Los productores reclutaron al director Davis Guggenheim, para darle al documental un ritmo rápido, íntimo y entretenido. “Laurie David entró en mi despacho como un huracán de categoría 5 y me dijo: ‘Tengo una película para ti, puede que sea la más importante que hagas nunca’. Pero seguí dudando hasta que vi una de las presentaciones de Al Gore” (Davis Guggenheim, La Butaca)... Y cuanto más supo de las investigaciones llevadas a cabo por Al Gore, más le intrigó la historia.

¿Y la parte humana del filme?... David Guggenheim no se demoró en encontrarla... y le sirvió de hilo conductor. Empezó a ver a Al Gore como un hombre que hizo una elección heroica en un momento traumático. Decidió olvidarse de todo y dedicar su vida a un tema que nadie quería tocar.

Con el tiempo, Al Gore habló de su vida con Davis Guggenheim, revelándole cómo su vida personal se había cruzado en numerosas ocasiones con su convencimiento de que había que salvar la Tierra. El director escogió tres momentos claves en la vida de Al Gore que reforzaron aún más su entrega a la defensa del medioambiente: el accidente de auto que casi le cuesta la vida a su hijo pequeño, la muerte de su hermana de un cáncer de pulmón (su familia cultivaba tabaco), y su histórica derrota en las elecciones del año 2000 contra George W. Bush.

El filme se estrenó en el Festival de Sundance, donde fue recibido con entusiasmo y una larga ovación con el público puesto en pie.

¿Una misión imposible?

Tanto la presentación de Al Gore como el documental contienen imágenes impresionantes: tomas realizadas desde el Kilimanjaro y desde el Himalaya demuestran que los mayores glaciares del planeta se derriten con mucha rapidez. Al Gore también muestra que en Estados Unidos el famoso Parque Nacional de los Glaciares tiene ya muy pocos glaciares.

Al Gore deja muy claro que estamos en medio de cambios enormes y que la Tierra cambia de minuto en minuto. Pero no se detiene ahí. Los diez años más calurosos de los que tenemos constancia están entre los últimos catorce. La temperatura de los mares sube rápidamente, creando cada vez más tormentas y huracanes tropicales, como el Katrina y muchos otros el año pasado.

La evolución de las lluvias hace que las inundaciones y las sequías sean más severas, causando epidemias. Asimismo, se pierden hábitats naturales debido al cambio de temperaturas, causando la extinción de algunos de los animales más majestuosos del mundo, como ocurre con los magníficos osos polares, que se ahogan por falta de hielo firme en el que cazar.

Entre todas estas pruebas, Al Gore se lamenta de que demasiados estadounidenses, políticos y no políticos, siguen sin creer en el calentamiento global, y ofrece una estadística reveladora: en un análisis reciente (revista Science, diciembre de 2004) de todos los estudios científicos publicados en revistas similares sobre el calentamiento global, 928 estaban de acuerdo en que existía y ninguno lo negaba.

Sin embargo, examinando los programas emitidos y artículos publicados por otros medios, el 53% sugería que el calentamiento global no estaba demostrado. Es decir, el mensaje que recibe la gente no concuerda con los hechos.

Al Gore cree que el mayor problema es que tenemos la idea equivocada de que si el planeta tiene conflictos, no podemos hacer nada al respecto. Pero nos recuerda que los estadounidenses siempre se han enfrentado a problemas enormes, desde la abolición de la esclavitud, pasando por llevar al hombre a la Luna, hasta cerrar el agujero en la capa de ozono. Cree que el calentamiento global es otra causa que tiene cabida en la tradición de enfrentarse a tareas aparentemente imposibles.

No está de acuerdo en que los negocios y el medioambiente deben estar en contraposición. Cree posible que haya una posibilidad renovadora en áreas como la conservación de la energía, la tecnología de captura de carbono, los transportes, las fuentes de energía alternativas y la ingeniería para obtener una eficiencia que detenga el maremoto de destrucción y permita que el planeta Tierra recobre la salud.

Pero esto sólo será posible si la gente se une, empieza a cambiar su modo de vida y presiona a los políticos para hacer algo más. Al Gore cree que ya está pasando y está convencido de que ha nacido un movimiento de masas sin que importe la clase social ni los partidos políticos.

 

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Fuentes: Cinemark - Todo un cine - La Butaca - El Mundo - El País -Swissinfo - Sitio oficial de la película
Fotos: Sitio oficial de la película
09/11/2006

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