






Dormir
o no dormir
siesta...ése es el dilema
A veces una siesta puede dejarnos incluso más adormilados de lo que estábamos antes. Otras veces nos ayuda a recuperarnos. ¿Pero en qué radica una u otra condición? Eso es lo que están tratando de averiguar investigadores del sueño, patrocinados por la NASA, quienes también están aprendiendo nuevos y sorprendentes detalles sobre las siestas.
La administración de Bangkok, la capital de Tailandia, tiene la idea de que la siesta aumenta la capacidad de trabajo de los funcionarios, además de que contribuye a reducir los errores que se producen como consecuencia de la falta de concentración.
Por ello, a eso del mediodía, y por turnos, los funcionarios tienen permiso de sus superiores para dormir siesta, la que suele ser de unos 30 minutos, en un dormitorio especialmente habilitado. No están permitidos los teléfonos celulares, y una música relajante y velas aromáticas ayudan a los empleados a conciliar rápidamente el sueño.
En España, en ciudades tales como Barcelona, Madrid y Alicante, entre otras, en la mayoría de los hoteles de lujo se ha puesto de moda la siesta: ofrecen habitaciones especiales, para mitigar la modorra que atrapa a las personas entre las 13 y las 16 horas, por la mitad de la tarifa normal.
Se trata de salones especialmente acondicionado también con música "relax" y mullidos sillones donde los trabajadores se entregan a los brazos de Morfeo por alrededor de media hora y, de paso, recargan las pilas.
Sobre las "siestas" se han dicho varias cosas: que favorecen el aprendizaje y la memoria, que pueden resultar en algunos aspectos tan beneficiosas como una noche completa de sueño, que aumentan la productividad en el trabajo, y reducen el ausentismo laboral y los accidentes derivados de la escasez de horas que una persona dedica al día a descansar.
Es
más, se ha demostrado científicamente que una siesta de no más
de ochenta minutos mejora la salud en general y la circulación sanguínea,
y previene el agobio, la presión y el estrés. Sin embargo, dormir
más de 80 minutos podría trastocar el reloj
biológico natural y causar insomnio por la noche.
Pero también existen científicos que no están muy de acuerdo con que las personas duerman siesta. Y es que, según ellos, se necesita una noche completa de sueño para fijar o aprender ciertas habilidades adquiridas durante la vigilia.
¿Quién tiene la razón?... Eso es justamente lo que están tratando de averiguar investigadores del sueño, patrocinados por la NASA, quienes también están aprendiendo nuevos y sorprendentes detalles sobre las siestas.
Todo comenzó con un estudio que arrojó que, a pesar de las recomendaciones de la NASA de que los astronautas duerman 8 horas al día, ellos normalmente no lo hacen, siendo lo más común que duerman entre 0,5 y 2,5 horas menos de lo que lo hacen en la Tierra.
Muchas son las causas: vistas y sonidos desconocidos, el estrés de conducir un poderoso cohete, la falta de un ciclo normal día - noche, etc. Todo esto tiende a mantener despiertos a los viajeros espaciales.
Y pese a que los astronautas dicen que se sienten totalmente descansados tras sólo seis horas de sueño, la verdad es que el insomnio puede causar irritabilidad, olvidos y fatiga, condiciones bastante graves si es que se trata de estar dirigiendo complicadas naves que se lanzan a través del espacio a miles de kilómetros por hora.
Entonces, ¿cuál sería la solución?... ¡que los astronautas duerman siesta!. No obstante, ésta podría ser un arma de doble filo...
Siestas
v/s sueño reparador
Muchas veces sucede que cuando nos despertamos luego de una siesta, nos sentimos más adormilados y cansados que antes. Y es que si nuestro cuerpo ha entrado en sueño profundo, levantarnos luego de una sola hora de sueño puede ser muy desagradable.
Lo anterior tiene un nombre: inercia del sueño, y los investigadores aún no conocen sus causas, aunque les gustaría poder predecir cuándo va a ocurrir esto. Así, los médicos podrían prescribir siestas del tiempo y duración adecuadas para la gente somnolienta, en profesiones de alto riesgo.
Y para ayudar a los doctores, a los astronautas y a la gente en general, la NASA realizó una serie de experimentos, en cooperación con el Instituto Nacional de Investigación Biomédica Espacial. En ellos , 91 voluntarios pasaron 10 días viviendo en uno de los 18 diferentes programas de sueño, todos ellos en condiciones de laboratorio.
Estos programas de sueño combinaron varias cantidades de "sueño fijo", oscilando de 4 a 8 horas, con siestas diarias de 0 a 2, 5 horas. Para medir la efectividad de las siestas, los científicos dieron a los voluntarios una batería de pruebas para sondear la memoria, el estado de alerta, el tiempo de respuesta y otras habilidades cognitivas.
También midieron variables como la temperatura basal del cuerpo y los niveles de hormonas en sangre y saliva, los cuales fluctúan en un ciclo diario natural conocido como el reloj biológico de las personas.
En general, los científicos descubrieron que las siestas más largas eran mejores, cosa que no es sorpresa. Pero también se dieron cuenta que algunas funciones cognitivas se beneficiaban más de la siesta que otras: el rendimiento de la memoria de trabajo se benefició de las siestas, pero la vigilancia y alerta básica no se beneficiaron demasiado.