace miles de años, y así se lo transmitían y hacían saber de padres a hijos.
Y eso no es todo, ya que con los datos de la investigación es posible citar el año de la primera expedición "pro meteorito": 1576. Ese año el gobernador de las Provincias de Tucumán, Gonzalo Abreu y Figueroa, ordenó una expedición para ver si las noticias que le daban los indios sobre la existencia de un gran cuerpo metálico eran ciertas... y lo eran.
Este realizó la expedición acompañado de ocho soldados, junto a los cuales, en su camino al minero de hierro, tuvo que luchar contra indios chiriguanos, que según sus relatos consumían carne humana. Luego de un largo recorrido hallaron un gran peñol de hierro (saliente) del cual tomaron algunos fragmentos.
Pero ahí no terminaron las expediciones. De hecho, aquí puedes ver la cronología de éstas, que continúan hasta nuestros días.
Los relatos míticos, dicen que la "llegada" de estas moles de acero era atribuida a varias razones. Para lo matacos (tribu del centro del Chaco; pescadores y recolectores), el gran incendio que se produjo por la caída se asociaba con la destrucción total del planeta, y para los tobas (también de la zona del Chaco) hubo un gran fuego durante tres días por la caída del Sol.
Siempre esta historia ha estado cargada de simbolismos. De hecho, existen hoy en día poblados con nombres que se refieren a esa "lluvia de muerte", como aquel que se denomina Aerolito o aquel que lleva por nombre Pozo del Toba o Pozo del Cielo.
Hoy, mediante el uso de la teledetección satelital y aérea se han detectado más de una decena de posibles cráteres de impacto que esperan su estudio. La adquisición reciente de un gradiómetro portátil facilitará notablemente el relevamiento de los posibles impactos.
¿Quieres saber más de Campo del Cielo? Haz click aquí
|
Fuentes: Clarin
- Portal
2005 - Derf
- Ciencia
Hoy - Sitio
oficial Campo del Cielo |