¿Cultivaremos nuestros alimentos en el espacio?

China lanzó recientemente al espacio un satélite con semillas de 2.000 plantas distintas, para conocer los cambios que la falta de gravedad y la exposición al cosmos pueden ejercer en éstas. Se trata de exponerlas a radiaciones cósmicas y conseguir así cosechas más fuertes y de mayor calidad.

 

No es un secreto para nadie que la agricultura es una actividad de gran importancia estratégica, como base fundamental para la autosuficiencia y la autonomía de las naciones. Y más aún cuando se trata de un país que debe alimentar diariamente a más de mil millones de habitantes.

Ahora que el mundo está mirando más allá de la órbita terrestre (ya se piensa en tours, y caminatas espaciales y hoteles cósmicos) - hay gobiernos que están buscando algo más lejos por nuevas formas de subsistencia.... China ya comenzó.

Sucede que la ahora llamada "agricultura espacial" está siendo investigada actualmente sobre todo por científicos japoneses, quienes plantean un sistema basado en el reciclaje. Dada la inexistencia en el espacio de nutrientes necesarios para cultivar, incluso los desechos humanos podrían ser usados como fertilizantes agrícolas.

Además, la idea es que se pueda llegar a desarrollar una agricultura capaz de suministrar alimentos a astronautas o futuras colonias humanas en planetas como Marte.

Y China ya está pensando en cómo lograr este objetivo. Este país envió recientemente al espacio un satélite con 215 kilos de semillas y hongos diferentes. Se trata de semillas de dos mil plantas distintas, divididas en nueve categorías y 180 grupos.

¿El propósito?... conocer los cambios que la falta de gravedad y la exposición al cosmos pueden ejercer en estas plantas. Se trata de exponerlas a radiaciones cósmicas y conseguir así cosechas de "súper frutas y verduras", más fuertes y de mayor calidad. De hecho, las 2.000 semillas están recibiendo nueve tipos diferentes de radiaciones cósmicas y micro-gravedad.

La idea es que cuando las semillas sean transportadas de nuevo a la Tierra, éstas sean plantadas y cultivadas para analizar los cambios que las flores, los frutos y otras partes de la planta sufren en el espacio.

La pequeña nave que lleva en su interior estas semillas es la Shijian VIII, la cual despegó del Centro de Lanzamiento de Satélites de Jiuquan, en la provincia norteña de Gansu, a bordo del cohete Long March-2C. Su entrada en órbita fue todo un éxito.

Desde ese momento, y con intervalos de dos horas, ha enviado imágenes digitales de alta definición.

De acuerdo con los planes, el Shijian VIII estará 15 días en el espacio, según responsables de la Comisión de Ciencia, Tecnología e Industria de Defensa Nacional, uno de los impulsores del proyecto, junto al Ministerio de Agricultura. El satélite continuará el envió de fotografías a lo largo de estos 15 días.

La Comisión preside todo lo relacionado con el proyecto Shijian VIII, mientras que el Ministerio de Agricultura está a cargo de la crianza de las semillas, y la Compañía Grupo de Ciencia Aeroespacial de China es responsable del diseño y construcción del satétile, así como de los estudios y el ambiente espacial para la crianza.

En cuanto a las semillas, se trata de granos, cultivos industriales y plantas de forraje; cereales, hortalizas para el consumo humano, y muestras de seres vivos no vegetales ni animales, como hongos y biomateriales moleculares.

China espera con este tipo de experimentos solucionar parte del problema de la agricultura del país que, con una población de más de 1.300 millones de personas, sólo tiene una proporción de tierra cultivable de menos del 14 por ciento de su superficie.

Desde 1987 ésta ha sido la mayor carga de semillas lanzada al espacio y el primer satélite que se envía dedicado específicamente a estos fines, un logro sólo alcanzado antes por Rusia y Estados Unidos.

No se trata de la primera vez que China manda semillas al espacio exterior, pero sí la primera dedicada exclusivamente al desarrollo de este proyecto. Las autoridades chinas han experimentado con semillas desarrolladas de esta forma durante años, y ya han conseguido cosechas de trigo y arroz más abundantes tras ser expuestas al espacio.

Pinos en Marte

Hace cinco años científicos mexicanos y estadounidenses comenzaron una especial investigación, centrada en una sola pregunta: ¿a qué se debe la increíble resistencia de los pinos que crecen en las laderas de la montaña más alta de México, el Pico de Orizaba?...

¿Cuál es la utilidad de hacer un estudio sobre un tema tan particular?... ver la posibilidad de plantar esos mismo pinos ¡en el planeta Marte!. Se trata del proyecto denominado "Terraformación del Planeta Rojo", en el que participan expertos de la NASA y de las universidades públicas Nacional Autónoma de México (UNAM) y Veracruzana, en Veracruz (Golfo de México).

El propósito del proyecto es entender cómo crear condiciones propicias para el desarrollo de la vida en otros planetas, específicamente en Marte. ¿Y porqué los elegidos han sido los pinos de Orizaba? Sucede que los árboles de esa especie que crecen en aquella montaña, han mostrado una sorprendente adaptación y resistencia, en condiciones tan adversas como el frío y la falta de oxígeno, llegando a crecer 5.647 metros de altura.

Se trata de estudiar en la Tierra los innumerables procesos de adaptación de la vida en zonas extremas, en este caso la flora en las faldas del Pico de Orizoba, donde se desarrolla esta especie de pino.

Los científicos descubrieron que las laderas de este volcán dormido son las únicas en el mundo donde pueden vivir plantas a esa altura. De hecho, en el Pico de Orizaba los científicos han registrado la línea de árboles más alta en todo el mundo; entre 4.100 y 4.200 metros sobre el nivel del mar.

Con esto, los investigadores se han comenzado a cuestionar las causas que hacen posible la vida vegetal a esa altura y temperatura extrema, tomando en cuenta también que sólo así se podrán llevar estos pinos a Marte, planeta muchísimo más frío que la Tierra. La idea es determinar las condiciones que hacen posible su crecimiento a esa altura y cómo es que sobreviven en condiciones extremas.

Pero además de esto, también se están estudiando las bacterias adheridas a los pinos, ya que se cree que ellas permiten su crecimiento. Sucede que las bacterias adheridas en los pinos producen fertilizantes que, al parecer, generan la fotosíntesis y sus propios alimentos, lo que permite el crecimiento de estos árboles en una zona tan inhóspita.

El Pico de Orizaba forma parte del sistema orográfico llamado Sierra Madre Oriental, que recorre México de norte a sur desde el Río Bravo hasta el centro del Estado de Veracruz, siguiendo una dirección paralela al Golfo de México, con una longitud de 1.300 km. y una anchura de 150 km.

También forma parte del Eje Volcánico o Sistema Tarasco-Nahua, de 800 km. de longitud y 130 km. de anchura promedio. Se encuentra en el límite de los estados de Puebla y Veracruz. Sus coordenadas geográficas son 19º01’48’’ de latitud norte y 97º15’43’’ de longitud oeste.

Fuentes: La Tercera - Diario de Yucatán - La Razón - Madrid Press - Consumaseguridad -
La Crónica de Hoy - Vanguardia - Pueblo en Línea
Fotos: Familia.cl
20/09/2006