







Pensar mucho nos hace
tomar malas decisiones
De acuerdo a
un estudio realizado por un grupo de psicólogos holandeses, para decidir
es mejor no pensar. Según ellos, nuestras mentes "inconscientes"
manejan mejor las decisiones difíciles.
¿Cuánto tiempo gastaste "dándole vueltas" a la última decisión importante que tomaste, sopesando pros y contras, visualizando sus consecuencias? Según un equipo de psicólogos holandeses, de la Universidad de Amsterdam, no valió la pena el tiempo empleado. Un estudio de este equipo arrojó que pensar sobre algo varias veces produciría probablemente evaluaciones algo diferentes, remarcando las inconsistencias e incongruencias.
¿Esto quiere decir que hay que dejar de pensar? No exactamente, más bien habría que manejar las decisiones difíciles con el inconsciente y aplicar mejor los métodos de decisión.
Siempre nos han dicho que sentirse obligado a tomar una decisión puede ser un problema; un problema que se viene a sumar al que se tenía. De hecho, lo que hizo el estudio de la Universidad de Amsterdam fue confirmar algo que en la práctica se viene observando desde hace años: para una decisión acertada, lo mejor es darse un tiempo, no apurarse, y luego ver qué pasa.
Siempre las vías recomendadas para la toma de decisiones han sido dos: la espontánea y la racional. La primera puede darse de repente, mientras uno está viendo la tele o una obra de teatro; por causa de un sueño o un recuerdo o, por lo general, cuando llega a los oídos la resolución de un problema parecido.
La racional implica analizar causas, hacer un diagnóstico, diseñar opciones, sopesar costos y beneficios y, luego, decidir... y hay mucha gente que se traba en eso.
Inconsciente
sin límites
Si bien la mayoría de la gente compra un juego nuevo de toallas sin pensarlo, es poco probable que compren un auto nuevo o una casa sin pensarlo seriamente. No obstante, el psicólogo de la Universidad de Amsterdam, Ap Dijksterhuis, argumentó que tal vez estemos equivocando la atención que damos a estos asuntos.
Por lo mismo, durante el experimento pidió a voluntarios elegir su auto favorito de una lista de cuatro autos, sobre la base de cuatro atributos, incluidos consumo de combustible y espacio para los pasajeros. Les dio cuatro minutos para pensar sobre su decisión, y la mayoría eligió el auto con más puntos positivos.
Después, se los hizo más difícil, y les pidió elegir su auto sobre la base de 12 atributos en vez de cuatro. Los voluntarios sólo pudieron elegir el mejor auto una de cada cuatro veces, lo que equivale a elegir al azar.
Luego, los investigadores distrajeron a los participantes después de mostrarles los autos (los pusieron a resolver problemas, como por ejemplo acertijos, crucigramas, rompecabezas), y más de la mitad pudo elegir el mejor auto.
¿Conclusión?... los pensadores "conscientes" fueron capaces de elegir lo mejor entre productos sencillos, mientras que los pensadores "no conscientes" pudieron elegir lo mejor entre productos complejos.
Eso sí: la expectación cuenta, ya que la mente inconsciente parece necesitar alguna instrucción. Sólo cuando se le decía a las personas que después de los rompecabezas necesitarían tomar una decisión, eran capaces de dar con la correcta. Si antes de que hicieran los rompecabezas se les decía que nada de lo que se les había mostrado tenía importancia, fallaban a la hora de tomar decisiones satisfactorias.
De acuerdo a los investigadores, el problema de pensar las cosas de modo consciente es que uno sólo se puede concentrar en unas pocas cosas a la vez, y frente a una decisión compleja esto puede llevar a dar importancia indebida a ciertos factores.
Además, dijeron que el pensamiento inconsciente no parece tener límite de capacidad, ya que se ha demostrado que durante el pensamiento inconsciente se puede integrar una gran cantidad de información para hacer un juicio de evaluación total.
El doctor Dijksterhuis se puso como ejemplo, y dijo que cuando él debe tomar una decisión trascendental reúne todos los hechos importantes y centra toda su atención en el tema. "Y luego dejo el tema a un costado para confiar en mi instinto".
Así las cosas, la próxima
vez que necesites tomar una decisión compleja, quizás sea bueno
dejar de pensar racionalmente y sólo "consultarlo con la almohada".
| Fuentes:
Milenio - Clarín
- Infobae
- Astroseti - El
Once Digital Fotos: Familia.cl 21/02/2006 |