





Llega
el Oliver Twist de Roman Polanski
Después de su premiadísimo "El Pianista", el cineasta Roman Polanski optó por un clásico de Charles Dickens: la dura historia de un huérfano en la Inglaterra de la revolución industrial.
Se trata de una coproducción anglo - italo - franco - checoslovaca, protagonizada por Barny Clark, un niño de 12 años que ha realizado pequeños papeles en algunas series televisivas, pero ningún protagónico.
Una mujer llega a un orfanato, donde da a luz a un niño al que llamará Oliver Twist. Luego del parto, ella muere. El niño, huérfano, pasará su infancia sometido al hambre, el frío y a continuos maltratos...Huye a Londres, donde, sin quererlo, se encontrará en compañía de ladrones...Sin embargo, después de varias aventuras, tendrá la suerte de caer en manos de gente honrada, que lo ayudará a descubrir sus orígenes...
¿Quién no se acuerda -con el corazón apretado- de ese niño tímido, que salía sorteado entre sus compañeros y debía pararse y pedir otra ración de sopa, en el comedor del lúgubre orfanato donde vivía? El personaje novelesco, creado por Charles Dickens entre 1837 y 1839, nos transporta a aquella época en que la sociedad inglesa pasaba por uno de sus períodos más brillantes y miserables a la vez, la Revolución Industrial.
La
historia de este pequeño niño huérfano fue capaz de conmover
a grandes y chicos. Después de dos generaciones en las cuales no se ha
tocado el tema, Roman Polanski, el cineasta polaco, naturalizado francés
- el mismo de "El Pianista" -, se refugió en el mundo del novelista
inglés y se dedicó a la producción de un filme basado en
esta historia.
Éste no tiene nada que ver con otras clásicas versiones de la novela dickensiana, como la de David Lean de 1948, o la comedia musical "Oliver!", de Carol Reed, 40 años posterior.
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Título
original: Oliver Twist Guión:
Ronald Harwood (basada en la novela de Charles Dickens). Elenco:
Ben Kingsley |
Se trata de una coproducción anglo - italo - franco - checoslovaca, protagonizada por Barny Clark, un niño de 12 años que ha realizado pequeños papeles en algunas series televisivas, pero ningún protagónico.
El autor del guión fue Ronald Harwood, quien se adjudicó un Oscar por el libreto de "El Pianista". Y lo más importante: aunque se cuentan algunos episodios secundarios, se respeta totalmente la esencia de la novela y su estructura narrativa: humor, sentimiento trágico de la vida, ironía, crítica social, descripción de gentes y lugares.
Se trata de la primera vez que Roman Polanski dirige un filme destinado primordialmente a los más pequeños. De hecho, él mismo ha reconocido que en esto tienen mucho que ver sus dos hijos - de 6 y 11 años -, fruto de su tercer matrimonio con la actriz Emmanuelle Seigner.
Según contó, mientras jugaba con ellos pensó que le gustaría hacer algo para niños. Y comenzó a repasar los libros que a él le gustaban cuando era pequeño...así dio con la obra de Dickens.
La película se rodó en Praga, ya que ese lugar permitió reconstruir a bajo costo el Londres del siglo XIX, y con actores exclusivamente ingleses, provenientes sobre todo del teatro, debido a que, además de ser disciplinados, son - según Polanski - los únicos capaces de reproducir exactamente el acento de la época.
El protagonista fue elegido entre centenares de aspirantes al papel. Polanski buscó en las escuelas de actuación de Londres para encontrar al correcto: con el acento del londinense de clase popular, típico del barrio East End de la capital inglesa... La búsqueda arrojó 30 posibles candidatos.
Luego de una prueba de pantalla en Praga, Barney Clark, fue elegido para el papel. Ben Kingsley actúa en el papel de Fagin, el viejo judío que lidera la pandilla de ladrones.
La historia de Oliver
La novela - y así también el filme de Polanski - cuenta las peripecias y desventuras de este muchacho llamado Oliver Twist, que nace en un hospicio, queda huérfano, y pasa su infancia sufriendo maltratos.
Oliver Twist, así como el
resto de los chicos del orfanato, se está muriendo de hambre. Por esto,
deciden "sortear" quién de ellos pedirá más comida.
Oliver es el elegido. En la cena de esa noche, después de su ración
normal, se dirige al director del orfanato y le pide más comida.
Tachado
de ser problemático por el Señor Bumble, el director, Oliver es
ofrecido como aprendiz a cualquiera que lo quiera contratar. Tras ser condenado
a limpiar chimeneas, Oliver se convierte en aprendiz del enterrador Sowerberry.
Pero se pelea con uno de los chicos del enterrador, y decide escapar e irse
a Londres.
Con su posterior huida a Londres su suerte no mejora para nada, ya que cae en una banda de ladrones y otras gentes de mala calaña. Hasta que se encuentra con personas honradas que lo ayudarán a encontrar noticias de sus orígenes, de sus padres e, incluso, a descubrir las "tretas" que su hermanastro trama en su contra.
Finalmente, arreglado los entuertos y ajusticiados los culpables, Oliver pasará a gozar de su herencia y a vivir en compañía de aquellos que le ayudaron a enderezar su destino.
Recientemente, una investigación publicada en Londres reveló que las desventuras del pequeño Oliver no surgieron de la imaginación de Charles Dickens. Para nada. El autor inglés se inspiró en un huérfano real. Se trataría de Robert Blincoe, un niño que fue abandonado en un orfelinato en 1792 y vendido como esclavo. Así aparece en el texto titulado The Real Oliver Twist, del historiador John Waller.
Robert Blincoe nació en una pequeña parroquia rural de Londres. A los cuatro años fue abandonado en un reformatorio para huérfanos y de allí fue enviado a trabajar a una fábrica de Nottingham, en Manchester, como aprendiz de deshollinador. Tenía seis años. Según relata él mismo en sus memorias, aceptó porque quería escapar del maltrato del reformatorio.