"Una verdad incómoda"

Antes que sea demasiado tarde

Después de perder las elecciones del año 2000, el ex vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, decidió darle un nuevo rumbo a su vida y se embarcó en un tremendo proyecto: "salvar el planeta".

Convertido en un apóstol del "calentamiento global", dió charlas por todo el mundo y finalmente participó en el documental "Una verdad incómoda" para llegar a la mayor cantidad de gente posible y hacer conciencia sobre "la emergencia planetaria" en que estamos inmersos sin darnos cuenta.

 

Fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Bill Clinton. Más tarde - en el año 2000 - se presentó a las elecciones presidenciales... y perdió frente a George Bush (hijo) en una controvertida elección. Desde ese momento, su vida dio un giro radical y comenzó a dedicar su existencia a pronunciar más de un millar de conferencias por todo el mundo, para despertar la conciencia de la gente sobre el calentamineto global.

Su objetivo: exponer los mitos e ideas equivocadas acerca del calentamiento global y de su prevención, a través del "espectáculo itinerante" de un hombre divertido, abierto y dispuesto a todo para hacer llegar a la mayor cantidad de gente posible la verdad acerca de lo que él llama "la emergencia planetaria"... antes que sea demasiado tarde.

Y es que en lo que se refiere al medio ambiente, Al Gore es un verdadero creyente. Tomó las experiencias de aquellas conferencias - que también dejó plasmadas en un libro - y decidió cambiar la política por el cine, traspasando al documental "Una verdad incómoda" toda su cruzada ecológica, la cual se apoya en varios episodios de su vida privada, y la evidencia de las terribles consecuencias que el efecto invernadero puede tener en un futuro no muy lejano: inundaciones, sequías, temperaturas extremas... etc.

Título original: An Inconvenient Truth

Reparto: Al Gore.

Dirección: Davis Guggenheim.

País: Estados Unidos.

Año: 2006.

Duración: 100 minutos.

Género: Documental.

Producción: Laurie David, Lawrence Bender y Scott
Z. Burns.

Música: Michael Brook.

Montaje: Jay Cassidy y Dan Swietlik.

Al Gore, quien se presenta al comienzo del filme irónicamente como "yo fui el próximo presidente de EE.UU.", protagoniza un filme sobre un tema que, aunque parece aburrido, resulta impactante. Según los críticos, cuando la película termina, más de uno quiere vender su auto y comenzar una vida que no provoque la destrucción del mundo.

Y es que el "terror" se traspasa. Para Al Gore se trata de una cuestión moral, y él se siente con la misión de llamar al cambio; mostrarle a la gente que estamos frente a una emergencia planetaria y que debemos hacer las transformaciones necesarias ahora... porque de lo contrario no se podrá revertir el proceso de calentamiento.

De acuerdo a las investigaciones en las que se basó el ex vicepresidente, nos quedan alrededor de diez años antes de la catástrofe que vaticina el filme. En ese plazo, el mundo sufrirá desastres de dimensiones descomunales que podrían hacer cambiar el sistema climático de nuestro planeta.

Lo malo de todo esto es el nivel de conciencia del ciudadano mundial: de total negación, según Al Gore, por lo menos en Estados Unidos. "Europa enfrenta el problema algo mejor, pero mi país... consume una cuarta parte de la producción mundial de petróleo, pero sigue sin fiscalizar el consumo de gasolina; la misma cantidad de gases contaminantes, y, sin embargo, no ha ratificado el Protocolo de Kioto" (La Butaca).

No obstante, Al Gore es optimista y confía en que el individuo será capaz de movilizar a los gobiernos para que cambien sus políticas, ya que es un tema donde se juega el futuro, y tambien una cuestión ética y moral. Cada persona que adopte un estilo de vida ecológico está animando al gobierno a tomar decisiones en nombre del respeto al medio ambiente.

Por lo mismo, en un momento de la película, Al Gore advierte que no se debe pasar de la negación a la desesperación, y que pese que la crisis es muy grave, no se soluciona nada al cambiar de un estado de postración y negación de la realidad a otro de pesimismo que nos paralice. Hay que actuar, ser conscientes del problema y ponerse en marcha. Hay que marcarse objetivos, y el primero sería estabilizar la cantidad de contaminantes de la atmósfera, para luego empezar a reducir la cantidad de CO2 del planeta.

De las conferencias a las salas de cine

Las conferencias sobre el calentamiento global de Al Gore se basan en una presentación multimedia e independiente que revela, con una original mezcla de humor, dibujos animados y pruebas científicas convincentes, los efectos del calentamiento global en el planeta. También es “una llamada a las armas” que describe las oportunidades que tiene Estados Unidos de usar su ingenio y energía para atacar la crisis.

Hace un tiempo, dos personas quedaron cautivadas por aquel espectáculo: la conocida activista medioambiental Laurie David y el productor de cine Lawrence Bender. Hablaron entonces con Scott Z. Burns, guionista y director de una agencia creativa.

También se pusieron en contacto con Jeff Skoll de Participant Productions, la nueva productora dedicada a hacer películas sobre temas sociales y que en 2005 produjo las exitosas Buenas noches y buena suerte y Syriana. Los cuatro asistieron juntos a una de las presentaciones de Al Gore.

Cuando Jeff Skoll vio la presentación de Al Gore, se dio cuenta que lo que para él era un tema a largo plazo, 20 o 30 años, era algo mucho más apremiante. Y cuando vio que Al Gore se dirigía a unas cien personas, se dio cuenta inmediatamente de que había que llegar a más gente rápidamente.

Al igual que Al Gore, los productores vieron que el peligro del calentamiento global va mucho más allá de la política de partidos, y sabían que no sería una producción cualquiera.

Cuando los cuatro se reunieron con Al Gore para venderle la idea, estaban algo nerviosos. “Estoy acostumbrado a vender ideas, pero este hombre casi llegó a presidente... Fue increíble, enseguida entendió que él llegaba a miles de personas, pero que una película llegaría a millones” (Lawrence Bender, La Butaca).

“Al Gore presenta los hechos de un modo único y divertido que cautiva y asusta a la vez. Su objetivo es que el tema quede libre de la política partidista y hablar claramente de lo que está pasando. La única solución es que gente de cualquier clase se implique, porque da igual quiénes somos o dónde vivimos, nos afectará a todos” (Jeff Skoll, La Butaca).

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