






El cine
se ve, se escucha
¡y ahora se huele!
Prepárese si va a ver un western. La última innovación en el cine son las fragancias que salen desde las mismísimas butacas, mientras los espectadores disfrutan de la película.
El nuevo
sistema fue lanzado por la empresa NTT Communications. Se trata de efectos
olfativos sincronizados cuyo generador, ubicado en el centro del cine, es controlado
a través de Internet.
El cine es, probablemente, el arte que más rápido ha evolucionado en su historia. Ninguna de las otras artes recorrió tanto camino en sus primeros cien años de vida: desde un rudimentario comienzo hasta mezclarse y fundirse con las tecnologías de última generación.
La historia del llamado "Séptimo Arte" comenzó el 28 de diciembre de 1895, cuando los hermanos Louis y Auguste Lumiere presentaron en el Gran Café de París la primera película de cine: Salida de obreros de una fábrica. Tuvo un éxito realmente fulminante, lo que permitió a estos hermanos montar una productora cinematográfica. Y tras esa primera cinta vinieron otras, como La llegada del Tren y Partida de Naipes.
Pero tuvieron que pasar varias décadas para que el cine se constituyera tal y como lo conocemos hoy. Sucede que estas primeras proyecciones no eran más que una extensión de la fotografía a la que se añade el movimiento, y su duración no era superior a los tres minutos. Su intención era meramente documental. Pero muy pronto surgió la figura de George Mélies, que poco a poco fue poniendo en práctica inegniosos trucos: decorados, efectos especiales, etc.
Y
siguieron los adelantos. En 1926 la productora Warner Brothers introdujo
el primer sistema sonoro eficaz, el Vitaphone, que consistía
en la grabación de las bandas sonoras musicales y los textos hablados
en grandes discos que se sincronizaban con la acción de la pantalla.
En 1927, la Warner lanzó El cantor de jazz, de Alan Crosland, la primera película sonora, protagonizada por el showman de origen ruso Al Jolson, que alcanzó un éxito inmediato e inesperado entre el público. Su slogan, sacado del texto de la película,"aún no has oído nada", señaló el final de la era muda.
Hacia 1931 el sistema Vitaphone había sido superado por el Movietone, que grababa el sonido directamente en la película, en una banda lateral. Este proceso, inventado por Lee de Forest, se convirtió en el estándar... Y el cine sonoro pasó a ser un fenómeno internacional de la noche a la mañana.
Y así, llegamos al cine que hoy conocemos, donde ya casi podemos "entrar" a las películas con la tecnología 3D. Incluso, la compañía Sony Electronics patentó el año pasado un sistema que permitiría disfrutar del cine con los "cinco sentidos". Dicho dispositivo emitiría ultrasonidos encargados de evocar diferentes sensaciones en el cerebro de los espectadores, con lo cual percibiríamos aromas, sabores y texturas.
Pero mientras esperamos que Sony tenga lista esta tecnología, los japoneses ya están disfrutando de otra súper innovación: fragancias que salen desde las mismísimas butacas, mientras los espectadores disfrutan de una buena película en el cine... ¿qué tal?.
Olores sincronizados
Muchos se estarán preguntando qué será ahora de la magia del cine, o qué espacio le quedará a nuestra imaginación y a nuestra sensibilidad cuando se nos imponga un olor, una textura o un gusto... no es algo de lo que los japoneses estén preocupados.
Sucede que dos salas de la firma nipona de explotación de cines Shochiku ya proyectaron el filme estadounidense El Nuevo Mundo, mientras funcionaba un nuevo sistema informático, creado por NTT Communications, la filial del gigante de las telecomunicaciones NTT.
Este programa emite desde la parte posterior de las últimas butacas del cine - uno de ellos el Salonpas Louvre Marunouchi, en Tokio - siete aromas diferentes que se suman a los efectos sonoros de alta tecnología de los que, desde hace décadas, disfrutan los espectadores, y que se difunden en función de las escenas de la película. Se trata de efectos olfativos sincronizados.
Todas
las butacas con el sistema incorporado han sido ocupadas en los cuatro pases
que tiene la película en cada una de las dos salas, en las que sus entradas
cuestan el mismo precio, 1.800 yenes (12,60 euros) que las restantes.
La compañía utiliza Internet para controlar el generador de los equipos localizados debajo de los "asientos de aroma" , el cual se encuentra justo en el centro del cine.
El nuevo servicio es mucho más sofisticado que el que fue aplicado el año pasado en varios cines japoneses que lanzaron olores a chocolate en las proyecciones de la película Charlie y la fábrica de chocolate, de Tim Burton.
En el filme El Nuevo Mundo la naturaleza ocupa un papel central y en él los aromas recuerdan el olor del bosque y de las flores que aparecen, así como otros, también florales, en las escenas románticas, mientras que una mezcla de hierbabuena y romero se deja sentir en los momentos tristes.
Este sistema operará hasta el próximo 5 de mayo, fecha en la que el grupo Shochiku habrá decidido si mantiene esta iniciativa, en función de la reacción de los espectadores que, hasta ahora, se han mostrado satisfechos.
Además, NTT Comunications dijo que las salas de cine podrán descargar aromas para otras películas desde su página en Internet que ofrece este servicio.
El año pasado la empresa comenzó a ofrecer un sistema similar a los hogares en Japón, que, por el precio equivalente a 450 euros (alrededor de 292 mil pesos chilenos), podían "bajar" de la Red diversos programas que emitían aromas para acompañar la lectura del horóscopo o para sesiones de aromaterapia.
| Fuentes:
El Web de Duiops -
Monografías
- El País - Obera
online - La Flecha
- Celuloide Fotos: Sitio oficial NTT 27/04/2006 |