El reloj biólogico y los viajes espaciales

- Tomando en cuenta cómo funciona nuesto reloj biológico, los científicos están un poco preocupados, ya que ésta sería una de las principales dificultades para el desarrollo de la exploración espacial.

- Y es que mientras el cuerpo de un hombre está acostumbrado a un ciclo diario de 24 horas, el día en Marte, por ejemplo, posee 39 minutos extras, un factor al cual los astronautas no podrían acostumbrarse fácilmente, sufriendo también problemas de adaptación.

- La cosa es más o menos así: el reloj interno tiene un período de 24 horas y 11 minutos, el cual se va regulando con los amaneceres y atardeceres.

- Pero los bajos niveles de luz durante un viaje espacial podrían alterar seriamente ese ritmo, y el éxito del vuelo espacial humano depende de que los astronautas permanezcan alertas mientras operan equipos muy complejos.

- Un factor importantísimo es tener un período de sueño adecuado, tomando en cuenta que la tripulación en el espacio duerme un promedio de dos horas menos al día de lo normal.

Los relojes biológicos poseen también medios para medir el tiempo (cronometría), su medición la realizan con relación a ciertas claves ambientales (esto les permite reconocer la hora local), utilizan la información temporal para controlar aspectos bioquímicos, fisiológicos y conductuales, y mecanismos neuronales para la transmisión de la ritmicidad.

Hoy, gracias a la cronobiología, se sabe que una de las principales variantes (o vías de comunicación) de estos relojes biológicos es la luz solar, lo que explica porqué las personas se despiertan y se duermen en determinadas horas, por qué existen individuos noctámbulos y otros mañaneros, o por qué nos da hambre a diferentes horas.

En relación a lo anterior, no somos tan libres de comer lo que queramos, ya que cuando una persona se levanta, por ejemplo, con ganas de tomar jugo de naranja, o comer una manzana, es porque hay algo en el cerebro que nos marca esa necesidad y que tiene que ver con el reloj biológico.

Otro ejemplo: está comprobado que para reducir los efectos tóxicos de la aspirina y reducir las úlceras es conveniente consumirlas durante la tarde o la noche y no antes.

Así las cosas, queda más que demostrado que los seres humanos somos seres "temporales" , por lo que cualquier alteración en nuestro ritmo de vida habitual, como por ejemplo, estudiar y trabajar hasta altas horas de la noche, o viajar a países distantes, puede generar trastornos en el comportamiento.

Así, por ejemplo, se ha podido establecer que el funcionamiento del reloj biológico puede resultar determinante para explicar el porqué del bajo rendimiento que muestran muchos deportistas de primer nivel cuando tienen que viajar al otro extremo del planeta para participar en alguna competencia. Tambien ha variado el efecto de los medicamentos dados a un enfermo, según si se le administran a una hora u otra.

Y un dato no menor: se ha calculado que el ser humano requiere en promedio un día por hora de desincronización para volver a regular su ritmo biológico.

Fuentes: La Tercera - AXXON - Diario Hoy - INVDES - BBC Mundo - Yahoo Geocities
Fotos: Familia.cl
08/01/2007

Volver