






ENose: para olerte mejor...
Está comprobado: los astronautas necesitan un sentido del olfato extremadamente sensible, para detectar cualquier fuga de sustancias tóxicas al interior de la Estación Espacial.
Por lo
mismo, la NASA está desarrollano una Nariz Electrónica, o ENose,
un aparato que puede aprender a reconocer prácticamente cualquier compuesto
o combinación de compuestos.
Identificar los olores a través de la nariz es la forma que posee el cerebro para reconocer el entorno y protegerte. De hecho, la nariz es tan potente que puede llegar a oler hasta ¡10.000 aromas diferentes!. Y es que en ella existen al menos 20 tipos distintos de receptores, y cada uno tiene la capacidad de sentir una determinada clase de moléculas de olor.
En la nariz existen ¡10 millones! de pelitos microscópicos, llamados cilios, que salen de las células, y se encuentran recubiertos por estos receptores especiales, sensibles a las moléculas del olor que viajan por el aire.
Como ves, la nariz es un órgano importantísimo y muy potente. Sin embargo, a los astronautas no les alcanza con esa potencia. Sucede que en la Estación Espacial Internacional (EEI) ellos viven rodeados de amoníaco, el cual fluye a lo largo de cañerías, de un modo seguro, disipando el calor generado dentro de la Estación por las personas y equipos electrónicos pricipalmente.
Hasta
ahora va todo bien, ya que se trata de una sustancia que ayuda a hacer la Estación
habitable. Pero mucho ojo, que el amoníaco ¡también es venenoso!,
y si se produce una fuga, los astronautas deben enterarse rápido.
El amoníaco es uno más de los aproximadamente 40 o 50 compuestos tóxicos necesarios para el funcionamiento del Transbordador y la Estación, que no deben acumularse en un entorno cerrado.
Lo malo es que el amoníaco ya es peligroso para la salud cuando su concentración apenas alcanza unas pocas partes por millón (ppm), y los seres humanos no somos capaces de percibirlo hasta que llega a unas 50 ppm.
Y a esto se le suma el fuego. Antes de que un fuego eléctrico se inicie, el calor desprendido libera un conjunto característico de moléculas, que los humanos tampoco podemos percibir sino hasta que su concentración es muy elevada.
En conclusión: los astronautas necesitan un mejor sentido del olfato... ¿pero cómo se puede lograr aquello?.
Lo reconoce ¡todo!
Menos mal que este dilema está siendo resuelto por la NASA: sus científicos se encuentran desarrollando una Nariz Electrónica o ENose.
Se trata de un aparato que puede "aprender" a reconocer prácticamente cualquier compuesto o combinación de compuestos. Tanto, que podría incluso ser entrenada ¡para distinguir entre la Coca - Cola y la Pepsi!. Al igual que una nariz humana, la ENose es muy versátil, no obstante tiene un plus: es mucho más sensible.
Así, esta nariz puede detectar un cambio electrónico de una parte por millón y, por supuesto, puede reconocer compuestos como el amoníaco.
La ENose funciona así: el aparato contiene 16 películas de diferentes polímeros especialmente diseñados para conducir la electricidad. Cada sustancia que flota en el ambiente es absorbida por estas películas, las cuales se expanden ligeramente, lo que a su vez afecta al modo en que conducen la electricidad.
Cada una de las películas reacciona de un modo distinto ante una determinada sustancia. El cambio que se provoca en cada una de ellas por separado no basta para identificar una sustancia en concreto, pero sí la combinación de los cambios causados en las 16, ya que así forman un patrón diferente y reconocible en el que se puede basar para identificar el compuesto.