Para ser bello...hay que utilizar un software

Ya no hace falta pasar por un centro de estética o maquillarse como modelo para eliminar esos "pequeños" detalles que pueden hacer que tu currículum sea rechazado cuando postulas a un nuevo trabajo o nadie te clikee cuando pones tu foto en un sitio de "busco parejas" en Internet.

Un nuevo software permite retocar fotografías digitales al instante, mediante un sistema de algoritmos. Sin cambiarte drásticamente, te da un suave "toque" que te deja sin imperfecciones, tales como arrugas o pómulos pronunciados.

 

El "retoque" digital de fotografía ha estado disponible por años en el mercado (¿quién no conoce el Photoshop?), alterando "sutilmente" las imágenes de celebridades y modelos para hacerlas ver un poco más delgadas o atractivas.

Muchos de estos programas son bastante buenos y fáciles de usar, pero con una sola complicación: no pueden cambiar automáticamente el rostro de una persona y hacerlo más estético. Así, los meros mortales hemos tenido que resignarnos a ser... simplemente mortales, y a guardar la belleza que llevamos dentro.

Y fue en ellos en quienes pensó un grupo de científicos de la Universidad de Tel Aviv en Israel, quienes presentaron en la conferencia Siggraph de gráficas en Boston, un sistema que transforma fotografías de rostros en versiones más atractivas de ellos mismos.

Dicen que la cámara nunca miente... pero afortunadamante para los que somos menos perfectos, un software ayuda con algunas "mentiritas piadosas". Tommer Leyvand lo desarrolló y de él informa la revista New Scientist.

Se trata de un software que permitirá retocar el rostro de cualquier persona para volverlo estéticamente bello. Mediante un sistema de algoritmos, el programa puede corregir la imagen hasta dejarla sin imperfecciones tales como arrugas o pómulos pronunciados, la nariz ligeramente menos ancha o la frente un poquito más despejada.

Así las cosas, los nuevos avances en el software de retoque digital podría llevar a que las fotos poco atractivas queden relegadas al álbum del pasado. Se cree que los fotógrafos profesionales también se interesarán en el sistema.

Para comenzar a desarrollar el proyecto se le pidió a voluntarios calificar 200 fotos de hombres y mujeres en términos de su atractivo, al tiempo que el software analizaba las imágenes y calculaba distancias y proporciones entre los rasgos. Y al comparar esos factores, los investigadores pudieron alcanzar una “función de belleza” para medir el atractivo.

El nuevo software aplica ese algoritmo a las fotografías y suavemente ajusta las facciones para transformar el rostro en una versión más atractiva.

Se trabajó en dos etapas. La primera se llamó "mejoramiento cosmético", y hace cosas como remover las arrugas de la imagen. El siguiente paso fue el denominado "escultura de rostro” y fue desarrollado utilizando investigaciones universitarias sobre cómo la gente interpreta las caras y su atractivo sicológicamente.

Luego, se tomaron cientos y cientos de fotos, se cargaron en la base de datos que las analizó todas, para utilizarlas durante las modificaciones, y la computadora llegó a una versión agregada del rostro ideal, ya que el software funciona transformando muy suavemente el rostro del sujeto.

En palabras simples: este desarrollo del científico Tommer Leyvand compara los factores cargados en el sistema, luego realiza un algoritmo a la fotografía analizada y “suavemente” ajusta las facciones para transformarlo en una versión más atractiva.

En una encuesta de fotos antes y después, el 79% de los encuestados consideró que los rostros modificados eran más atractivos.

Ahora todos podremos tomar nuestras fotos y transformarlas, para vernos en una versión mejorada. Y aunque este es un proyecto que aún no ha salido a la venta, ya se está promocionando muy bien, y en la web de sus creadores puedes leer acerca de éste y sus avances y ver fotos del "antes" y del "despues" de personas común y corrientes.

La belleza a través de la historia

Intentar buscar una definición de "belleza" no es algo fácil, ya que el concepto sería algo que podríamos sacar en común de todas las cosas que consideramos bellas. Muchos autores piensan que la belleza es lo que resulta agradable a los sentidos y que, por consiguiente, causa placer... pero no todo lo que nos causa placer tiene por qué ser bello.

Otro problema que presenta el definir la belleza es que se puede enfocar como las cualidades que nos resultan agradables y que saltan a la vista de cualquier cosa contemplada, o como la emoción que ese algo despierta en nosotros. La primera apreciación es más objetiva, ya que las cualidades normalmente saltan a la vista, pero las emociones que nos pueden provocar son algo más íntimo y personal y, por lo tanto, más subjetivo.

La belleza ha sido objeto de culto desde que surgió el Homo Sapiens. Por aquel entonces ya empezaban a decorar sus cuevas, creaban pequeños implementos que simplemente les servían para decorar y no tenían otro fin útil.

Platón habla de la belleza en su diálogo Hipias Mayor. Para el sofista, Hipias, la belleza, es el nombre común a las cosas bellas. Y para él las cosas bellas eran bellas a causa de la idea de la belleza.

En la antigüedad clásica ya se encuentran datos más específicos acerca de la belleza, como estudios y reflexiones. Por aquel entonces la belleza constituía una cualidad que hacía que algo nos pareciera bello. A esta cualidad se le llamó "armonía". También aparecieron los primeros cánones de belleza que indicaban cuáles tenían que ser las proporciones idóneas para que un cuerpo se considerara bello. En general, la belleza se percibía desde un punto de vista objetivo.

Esta percepción de la belleza se siguió manteniendo en la Edad Media. Como consecuencia del auge del cristianismo de esa época, la belleza dependía de la intervención de Dios. De modo que, si se consideraba bello algo, era porque había sido una creación divina. Y no se marchitaba con el tiempo, como la belleza externa o física.

Con el paso del tiempo llegó otra nueva etapa en la historia en el trayecto de la belleza: el Renacimiento. Muchos autores están de acuerdo en que el concepto de belleza volvió a ser el de la antigüedad clásica, porque se empezaron a tomar valores de aquella época que se habían perdido en la Edad Media. Uno de estos valores fue la concepción más naturalista de la belleza, que sirvió de inspiración a los artistas de la época.

En la modernidad desaparece esta visión objetiva de la belleza y se empieza a subjetivizar. En el siglo XVIII ya se percibe la belleza de algo no por cómo es el objeto en sí, sino por lo que éste despierta en nosotros. Esta concepción la tenían muy clara los empiristas e ilustrados.

Fuentes: BBC - Mundo de Hoy - Infobae - La Flecha - Wikipedia
Fotos: Sitio web software
30/08/2006