






Quick Soup, la sopa que se calienta sola
Basta
con presionar un botón en el fondo del recipiente de cartón, que
desencadena una reacción química al entrar en contacto el agua y
al cloruro de calcio almacenados en dos pequeños depósitos independientes,
y sacudir luego el contenido para que se caliente ¡en 40 segundos!.
¿Sabes cuál es la comida típica de los británicos?... la comida rápida, nada más elaborado que eso. De hecho, los analistas del sector alimentario de la empresa AC Nielsen afirmaron, luego de un estudio, que comer de forma rápida y sobre la marcha es un hábito que aumentó en este país un 15 por ciento sólo en el pasado año.
En el estudio se deja claro que los británicos, que no han destacado nunca por su cocina, se dedican cada vez más a comer de cualquier forma y en cualquier sitio, incluso mientras van caminando. Es más, la mayoría de los lugares suele tener una ventanilla en donde puede ordenarse la comida desde el automóvil, para comerla en la casa o en algún otro lugar.
¡Y es que para ellos es muy cómodo! Una de la características más importantes de la comida rápida es que se consume sin cubiertos. Algunos ejemplos son la pizza, hamburguesas o el pollo frito; también sandwichs, tacos, papas fritas, aros de cebolla, etc.
Adicional
a esto, es importante mencionar que en la mayoría de los establecimientos
de comida rápida, las personas deben hacer una fila para pedir y pagar
su comida, que es entregada en el instante para que, posteriormente, puedan ir
a sentarse a disfrutar su comida.
Eso sí: fuertes campañas publicitarias acompañan la comida rápida. Y es que este tipo de comida suele ser altamente procesada, y su preparación es fuertemente criticada, pues generalmente es dañina para la salud, ya que contienen una cantidad muy elevada de calorías.
Un paso más en la rapidez y la comodidad lo dió la empresa Mini Quick, que acaba de lanzar en el mercado británico una sopa que, ni siquiera, debe ser calentada.
Ni teteras con agua caliente, ni hervidores eléctricos, ni siquiera microondas serán necesarios para tomarse la sopa calentita, algo que para los británicos es tan necesario como su taza de té.
El mecanismo es muy sencillo. En el fondo del recipiente de cartón donde viene la sopa hay dos pequeños depósitos independientes que contienen uno agua y el otro cloruro de calcio. Con esto, sólo basta apretar un botón que está en el fondo del recipiente, lo que desencadena una reacción química entre ambos.
Luego de eso se sacude el contenido para que la temperatura suba ¡en 40 segundos!... y la sopa ya está lista para tomar.
El recipiente es pequeño: un tarro de sólo 10 centímetros de alto que cabe en cualquier bolso, cartera y cajón de escritorio. Brian Chapman, director general de la empresa que ha lanzado ese nuevo producto (Mini-Quick) dijo que "es ideal para la gente que tiene prisas y no dispone de posibilidades para calentarse algo a la hora de comer" (Daily Express).
Por el momento se han lanzado "Quick Soup" (así se llama el producto) de tomate y de lentejas. Cada pote de sopa Mini-Quick contiene 75 centímetros cúbicos y cuesta unos 2,25 dólares.
Esta sopa utiliza una tecnología similar a la de la marca de café instantáneo "Rocket Fuel", lanzada con éxito hace dos años. Hasta ahora se usaba para comidas en los lugares de conflicto: actualmente, los soldados del Reino Unido en Irak consumen alimentos que "se calientan solos".
Algo más sobre la cómida rápida y los europeos
Justamente fueron expertos del Consejo de Investigación Médica en Gran Bretaña quienes descubrieron - con bases científicas - que la mayoría de la comida rápida tiene una densidad calórica muy alta, con la cual basta ingerir una porción mínima para subir los niveles de calorías en el cuerpo.
Los
médicos concluyeron que este tipo de alimentos altos en energía
engañan a la gente haciéndolas consumir más calorías
de las que requieren, ya que la composición nutricional de la "comida
chatarra" nos alienta a consumirla, incrementando el riesgo de la obesidad.
La comida de este tipo, alta en energía, tiene una vez y media más calorías que una cena tradicional británica y dos veces y media más que una comida tradicional en África, y nuestros cuerpos no están diseñados para tolerar alimentos de tan alta densidad calórica.
Por lo mismo, los investigadores concluyeron que una dieta abudante en comida rápida incrementa el riesgo de obesidad de una persona, aun cuando ésta crea que las porciones que ingiere son más reducidas que si comiera una merienda normal.
Pero eso no es todo, ya que también se señaló que todos tenemos una habilidad innata para reconocer alimentos con una densidad energética alta, pero el problema es que existe la tendencia a evaluar los alimentos que ingerimos por el tamaño de la porción, sin embargo, una comida rápida tiene más calorías que una comida saludable de igual tamaño.
A esto hay que sumarle que en muchos lugares la variedad que se ofrece es tan limitada que es casi imposible seleccionar una combinación de alimentos con un contenido calórico moderado. Uno tendría que comer una minúscula parte de la porción ofrecida para evitar ingerir más de la energía y grasas necesarias.
El estudio de AC Nielsen reveló que la cena es el momento más habitual para que los europeos recurran a la comida rápida o preparada para consumir. El 60% de los británicos y el 64% de los daneses prefieren este tipo de comida para la cena. El país que más la utiliza al mediodía es Francia, donde el 45% de los consumidores elige el mediodía para este tipo de comida.
En España también se identifica el fast food más con las cenas. Un 25% de los encuestados señala que ha recurrido frecuentemente a ella en las cenas, mientras sólo lo hizo el 9% para las comidas del mediodía, y apenas el 3% en el caso del desayuno.
| Fuentes:
La Tercera - EFE - El
Porvenir - El
Semanal Digital - El
Diario Montañes - Diario de Cuyo - Clarín - Rosario 3 - BBC - Infoaliment Fotos: Familia.cl 06/10/2006 |