C. S. Lewis: el escritor ateo que
se convirtió al cristianismo

Irónico, claro, sencillo y sutil. Demasiado conservador para algunos, un escritor extraordinariamente talentoso para otros. De ser ateo, sufrió un cambió radical y se convirtió al cristianismo. Fue profesor de filosofía y literatura, autor de célebres ensayos, cuentos y libros. Siempre vivió rodeado de amigos, libros y alumnos.

 

 

En su época fue calificado por algunos como "demasiado conservador" en cuanto a su posición filosófica-teológica. Para otros, fue un escritor con un talento extraordinario, capaz de explicar en términos muy sencillos los más profundos temas religiosos y éticos.

Pero se esté o no de acuerdo con sus pensamientos, lo cierto es que alcanzó la categoría de clásico, y pasó a formar parte - junto a Bertrand Russell (filósofo y matemático) y Carl Sagan (científico) - de aquella tradición de la lengua inglesa, cuyos autores y escritores no se escondían en lenguajes rebuscados y tenían el "buen hábito" de escribir claro y comprensible para el grueso público.

Fue un hombre lleno de amigos, libros y alumnos. Ejerció la profesión de educación, enseñando filosofía y literatura medieval y renacentista en Oxford. Fue gran amigo de J.R.R. Tolkien, y se convirtió al cristianismo - a la misma edad de San Agustín - luego de ser ateo durante muchos años, con mayor inclinación hacia la iglesia anglicana, transformándose en uno de sus más "famosos" apologistas.

Esto último marcó su vida, y así lo explica y justifica en un sinnúmero de libros escritos con un estilo vivo, con gran lógica y mucho argumento. Fue un profesor eminente, autor de célebres ensayos, cuentos y libros de texto.

Su bibliografía

Ficción

-The Pilgrim's Regress
-Más allá del Planeta Silencioso (1938)
-The Screwtape Letters (Cartas del diablo a su sobrino) (1942)
-Perelandra (1943)
-El Gran Divorcio (1945)
-Esa Fuerza Maligna (1946)
- Las Crónicas de Narnia:
El León, la Bruja y el Ropero (Narnia) (1951)
El Príncipe Caspián (Narnia) (1951)
La Travesía del Explorador del Amanecer (Narnia) (1952)
La Silla de Plata (Narnia) (1953)
El Caballo y su Niño (Narnia) (1954)
El Sobrino del Mago (Narnia) (1955)
La Última Batalla (Narnia) (1956)

- Mientras No Tengamos Rostro (1956)
- Prayer: Letters to Malcolm (1963)

Otras obras

- The Allegory of Love (1936)
- El Problema del Dolor (1940)
- La Abolición del Hombre (1943)
- Mero cristianismo (1952)
- English Literature In the Sixteenth Century Excluding Drama (1954)
- Reflections on the Psalms (1958)
- Studies in Words (1960)
- Los Cuatro Amores (1960)
- Una pena observada (1961)
- Sorprendido por la Alegría (Autobiografía)
- The Discarded Image
- The Weight of Glory, and Other Addresses
- They Asked for a Paper
- Miracles

Clive Staples Lewis, más conocido como C.S. Lewis, volvió a estar de moda en estos días, ya que es el creador y escritor de la famosa saga de relatos infantiles Las Crónicas de Narnia, una colección de siete novelas de fantasía, cuyo primer libro acaba de ser llevado a la pantalla grande.

Irónico, claro y sutil

C.S Lewis nació el 29 de noviembre de 1898 en Belfast, y ya en 1925 enseñaba filosofía y literatura. Sus obras más famosas son la "Trilogía de Ransom", formada por las novelas de ciencia-ficción Más allá del Planeta Silencioso, Perelandra y Esa Fuerza maligna; y Las Crónicas de Narnia.

En la mayoría de sus novelas de ficción incluyó numerosos elementos religiosos, y también escribió varias obras sobre el cristianismo. Siempre, dominando el arte de argumentar, con una dialéctica irónica y sutil.

C.S Lewis era ateo, y tenía su razón para ello. Desde la temprana muerte de su madre sentía el universo como un espacio terriblemente frío y vacío, donde la historia humana era gran parte una secuencia de crímenes, guerras, enfermedades y dolor. "Si me piden que crea que todo esto es obra de un espíritu omnipotente y misericordioso, me veré obligado a responder que todos los testimonios apuntan en dirección contraria".

"La solidez y facilidad de mis argumentos planteaban un problema: ¿Cómo es posible que un universo tan malo haya sido atribuido constantemente por los seres humanos a la actividad de un sabio y poderoso creador? Tal vez los hombres sean necios, pero es difícil que su estupidez llegue hasta el extremo de inferir directamente lo blanco de lo negro".

"Para un cobarde como yo, el universo del materialista tenía el enorme atractivo de que te ofrecía una responsabilidad limitada. Ningún desastre estrictamente infinito podía atraparte, pues la muerte terminaba con todo (...). El horror del universo cristiano era que no tenía una puerta con el cartel de 'Salida'".

En 1927 C.S. Lewis se incorporó al frente francés de la Primera Guerra Mundial. Un año más tarde cae enfermo y es enviado al hospital de Le Tréport, donde estuvo tres semanas.

En ese lugar leyó por primera vez un ensayo de Gilbert Keith Chesterton. Nunca había oído hablar de él, ni tampoco sabía qué pretendía. No obstante, lo conquistó inmediatamente, pese a que su pesimismo, ateísmo y miedo hacia el sentimentalismo lo deberían haber transformado en un autor totalmente lejos de sus gustos. Y es que Chesterton fue un católico militante, aunque no del todo ortodoxo, y abordó en sus escritos la defensa de su fe.

Cuando terminó la guerra entró a estudiar en Oxford filosofía y literatura inglesa. Fueron años de intensa formación intelectual y de innumerables lecturas. No obstante, sus libros y autores preferidos no compartían para nada su visión de la vida: estaban cargados de cristianismo. Eso le pasó con Chesterton, George MacDonald, Johnson, Spencer, Milton, Platón, Esquilo y Virgilio.

Al contrario, Shaw, Wells, Mill, Gibbon y Voltaire, autores con los que su afinidad debería haber sido total, no lograron converncerlo. Sólo le parecían entretenidos; pero poco profundos, simples y sin dramatismo para enfrentar la vida.

Terminó sus estudios con las máximas calificaciones y pasó a formar parte del equipo de profesores del Magdalen College, donde enseñó filosofía. Allí, nuevos amigos provocaron "la caída de sus viejos prejuicios", especialmente Tolkien, quien era filólogo y papista.

A estas alturas el ateísmo de Lewis estaba quedando atrás. Volvió a leer a Chesterton, específicamente el Everlasting Man, donde por primera vez vio toda la concepción cristiana de la historia, expuesta de una forma que para él ahora parecía tener sentido. Pero le ocurrió otra cosa: "A principios de 1926, el más convencido de todos los ateos que conocía se sentó en mi habitación al otro lado de la chimenea y comentó que las pruebas de la historicidad de los Evangelios eran sorprendentemente buenas. 'Es extraño', continuó, 'esas majaderías de Frazer sobre el Dios que muere. Extraño. Casi parece como si realmente hubiera sucedido alguna vez'. Para comprender el fuerte impacto que me supuso tendrías que conocer a aquel hombre (que nunca ha demostrado ningún interes por el cristianismo). Si él, el cínico de los cínicos, el más duro de los duros, no estaba a salvo, ¿a dónde podría volverme yo? ¿Es que no había escapatoria?".

Lewis sentía que el mundo y todas las cosas se habían unido en su contra y que su Dios filosófico empezaba a agitarse y a levantarse. Así, hacia la festividad de la Trinidad, en 1929, cedió y admitió que Dios era Dios y rezó de rodillas. Hasta ese momento, Lewis pensaba que el centro del universo era un lugar, no obstante, se encontró con que era una "Persona".

Años después de su conversión, en 1940, Lewis escribe por encargo The problem of pain (El problema del dolor), donde reconoce que es muy difícil imaginar un mundo en el que Dios corrigiera los continuos abusos cometidos por el libre albedrío de sus criaturas. Un mundo donde el bate de béisbol se convirtiera en papel al emplearlo como arma, o donde el aire se negara a obedecer cuando intentáramos emitir ondas sonoras portadoras de mentiras e insultos.

El dolor, la injusticia y el error - decía - son tres tipos de males con una curiosa diferencia: la injusticia y el error pueden ser ignorados por el que vive dentro de ellos, mientras que el dolor, en cambio, no puede ser ignorado, es un mal desenmascarado, inequívoco: toda persona sabe que algo anda mal cuando ella sufre. Y es que Dios, afirmaba Lewis, nos habla por medio de la conciencia, y nos grita por medio de nuestros dolores.

C.S. Lewis murió en Oxford el 22 de noviembre de 1963.

 

¿Quieres conocer la Fundación C.S. Lewis? Haz click aquí

Aquí puedes leer acerca de la película basada en Las Crónicas de Narnia

 

 

Fuentes: Wikipedia - Aciprensa - Interrogantes.net - El Poder de la Palabra
Citas C.S. Lewis: Interrogantes.net
Fotos: CSLEWIS.ORG
03/01/2006